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19 de Octubre de 2011 1:12:00 PM
Visitas Ad Limina y reporte de los obispos

Arzobispo John Vlazny


Al iniciar el año 2012 es muy probable que los obispos del noroeste seamos invitados a Roma para nuestras visita de Ad Limina. Estas visitas normalmente ocurren cada cinco años, pero nuestra última visita Ad Limina ocurrió en junio de 2004, justo antes de presentar la declaración de bancarrota de nuestra Arquidiócesis de Portland. La elección de un nuevo Papa y los otros cambios en el personal de la curia tras los años, sin duda, han retrasado nuestras visitas.

El propósito original de las visitas es el de orar en las tumbas de los apóstoles por los fieles y la bendición de Dios en nuestro ministerio.

También piden a los obispos enviar a Roma un informe escrito antes de la visita.
Yo envié el informe en julio y ahora me parece una buena oportunidad compartir con ustedes algo de la información que incluí en mi informe al Santo Padre y sus colaboradores en el Vaticano.

En este momento, cuando se acerca mi jubilación como el Arzobispo de la Arquidiócesis de Portland, puede ser que estén curiosos de saber cómo veo este puesto y cómo me califico. He intentado hacer lo mejor posible, pero sé que hay algunas cosas que podrían haberse hecho mejor.

Desde diciembre de 1997, he escrito una columna para The Catholic Sentinel y ésta sirve como un esfuerzo principal de enseñar, promover y proteger la fe de esta Arquidiócesis. Las columnas aparecen cada mes en español en El Centinela. También escribo una carta cada año al clero durante la Navidad y les presento un discurso sobre el Estado de la Iglesia a los sacerdotes durante su asamblea anual. Les presento un informe similar a los feligreses en la Asamblea Pastoral de la Arquidiócesis que ocurre cada tres años.

Las visitas pastorales a las parroquias, escuelas, comunidades religiosas, hospitales y otras instituciones católicas son una parte normal de mi rutina semanal. Cada fin de semana hago dos o tres visitas también, y aún más durante la primavera debido a todas las celebraciones de Confirmación.

Creo que estas visitas ayudan a promover una mayor conciencia de la Iglesia Arquidiocesana, pero todavía me parece que muchos de los católicos aquí están afligidos con una mentalidad provinciana, la cual no concuerda con un sentido de unidad con la Arquidiócesis y con el Obispo en cuanto a la misión evangelizadora de la iglesia.
Principalmente mi relación con el clero ha sido buena. Siempre intento tratarlos con respeto, cariño y justicia, pero no se puede evitar que a veces se debilite esta relación.
Por cierto, el escándalo de abuso sexual por parte del clero y la necesidad de castigar a algunos de los sacerdotes o suspenderlos temporalmente por ciertos alegatos han empeorado mis relaciones con algunos de ellos.

Rezo por ellos y agradezco cuando se mejoran las relaciones. El rencor de algunos a veces me deja humillado, pero como me dijo un consejero espiritual hace mucho tiempo:  “así se hace humilde”.

Una relación con las autoridades civiles es casi inexistente. Aquí en Oregón la Iglesia católica es ignorada, hasta desdeñada. El laicismo creciente de esta época empeora aun más estas relaciones porque los líderes cívicos, aun los católicos, a veces tienen opiniones que van en contra de las enseñanzas de la Iglesia y tengo que oponerme a ellos. Sobre todo, me llevo bastante bien con ellos, pero no hay colaboración con respecto a los asuntos que tratan del bien común de nuestros ciudadanos.

Mis relaciones con las otras comunidades eclesiales de la Arquidiócesis principalmente se encuentran por medio de los Ministerios Ecuménicos de Oregón.

Desafortunadamente, este foro se enfoca más en los asuntos sociales que en el diálogo efectivo sobre nuestras creencias y principios. Estoy muy agradecido de que nuestra canciller, Mary Jo Tully, represente a la Arquidiócesis en todas estas reuniones.

