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El Centinela | Portland, OR Domingo, 30 de Abril de 2017

Inicio : Comunidad y Fe : Columnas Anteriores Arzobispo John Vlazny 30 de Abril de 2017

18 de Abril de 2012 3:01:00 PM
Celebremos el Tiempo Pascual

Arzobispo John Vlazny


El gran gozo del Tiempo Pascual ha llegado. Durante los 50 días celebraremos la victoria triunfante de Cristo sobre el pecado, el sufrimiento y la muerte. Nos uniremos con los neófitos a regocijarnos en la nueva vida de gracia, nuestra por medio del Bautismo. Estamos bendecidos al ser el pueblo de Dios, la santa Iglesia confía en el mensaje del gran amor de Dios.

Sin la creencia en la Resurrección de Jesús, nadie puede ser verdadero cristiano. Lo que pasó a los seguidores de Jesús después de la tragedia del Viernes Santo no es sólo un cuento. Recuerden cuánto miedo tenían. Habían huído cuando el Señor fue detenido y después de su entierro, se escondieron en el aposento de arriba. Cuando el Señor apareció la primera noche del domingo de Pascua, poco a poco, él los liberó de su miedo y encendió su fe de nuevo. Cuando el Espíritu Santo los llenó el primer Pentecostés, él los mandó a llevar a cabo el trabajo de Jesús y a edificar la familia de creyentes —la Iglesia.
Mientras que celebramos la Pascua este año parece que hay menos católicos que celebran con nosotros. Los pastores me dicen que si no fuera por el número creciente de nuestras hermanas y hermanos hispanos, la población de la Iglesia del oeste de Oregón iría disminuyendo. Muchos de los católicos han decidido marcharse de la Iglesia porque tienen dificultades con sus enseñanzas.

Recordamos una lucha similar cuando Jesús predicaba y enseñaba. Muchos de los oyentes tuvieron dificultad con sus enseñanzas. Cuando esto ocurrió, Jesús preguntó a los apóstoles que quedaban, “Ustedes quieren irse también, ¿verdad?” San Pedro habló por parte de todos y dijo, “Señor, ¿a quién iremos? Tú has dicho tener la Vida Eterna”. Mientras que nos preocupamos por la pérdida de nuestros hermanos, Jesús nos mira a los ojos y nos pregunta lo mismo: “Ustedes quieren irse también, ¿verdad?” Nos unimos a Pedro y en su respuesta y le aseguramos a Jesús que reconocemos que no hay otro que ha hablado como él. No hay otro a quien nos podríamos unir y escuchar las palabras de vida eterna.

¿Es un problema la Iglesia? Para muchos, es un problema insuperable. Para otros, a pesar de los límites humanos de la Iglesia, es una fuente de esperanza. Siempre ha existido algo que se podría calificar como malo en la iglesia, pero nosotros mismos somos la Iglesia. Este Tiempo Pascual nos da una oportunidad de ser fortalecidos por medio de la gracia de Dios y hacer que nuestra Iglesia sea un hogar espiritual para todos los que buscan a Dios. Sin los dones del Espíritu Santo y el apoyo de nuestros compañeros en la fe —la Iglesia— la probabilidad de entender el significado fundamental de la vida, nos eludiría.

El Viernes Santo ha quedado en el pasado al entrar en la mañana del Domingo de Pascua. Pero nunca debemos olvidarlo. Jesús llegó a la gloria por medio de la Cruz. Y así es para nosotros también. Nuestros pecados causaron la muerte de Cristo en nosotros. El pecado nos aleja de Dios y, poco a poco, si no lo reconocemos y buscamos el perdón, la vida de Cristo dentro de nosotros se apagará.

Cincuentena Pascual
La Cincuentena Pascual estará llena de muchas celebraciones de alegría en la Arquidiócesis de Portland. Todos pensamos con mucha ilusión en la efusión de los dones del Espíritu, por medio de los sacramentos del Orden Sagrado, la Confirmación, la Reconciliación y la Primera Eucaristía.

Celebraremos la ordenación de cinco diáconos el 19 de mayo y once sacerdotes el 9 de junio. El Obispo Steiner y yo viajaremos por toda la Arquidiócesis confirmando la fe de muchos jóvenes católicos por medio de la bendición de los dones del Espíritu Santo. Se compartirá el Pan de Vida entre quienes comulgarán por primera vez. Esperamos que los que vinieron a la iglesia para dar culto el Domingo de Pascua encuentren un lugar espiritual y redescubran su relación con Dios.

Algunas personas se preocupan por estos católicos que solamente van a la iglesia en Navidad y Pascua, pero me alegro de que el mensaje de la Navidad y la Pascua llegue a sus corazones.

Obispo de Baker
A finales de febrero estaba en una reunión en la Abadía Benedictina de Lisle, Illinois, cuando me enteré de que el Nuncio Apostólico quería hablar conmigo. Había enviado mi carta de dimisión desde la oficina del Arzobispo el miércoles de la semana anterior, y pensé, “Qué respuesta más rápida”.

Pues, resultó que el Nuncio no me estaba llamando para hablar sobre mi carta, sino que quería anunciarme el nombramiento de nuestro padre Liam Cary como nuevo Obispo de Baker. El padre Cary es el tercer presbítero de la Arquidiócesis de Portland en ser nombrado el Obispo de Baker.

