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12 de Marzo de 2012 1:56:00 PM
Cuaresma es un tiempo para la reconciliación
Por la Libertad Religiosa
Cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos falló recientemente que las iglesias tienen la libertad básica de nombrar sus propios ministros sin la intromisión del gobierno, se afirmó la Primera Enmienda a la Constitución.

Pero cuando la administración de nuestro gobierno nacional ordenó que casi todos los empleadores y empresas aseguradoras tendrían que proveer la esterilización y los anticonceptivos, incluidas algunas drogas que inducen el aborto, se negó la libertad religiosa, la cual viene primero en la Declaración de Derechos. Ahora ¿qué vamos a hacer?

Fíjense cómo los amigos del Planned Parenthood mostraban su apoyo cuando la Fundación de Susan G. Komen decidió terminar de financiar a Planned Parenthood, un aliado fuerte de los que en América son pro-choice (en favor de la libertad de la elección) y una organización bien conocida en la industria del aborto en nuestro país.

Es difícil entender por qué la fundación tomó esta decisión, pero no les importaba la razón a los que son pro-choice. Simplemente querían que se restaurara la financiación, y trabajaron tanto que dentro de tres días la fundación revocó su decisión. Era un gran ejemplo del poder de los medios de comunicación y de una reacción pública muy fuerte de los que obviamente temían que los que son pro-vida en América habían dado un paso adelante con los esfuerzos de proteger la vida humana.

Cuando la administración falló en el seguro de salud, lo cual impondría que o los católicos violamos nuestras conciencias o abandonamos la cobertura para nuestros empleados, muchos de los obispos animaron a los fieles a llamar a sus representativas en el Congreso para decirles que apoyan una legislación que pondría fin a la decisión. Obviamente no podemos y no vamos a cumplir con esta ley injusta. Es sumamente importante que recobremos nuestra libertad religiosa.

En el pasado, la Iglesia ha podido contar con los seglares católicos de proteger nuestros derechos y deberes sagrados. Tenía la esperanza de que esta generación de católicos iba a ser lo mismo, pero, desgraciadamente, hay demasiadas personas en nuestras iglesias ahora que siguen siendo tímidos al hacer valer sus derechos como personas de fe.

El Papa Benedicto nos recuerda que una separación legítima entre la Iglesia y el estado no significa que la Iglesia debe callarse sobre asuntos como este. Tampoco significa que el estado no tiene que hacerle caso a las opiniones de los creyentes comprometidos cuando éste determina los valores que configuran el futuro de la nación.

Desde 1973, ha habido una ley que declara que no se puede requerir que un individuo tome parte en un servicio de salud del gobierno que vaya en contra de sus creencias religiosas y convicciones morales. Pero el Departamento de Salud y Servicios Humanos falló en que todos los planes de salud tendrían que proveer cobertura para algunos servicios preventivos para mujeres, como tratamientos para el cáncer de mama, cáncer del pulmón, el SIDA y hasta el embarazo.

La exención muy estricta que excluye “las entidades religiosas” elimina la mayoría de nuestras escuelas y hospitales católicos. ¿Por qué? Pues, el gobierno opina que solamente las instituciones verdaderamente religiosas son las que contratan y sirven principalmente a las personas de su propia fe. Aun Jesús no habría sido suficientemente religioso para satisfacer esta exención porque él sanó y sirvió a todas las personas sin importar sus creencias religiosas.

Algunas personas piensan que la posición de la Iglesia sobre este asunto representa la discriminación de las mujeres.

Pero nuestras enseñanzas sobre el aborto, la anticoncepción y la esterilización se basan en el respeto del poder de crear una nueva vida humana. Según las enseñanzas de la Iglesia, los planes de salud no cobran la esterilización ni para los hombres ni las mujeres. Actualmente, los empleados de nuestras iglesias que no están de acuerdo con esto pueden comprar el seguro médico que quieren por sí mismos.

Esperamos que el gobierno deje la ley como siempre ha sido. Si rehúsa, será importante que hablemos con nuestros representantes y legisladores y les pidamos con paciencia, perseverancia y persistencia que aprueben un acta de objeción de conciencia, la cual impediría que la nueva ley pudiera ser utilizada porque viola las creencias morales y religiosas de las aseguradores y los compradores.

Este es el tiempo de involucrarse. Vamos a asegurar que los líderes del gobierno se acuerden de que tenemos un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Vamos a luchar por la defensa de la libertad religiosa.


Arzobispo John Vlazny


Hace más de seis años, se abrió el Centro de Jóvenes del Padre Bernard (FBYC por sus siglas en inglés). El centro tiene el nombre del monje benedictino que era una inspiración para muchas personas de toda la Arquidiócesis de Portland.

El Padre Bernard era un hombre de ideales y acción y todos lo querían y lo respetaban. Cada año hay más personas que aprovechan  la oportunidad de pasar un tiempo con el Señor en el centro.

El número de visitantes aumenta cada año, y hay más donantes que apoyan esta iniciativa importante en el Valle del Willamette. La misión del centro es proveer un lugar sagrado y seguro donde los jóvenes pueden encontrarse con Cristo sin las distracciones del correo electrónico, el Facebook, el móvil e incluso algunos amigos —un tiempo para estar en silencio y escuchar a Cristo.

Ofrecer una experiencia de retiro para los jóvenes es la meta principal. Pero el centro también es el lugar de otros programas, incluidos programas de preparación para los sacramentos (como la Confirmación y el Matrimonio), reuniones de jóvenes, retiros para veteranos, varios proyectos de servicio comunitario, retiros y campamentos, reuniones de artistas y músicos, programas para los que están pensando en las vocaciones y también una reunión de los seminaristas de la Arquidiócesis conmigo.