Francamente, no hemos hecho mucho con respecto a promover la unidad de fe y práctica.
Nuestra asociación con las iglesias evangélicas es fuerte en relación con oponernos a los comportamientos inmorales que cada día parecen ser más aceptados por todo el país.
Pero en términos de nuestra teologías, nos diferenciamos mucho y casi no hay nada de diálogo. Hacemos lo que podemos por relacionarnos con la comunidad musulmana, y nuestra mejor relación se encuentra con la comunidad judía.

La colaboración con los otros obispos de la provincia y la región es excelente. Los obispos de la región nos reunimos por lo menos cuatro veces al año.

A principios del Año Santo de 2000, tuve el privilegio de ordenar al obispo de Baker. Pero este año él se ha ido a Santa Rosa, California, y todavía esperamos el nombramiento de un nuevo obispo en la Diócesis al este. Mi relación con el obispo de Baker es muy importante, especialmente con respecto a la Conferencia de Católicos de Oregón y nuestro intento de impactar la política pública de este estado.

Me he dedicado fielmente al trabajo de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos. He servido como presidente en dos comités durante los últimos siete años. En total, he sido presidente de varios comités seis veces y he servido como miembro de muchos otros comités tras los años.

Tengo una buena relación operativa con el obispo auxiliar, el Reverendo Kenneth Steiner. Él ha servido bien como pastor y, como yo, pronto va a jubilarse. Los dos planeamos vivir aquí en la Arquidiócesis. Esperamos que la iglesia no se olvide de nosotros.

Viajes y Reuniones
Normalmente estoy ausente de la Diócesis para mis vacaciones que típicamente ocurren durante una semana en el invierno y dos semanas en el verano.

Hay otras ocasiones cuando viajo a reuniones, celebraciones en las iglesias, exequias y bodas. El efecto de mi ausencia es casi insignificante, porque tengo un empleo tan bueno y porque las formas de comunicación ahora son tan efectivas y extendidas. Todo eso le dije al Papa sobre mi ministerio entre ustedes. Próximamente, me gustaría compartir con ustedes mi valoración general con respeto al estado de la Arquidiócesis y las perspectivas para el futuro que incluí en el informe presentado a Roma.

La Campaña de la Arquidiócesis
Durante unos meses, he añadido una postdata a mi columna sobre la Campaña de la Arquidiócesis. Ha pasado un año desde que empezamos a hablar con los fieles sobre la campaña, “Compartir nuestra fe, conformar nuestro futuro”.

La Arquidiócesis identificó necesidades por un total de $37,5 millones de dólares y preguntaron a las parroquias para identificar necesidades por un total de $12,5 millones de dólares.

Así que establecimos una meta de $50 millones de dólares y hemos llegado a la mitad de esa meta, con sincera gratitud a muchas personas.

A finales de agosto, estaba firmando cartas de agradecimiento a los donantes generosos que han prometido dar entre $10.000 y $50.000 dólares durante los próximos cinco años.
Mientras que las estaba firmando me sentí muy conmovido por su aporte y no conocía los nombres de la mayoría de estas personas. Sin embargo, ellas escucharon nuestro llamado de socorro, evaluaron las necesidades y sus habilidades de dar y después hicieron unas promesas de donación muy generosas.

Firmar estas cartas me hizo bien pues muchas veces me siento desanimado cuando las personas toman esto como una oportunidad para quejarse conmigo o ante la Arquidiócesis. Dios es bueno, así como muchos de los fieles. Se han presentado algunos acontecimientos interesantes durante el primer año de esta campaña que va a durar cinco años en total.

Todos necesitamos recordar que esta es la primera campaña de esta magnitud aquí en la Iglesia Católica del oeste de Oregón. Es un esfuerzo sincero de continuar desarrollando una cultura de filantropía. No dirigimos la Colecta Anual este año para poder resaltar la campaña de la Arquidiócesis. Pero los primeros fondos recaudados se utilizarán para apoyar los ministerios en el año fiscal en curso, los cuales típicamente dependen del dinero recaudado en la Colecta Anual.