Cuando supe la noticia me puse contento. El padre Cary es uno de nuestros presbíteros excelentes, un verdadero pastor, un maestro sabio y un discípulo devoto. Era el Director de Vocaciones de la Arquidiócesis cuando llegué como Arzobispo en 1997. Un año después, le pedí aceptar el nombramiento como pastor de la Iglesia del Sagrado Corazón en Medford. Sin pensar en ello ni un minuto, dijo, “Sí”.

He esperado fervientemente que un presbítero de nuestra Arquidiócesis fuese nombrado obispo antes de mi jubilación. Nuestro propio Obispo Auxiliar, Kenneth Steiner, fue el último presbítero de Portland en ser nombrado obispo, pero esto ocurrió en 1978. El Obispo Francis Leipzig fue el último presbítero de Portland al ser nombrado Obispo Diocesano en 1950.

Claro que ver que vamos a perder un sacerdote excelente no me entusiasma mucho. Es cierto que Liam Cary ha sido una bendición para esta Iglesia local; seguro que los feligreses de sus parroquias en Medford y Eugene están de acuerdo.

Antes del nombramiento del Obispo Cary, recibimos las noticias de que la dimisión del Obispo Steiner fue aceptada por nuestro Santo Padre. Ahora sirve como Obispo Auxiliar Emérito, y probablemente está más ocupado ahora que antes. Pero él está contento y próspero en su nueva situación. También he estado esperando una respuesta de la Santa Sede acerca de mi carta. Aunque estoy dispuesto y preparado para jubilarme, todavía estoy trabajando y probablemente seguiré trabajando hasta que sea nombrado el nuevo Arzobispo. ¿Que será, será?

El Obispo electo Cary ha elegido el viernes, 18 de mayo, como el día de su Ordenación e Instalación como Obispo de Baker. Espero que muchos de sus compañeros sacerdotes, sus parientes y amigos estén presentes.

De todas maneras, ojalá que yo fuera másjoven para poder servir a los fieles de Oregón junto con el Obispo Liam.

Él es inteligente, ingenioso, trabaja bien con otras personas y es un hijo fiel de la Iglesia. El próximo Arzobispo de Portland será muy afortunado de tenerlo como vecino. El Obispo tendrá mucho que hacer en los meses que vienen mientras viaja por la Diócesis visitando las parroquias y familiarizándose con las necesidades y los sueños de los fieles del este de Oregón.

Los feligreses de la Diócesis de Baker pueden estar seguros de que el nuevo Obispo les servirá fielmente, con mucho cariño y con toda su alma y su corazón.
 
Viaje a Tierra Santa
El mes pasado pasé 10 días maravillosos con 97 feligreses en un peregrinaje a Tierra Santa. Durante nuestra misa final en el Monte de los Olivos, les sugerí a los otros peregrinos que un buena tema musical para nuestro viaje sería “Climb Every Mountain” (Sube Cada Montaña), una canción hecha famosa hace décadas por la película Sound of Music. Habíamos subido el Monte Tabor, el Monte Sión, los Altos de Golán, Masada y el Monte de los Olivos.

Durante todo nuestro viaje fuimos bendecidos con unos guías y conductores maravillosos. Las personas que conocimos durante todo el peregrinaje fueron acogedoras y amables. A veces teníamos que cambiar nuestro itinerario debido a las horas disponibles para celebrar la misa diaria. En casi todas las instancias, fuimos bien recibidos y quedamos muy impresionados con la multitud de otros peregrinos que conocimos en nuestro camino y que vinieron de diferentes países.

Cada día celebramos la misa en lugares como Nazaret, Cafarnaúm, el Monte Tabor, el Cenáculo y varios sitios alrededor de Jerusalén, incluida la Iglesia del Santo Sepulcro, Betanía, Getsemaní y Belén.

Aunque todas las misas fueron muy especiales, probablemente uno de los momentos más conmovedores del viaje fue cuando rezamos el rosario en un barco en medio del lago de Tiberíades. Mientras que pasamos por el lago, el capitán desconectó los motores y nos quedamos allí en la mitad del lago, rezando el rosario en silencio, rodeados por las hermosas colinas.

Otros momentos destacados incluyeron una visita a la Iglesia de la Natividad en Belén, la caminata por la Vía Dolorosa rezando el  Vía Crucis y visitar el sitio de la Resurrección y donde fue sepultado el  Señor en Jerusalén.

A pesar de que todos los momentos fueron  especiales y memorables, el único aspecto desconcertante fue la lucha entre los cristianos allí de los que ahora hay muy pocos.
Están sufriendo porque se encuentran entre sus vecinos judíos y musulmanes. Ahora los cristianos solamente cuentan por uno por ciento de la población cuando antes eran casi el  45 por ciento de la población.

Los cristianos se marchan porque no se sienten seguros y se mudan a otras tierras donde estarán más seguros. Es una inversión inoportuna de lo que pasó a los judíos cuando ellos  huyeron de sus hogares, porque entonces no fueron bien recibidos.
El peregrinaje fue una bendición para todos. Todos regresamos enriquecidos por la experiencia y agradecidos por nuestra fe católica.

*Traducción de Katy Devine.





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