Espero que este año podamos proveer el centro con apoyo financiero del dinero recaudado en la Colecta Católica del Arzobispo de 2012.


Cuaresma

Los 40 días de la Cuaresma son un buen tiempo para la reconciliación con Dios y con los demás. Aunque a veces es difícil admitirlo, todos sabemos que somos pecadores y tenemos la necesidad de la conversión.

Es el tiempo de “arrepentirse y creer en el Evangelio”, como dijo Jesús. En nuestra tradición católica hay tres maneras en que observamos la Cuaresma: la oración, el ayuno y las obras de caridad.

Oramos para que nos acerquemos más a Dios y para que se fortalezca nuestra relación con Su iglesia y con los demás.

Leemos las Sagradas Escrituras para reflejar sobre la Buena nueva del gran amor de nuestro Dios y de su deseo de sanarnos de todos nuestros males.

Ayunamos de comida, bebida y otras preocupaciones que nos llevan a concentrarnos en nosotros mismos, nuestros deseos y nuestra agenda.

Oramos para que el ayuno nos ayude a abrir nuestro corazón y pensar en los que no tienen otra opción aparte del ayuno porque tienen muy poco que comer.
Por medio de las obras de caridad, practicamos la administración a la que todos los discípulos de Jesús somos llamados, por la cual compartimos nuestro tiempo, tesoro y talento con otros.

Para muchos de nosotros los actos de caridad significan compartir parte de nuestros recursos financieros con los pobres y necesitados.

Pero también nos da una oportunidad de compartir nuestro tiempo por medio del servicio comunitario, visitas a los enfermos u ofreciendo hospitalidad a un desconocido. La intención de todas estas actividades cuaresmales es ayudar a renovar la gracia de nuestro Bautismo en nuestras vidas cotidianas.

Es un tiempo para reconocer la necesidad de ser perdonado por nuestros pecados y acercarnos más al Señor. Pero solamente puede pasar si cambiamos algunos de nuestros comportamientos y así nuestro corazón y mente como seguidores de Cristo.

Durante la Cuaresma tenemos presentes a los que se están preparando para recibir los sacramentos pascuales durante la Vigilia Pascual. Mientras que ellos abrazan las verdades y los valores de la vida cristiana, somos inspirados a renovar nuestro propio compromiso a ser más generosos y fieles.

La nueva vida en cualquier familia levanta los espíritus de todos los parientes y amigos. Es lo mismo en la Iglesia. Cuando nuestras hermanas y hermanos son ungidos con el Espíritu Santo por medio del Bautismo y la Confirmación, nos regocijamos en su abrazo sacramental del Señor y recordamos que nosotros también fuimos transformados cuando emprendimos nuestro propio viaje de fe.

El tiempo cuaresmal termina con la Semana Santa. La Cuaresma es un tiempo magnífico para prepararnos  para el Triduo Pascual, los tres días cuando celebramos el Misterio Pascual: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Anoten las fechas en sus calendarios ahora, para que puedan asistir a las liturgias principales: el Jueves Santo, el Viernes Santo, el Sábado Santo y el Domingo de Pascua, el 5 a 8 de abril.

Sin la Pascua, la Cuaresma no desarrolla al máximo su potencial, pero con las celebraciones pascuales, la Cuaresma puede ser la clave para nuestros esfuerzos de vivir la Eucaristía en nuestra vida cotidiana.

Colecta del Arzobispo

Este año estamos reincorporando la Colecta Anual del Arzobispo. Si se acuerdan, se suspendió la Colecta del año pasado para poder enfocarnos mejor en promover la Campaña de la Arquidiócesis, de la cual les he hablado bastante. Esa decisión nos ha costado más de $3 millones de dólares, la cantidad que normalmente recaudamos para pagar los gastos de funcionamiento para el próximo año.

Entonces este año fiscal (2011–2012) no ha sido muy fácil, pero algunos de los fondos de la Campaña de la Arquidiócesis han sido dirigidos para este año. La Colecta Anual que ahora promovemos proveerá los fondos de funcionamiento de varios ministerios y servicios en el año fiscal 2012–2013.

Este año la Colecta estamos enfocándola especialmente en tres importantes servicios corrientes aquí en la Arquidiócesis. Estos son: La Oficina para los Discapacitados, el ministerio en las universidades y también nuestro trabajo por toda la Arquidiócesis de educar a los niños de una manera que incorpore nuestra vida de fe, particularmente en nuestras escuelas católicas.

Además, hay muchos otros ministerios que apoyamos con los fondos de la Colecta, por ejemplo, la evangelización, el ministerio hispano, los family life grants, la Oficina de Justicia y Paz, la formación de los ministros laicos, el Ministerio para sordos, la Conferencia Católica de Oregón, apoyo para las parroquias con necesidades, la Oficina de Vocaciones y el Ministerio de Jóvenes.

Además de los fondos recaudados en la Colecta Anual, todas las parroquias dan una contribución a los servicios de la Arquidiócesis al ofrecer una porción de sus ofertorios. También recibimos una donación generosa de Oregon Catholic Press, editorial de este periódico.

En cualquier tarea en que estamos trabajando para la Iglesia, la oración es muy importante. Claro que queremos orar juntos por el éxito de la Colecta este año.
Hacemos lo mejor que podemos para vivir de acuerdo con nuestras posibilidades. El retraso en hacer un compromiso no nos ayuda en nuestros esfuerzos de preparar un presupuesto equilibrado para el año fiscal que viene. Tengo la esperanza de que cada parroquia habrá cumplido su meta para el Domingo de Pascua que es el próximo 8 de abril.

*Traducción de Katy Devine.



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