Algunos de los puntos culminantes de este primer año incluyen: 1) Casi 1.500 donantes dieron su primer regalo benéfico con una donación media de $1.150 dólares. 2) Casi 6.000 personas prometieron dar más de lo que han dado a la Arquidiócesis durante todas sus vidas. 3) Unos 140 presbíteros de la Arquidiócesis hicieron una promesa de donación a la campaña.

Sus contribuciones sumarán casi $665.000 dólares —con una donación media de $5.000 dólares. Habíamos establecido una meta de recibir $500.000 dólares del clero y, como ven, ellos la han excedido. 4) Los empleados del Centro Pastoral hicieron promesas de donación que suman $170.000 dólares.

Estoy muy satisfecho con esto y espero que sea un señal para toda la Arquidiócesis de que las personas que trabajan por ella sinceramente creen en lo que están haciendo. 5) Les pidieron a los feligreses hacer una promesa de donación para cinco años, pero casi 4.300 personas eligieron dar una donación y contribuyeron más de $2 millones de dólares, con una donación media de $490 dólares.

Estas donaciones son muy apreciadas pero esta donación media es mucho menos que la donación media de las personas que han prometido dar durante los cinco años. Esa donación media es casi de $2.300. Espero que algunas de las personas que dieron donaciones estén  dispuestas a dar en el año que viene.

No hubo tantas donaciones grandes como esperaba, pero el empleado del Desarrollo de Recursos me asegura que no hay que preocuparse.

A finales de agosto, 45 personas habían hecho promesas de donación entre $20.000 y $50.000 dólares. Veintidós personas habían prometido dar más de $50.000 dólares. Junto con un grupo de sacerdotes, seguiré buscando promesas de donación de personas que no han respondido todavía. Espero que los sacerdotes en las parroquias nos puedan ayudar en este asunto.

Hemos establecido una Junta Corporativa que supervisará la distribución de los fondos de la campaña. La primera reunión se celebró la primavera pasada para solicitar fondos para pagar los gastos incurridos hasta entonces en la campaña. Va a haber otra reunión de la Junta y empezará la distribución de fondos a las necesidades de la Arquidiócesis así como las de las parroquias.

Casi inmediatamente hay una necesidad verdadera relacionada con los fondos para la educación de los seminaristas. El hecho de que la Arquidiócesis de Portland financia unos 54 seminaristas, a $40.000 dólares cada uno, y en vista de que no hubo la Colecta Anual, esta es una necesidad que requiere atención inmediata.
En cualquier parroquia el mejor indicativo del éxito de la campaña se encuentra en el porcentaje de participación de la parte de los feligreses.

Hubo una participación excepcional en las siguientes parroquias: la Parroquia del Sagrado Corazón en Portland (59 por ciento), la Iglesia de Santa Brígida en Portland (61 por ciento), la Parroquia de Santa Catalina de Siena en Veneta (49 por ciento), la Iglesia de Santa Isabel de Hungría en Portland (58 por ciento), la Misión de San José en Cloverdale (65 por ciento), la Parroquia de San Vicente de Paúl en Salem (46 por ciento) y la Misión de Santa Ana y San Miguel en Myrtle Point (63 por ciento).

Muchas parroquias están trabajando con los feligreses todavía en un intento de que más personas participen en la campaña.

La participación en la Arquidiócesis hasta ahora es solamente del 13 por ciento. Para la Colecta Anual, el índice de participación normalmente cae entre 30 y 35 por ciento. Las necesidades de la Arquidiócesis son reales. Los gastos para la formación de los sacerdotes, las necesidades de los sacerdotes jubilados, las escuelas católicas, los programas de fe, los ministerios laicales y diaconales y las necesidades de nuestras parroquias esperan nuestra ayuda financiera. Sigo agradecido con todos. Que Dios los bendiga por su generosidad.



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