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El Centinela | Portland, OR Domingo, 30 de Abril de 2017

Inicio : Comunidad y Fe : Columnas Anteriores Arzobispo John Vlazny 30 de Abril de 2017

20 de Enero de 2012 2:19:00 PM
El valor de las vocaciones sacerdotales

Arzobispo John Vlazny


Cada mes de enero, la Iglesia católica de los Estados Unidos celebra la Semana Nacional de reconocimiento de las Vocaciones. Es una semana dedicada a promover las vocaciones, particularmente al sacerdocio, el diaconado y la vida consagrada. Nos da a todos una oportunidad de renovar nuestras oraciones y apoyar a quienes están considerando una de estas vocaciones eclesiales.

En la Arquidiócesis de Portland, nuestra Oficina de Vocaciones se ha comprometido a ayudar a cada individuo a darse cuenta de que él ha sido elegido.

Algunos son elegidos para el matrimonio, otros, para la vida consagrada y otros, para servir al pueblo de Dios como sacerdotes o diáconos. Yo  invito a los padres y maestros a orar con los jóvenes durante este tiempo sobre el llamado de Dios en sus vidas.
Algunos de nuestros seminaristas están estudiando en el Seminario de Monte Ángel, el Pontificio Colegio Norteamericano en Roma, la Escuela de Teología del Sagrado Corazón en Wisconsin y el Seminario de San Patricio en Menlo Park, California.

También, hay algunos estudiantes en el escuela de idiomas en Portland State University. Más de la mitad de nuestros seminaristas vienen de otros países, pero últimamente hemos visto un aumento en el número de candidatos de nuestras propias parroquias.

Nuestra Oficina de Vocaciones intencionalmente busca candidatos de países hispano hablantes para ayudarnos a servir las necesidades de la comunidad hispana creciente en el oeste de Oregón. Pero hemos sido bendecidos con candidatos de Filipinas y África quienes han sido animados por sus parientes y han decidido venir y servir aquí como sacerdotes parroquiales.

Esta nueva oleada de candidatos de otros países refleja la diversidad creciente de nuestra propia población, la cual es mucho menos europea como hace 50 años.

El padre Henderson y yo  hemos participado en Las Cenas de San Andrés en la Iglesia de Santa María en Corvallis y la Iglesia de San Patricio en Portland. Habrá reuniones similares el 14 de febrero en la Magdalena en Portland, el 27 de marzo en la Reina de la Paz en Salem, el 11 de abril en San Marcos en Eugene y el 1° de mayo en Santa María Estrella del Mar en Astoria.

Además, planeo celebrar el retiro anual en Beaverton para los jóvenes que están pensando ser sacerdotes. Tomará lugar en la Casa de Retiro de Nuestra Señora desde el 27 hasta el 29 de enero.  

Estamos muy orgullosos de los 53 seminaristas de este año académico. El padre Henderson me ha dicho que ya hay varios hombres que han entregado solicitudes al seminario en la Arquidiócesis para el año académico que viene. Si Dios quiere, once de estos hombres serán ordenados sacerdotes el 9 de junio en la Catedral de Santa María en Portland.

Hay otro grupo bastante grande que será ordenado al diaconado transicional en la Catedral el próximo  23 de mayo. Yo invito a animar a todos nuestros jóvenes a orar por el valor, la fuerza y la claridad que necesitan estos jóvenes para distinguir la voluntad de Dios.

Por otro parte, recuerdo que en la Navidad de 1974 era vicario parroquial de la Iglesia de la Sangre Preciosa en Chicago.

Era la primera Navidad que pasaba en el oeste de Chicago. Todo salió muy bien la Misa de medianoche. El pastor predicaba en inglés y yo di una homilía breve en español para la asamblea bilingüe.

Los dos coros, en inglés y español, habían guiado el canto de la asamblea con gran entusiasmo. Después de la misa, estaba en el fondo de la iglesia saludando a todos y deseándoles felicidades con sus familias cuando apareció un hombre cubierto de sangre. Hubo una pelea en los escalones de la iglesia después de la misa y un joven acuchilló a otro y el herido murió en el hospital la mañana siguiente.

