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El Centinela | Portland, OR Domingo, 30 de Abril de 2017

Inicio : Comunidad y Fe : Columnas Anteriores Arzobispo John Vlazny 30 de Abril de 2017

13 de Agosto de 2012 12:02:00 PM
Los católicos orientales son el otro pulmón con que respira nuestra iglesia

Arzobispo John Vlazny


Nicholaus Kiwango Marenga empezó los estudios para el sacerdocio en el Seminario de Monte Ángel a finales de agosto de 2011.

El verano pasado fue aceptado como candidato para el sacerdocio de la Arquidiócesis de Portland, en el grupo integrado por más de 50 seminaristas. Pasó un buen año en el seminario de Monte Ángel y el párroco del seminario, después de consultar con la facultad, recomendó que Nicholaus continuase con la preparación en el seminario para su ordenación.

Pero el martes, 10 de julio, Nicholaus pereció ahogado en el río John Day. Una enfermera del lugar intentó salvarle la vida, pero el joven seminarista murió en ruta hacia el hospital.

Nicholaus fue uno de los  seminaristas internacionales que han llegado hasta aquí para estudiar y prepararse en el servicio a la Iglesia.

El joven nació en Moshi, Kilimanjaro, Tanzania. Su padre murió cuando Nicholaus era todavía un bebé. Su madre llora la pérdida de su hijo. Nicholaus era el más joven de ocho hermanos. Un joven maravilloso con el sueño de servir como sacerdote aquí en los Estados Unidos.

Lo extrañaremos mucho y muchos de nosotros estamos llorando su pérdida todavía.
Últimamente el número de sacerdotes internacionales ha ido aumetando y esto nos da esperanza.

La mayoría de ellos son miembros de alguna comunidad religiosa o están relacionados con otras diócesis. Algunos han venido para prepararse para el sacerdocio en los Estados Unidos y para ser miembros del presbiteriado diocesano aquí.

En 2010, había 6.453 sacerdotes internacionales que servían en los Estados Unidos, es decir la sexta parte del número total de sacerdotes en nuestro país. Se sabe que son unos 300 presbíteros internacionales los que llegan cada año a los Estados Unidos.
Los sacerdotes internacionales siempre han sido una parte integral de la vida de la Iglesia en los Estados Unidos.

Los veinte años entre 1940 y 1960 fueron los únicos en que había un número suficiente de sacerdotes americanos para el servicio de las parroquias en este país.

En épocas anteriores, la mayoría de los hombres vinieron de Irlanda, lo cual era completamente aceptado por parte de muchos de los católicos americanos porque, aun con los acentos fuertes que tenían, se podía entender bien a los sacerdotes irlandeses y ellos tenían una gracia y un encanto al relacionarse con la gente.

Aunque es verdad que todos los sacerdotes migrantes no han tenido éxito aquí, se puede decir lo mismo sobre los sacerdotes americanos.

Con esta noticia del fallecimiento de Nicholaus, tristemente hemos perdido un buen hombre que habría llegado a ser un gran sacerdote en el futuro. Pido por favor, oraciones por Nicholaus y los otros seminaristas con quienes estudió y su querida familia en Tanzania. Todos en este corto tiempo, llegamos a quererlo. ¡Que descanse en paz!

Canonización

Esta primavera el Papa Benedicto XVI afirmó la virtud heróica del Arzobispo Fulton Sheenm en un paso más en el camino hacia la canonización.

Si se recuerda lo más importante para el Arzobispo Sheen fueron las misiones y la forma como se entregó a  los más necesitados.

Durante muchos años, él sirvió como director de la Sociedad de la Propagación de la Fe, en la cual dedicó su tiempo, oraciones y talento. Él utilizó la tecnología de esa época, —la televisión— para propagar la nueva evangelización antes de que se pusiera de moda.

El Arzobispo Sheen nació en mayo de 1895 en El Paso, Illinois. Fue ordenado sacerdote de la Diócesis de Peoria y enseñó en la Universidad Católica en Washington, D.C. desde 1926 a 1950.

Su ministerio en los medios de comunicación empezó en junio de 1951 y fue nombrado Obispo de Rochester, Nueva York en 1966. Murió en 1979.

El Arzobispo Sheen recibió fama nacional debido a su programa de televisión semanal llamado “Life is Worth Living” (Vale la pena vivir la vida).

Pulmones de la Iglesia

El Beato Papa Juan Pablo II habló a menudo sobre los dos pulmones de la Iglesia.
Él se refería a los católicos de la Iglesia oriental y a los católicos de la Iglesia latina. Por eso, insistió en que la Iglesia respira mejor cuando usa los dos pulmones.

El pasado 24 de julio, celebramos la fiesta del San Sharbel Makhlüf, un santo ermitaño de la tradición Maronita de la Iglesia Oriental.

Hay una parroquia católica aquí en Portland con el buen San Sharbel como santo titular. Los feligreses de San Sharbel son católicos maronitas.

Quiero tomar esta oportunidad para saludarlos a todos y asegurarles que nosotros los católicos romanos les damos la bienvenida entre nosotros y queremos conocerlos mejor.
A principios del cristianismo se establecieron varias iglesias locales con distintas liturgias y disciplinas, pero se consideraban católicas.

Hoy en el mundo hay más de 50 mil millones de católicos orientales que son miembros de diferentes iglesias que son plenamente unidas al Obispo de Roma.

Además de los maronitas, entre las otras iglesias orientales están los melkitas, los armenios, los caldeos, los coptos y los sirios. Todos estos ritos coexisten con la Iglesia latina hoy en el Medio Oriente.

Nuestra Iglesia latina es la más grande, con aproximadamente 2,7 mil millones miembros, pero la Iglesia maronita es la segunda más grande con 1,7 mil millones de católicos. La Iglesia maronita se concentra, sobre todo, en el Líbano.

Ahora la población cristiana en el Medio Oriente está disminuyendo. Hay casi tantos católicos maronitas en América del Sur y América Latina como en el Líbano.

Las raíces de la Iglesia maronita se remontan a una comunidad formada alrededor de un monje del siglo IV, San Marón.

Hay otras dos Iglesias orientales católicas en la Arquidiócesis de Portland, que son Santa Irene, de la tradición bizantina y la Natividad de la Madre de Dios, una Iglesia Ucraniana en Springfield.

Los católicos orientales son el otro pulmón que usamos para respirar el aire fresco y los olores variados de la vida católica en el mundo de hoy. Ahora tenemos que orar por los cristianos en el Medio Oriente, para quienes vivir una vida de fe ya no es fácil.
 
*Traducción de Katy Devine.



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