Después de este incidente, qué difícil fue poder celebrar las otras Misas de Navidad aquel día con alegría y esperanza en nuestros corazones. Sirvió como un recuerdo duro de que, desde el principio, no siempre se ha celebrado la Navidad en las mejores circunstancias.
Por ejemplo, se puso al Niño Jesús en un pesebre rodeado de animales. Sus padres huyeron en Egipto porque un rey desquiciado quería matar al bebé. Desde el principio, Jesús caminó con quienes sufrían y los afligidos.

En esta historia de la primera Navidad, en un Belén lejano, en presencia de esta madre cariñosa y su esposo y algunos pastores pobres y animales, nació el Salvador del mundo. Nuestro Jesús vino como un niño humilde para ayudarnos a entender que, muchas veces, nuestros esfuerzos por tener poder, posesiones y prestigio son el resultado de nuestro orgullo humano.

Navidad
La Navidad pasada, uno de mis amigos me mandó felicitaciones de Navidad con el mensaje: “Jesús vino a pagar una deuda que él no debía porque nosotros debíamos una deuda que no podíamos pagar”.

Cuando los cristianos celebrábamos el nacimiento de Cristo en Navidad, recordábamos que el Niño nació por nosotros. Desde el principio nosotros los humanos pensamos que podíamos encontrar una mejor manera de vivir, que la de Dios y pronto nos dimos cuenta de que estuvimos en peligro.

Con solamente nuestros recursos, nos pusimos indignados espiritualmente y no sabíamos dónde buscar ayuda. Jesús vino cariñosamente para quitar el obstáculo de nuestra deuda que habíamos incurrido por medio de nuestros pecados. ¡A que sí somos muy bendecidos!

Había una pintura muy famosa que se veía en muchas casas cuando era un niño en el mediooeste.

Puede que algunos de ustedes la hayan visto. Es una representación de Jesús de pie ante una puerta con la mano levantada, a punto de tocar a la puerta. Cuando se estrenó la pintura alguien comentó que la puerta no tenía pomo. Él dijo al artista, “Te equivocaste. ¿Cómo que esta puerta no tiene pomo”? El artista respondió, “No me he equivocado. El pomo está al otro lado de la puerta, adentro. Usted es la única persona que puede abrir la puerta a Jesús”.

Dios toca a la puerta de nuestras vidas y todo depende de si nosotros estamos dispuestos a abrirla y dejarlo entrar. No importa mucho si usted me abre la puerta a mi o a su presbítero parroquial. Lo que cuenta es si permite que Jesús entre en su casa, su corazón y su vida.

Postdata de la campaña

Debido a los esfuerzos de muchas personas durante el año pasado, la campaña de la Arquidiócesis, “Compartir nuestra fe, conformar nuestro futuro” ha logrado estupendo apoyo financiero para los ministerios de la Iglesia. Estoy muy agradecido con todos los que han hecho un compromiso y que ya han empezado a hacer pagos para que podamos ser fieles a nuestra misión evangelizadora.

Pero hasta ahora, solamente el 17 por ciento de las casas registradas de la Arquidiócesis han respondido a nuestras peticiones. Pero este 17 por ciento de nuestros católicos se ha comprometido a dar más que 55 por ciento de la meta de la Campaña.
 
Les pido a los que todavía no han hecho un compromiso, que lo hagan y empiecen a hacer sus pagos. Hubo algunos donantes que hicieron compromisos muy grandes, pero la mayoría de las contribuciones han venido de personas que no son ricas, que simplemente han respondido al llamado. Este año reincorporaremos la Colecta Anual del Arzobispo, la cual proveerá los fondos de explotación para apoyar a los ministerios de la Arquidiócesis durante el año fiscal 2012–2013.

Este año la Campaña se ha enfocado en algunas necesidades, como por ejemplo la educación de nuestros sacerdotes, las necesidades de los sacerdotes jubilados, ayuda financiera para las familias con niños en las escuelas católicas y oportunidades educativas para nuestros ministros pastorales y jóvenes. Una sola persona no puede hacer todo, pero les ruego hacer lo que puedan. Gracias de nuevo a todos los que han decidido ayudar y compartir.

*Traducción Katy Devine.



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