Anunciantes | Quiénes Somos | Suscríbase | Catholic Sentinel | EL CENTINELA ARCHIVO
El Centinela | Portland, OR Miércoles, 23 de Agosto de 2017
Peregrinos de Portland recorren las calles con la Virgen de Fátima Celebraciones por el Centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima Misa Mariachi 2017 Cinco de Mayo 2017 Marcha del 1ro. de Mayo 2017 Conferencia Pastoral de Ministros 2017 Semana Santa 2017 Reliquia del Papa Juan Pablo II Caminando con Jesús PDX Rito de Elección 2015 Misa Maya con Arzobispo Alexander Sample Concierto 'Vive tu Fe' Misa Mariachi Cinco de Mayo Ordenación Obispo Peter Smith Canonización en Roma Semana Santa 2014 Misa del Santo Crisma Pascua Juvenil 2014-Turner, OR. Bring Them Home/Traerlos a Casa Libertad Religiosa Cinco de Mayo Visita del Papa a México y Cuba Ciudadanía para Mónica Diaz Virgen de Guadalupe 2011 Jornada Mundial de la Juventud- Madrid 2011 Misa Mariachi en el Cinco de Mayo con Arzobispo John Vlazny Terremoto y Tsunami en Japón Beatificación de Juan Pablo II Tornado en Aumsville, sureste de Salem Bicentenario de Independencia de México Congreso de Jóvenes de Portland Mundial Sudáfrica 2010 Terremoto en Chile Haití sumida en la destrucción Fiesta de la Virgen de Guadalupe Mes de la Hispanidad 2009 Visita de Obama al Papa en El Vaticano Papa en visita a Tierra Santa Posesión del Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama Bodas de Plata del Arzobispo John Vlazny Reunificación de la Familia Díaz Elecciones 2008 Beatificación en Roma Jornada Mundial de la Juventud 2008 en Sydney Ingrid Betancourt- Momentos de libertad Un año de la Redada en Portland-Junio 2008 Visita del Papa a Estados Unidos-Abril 2008 Galería de Fotos

Historia cambia

Inicio : Comunidad y Fe : Columnas Anteriores Arzobispo John Vlazny 23 de Agosto de 2017

13 de Noviembre de 2012 1:24:00 PM
Pido a los Santos que oren por nosotros

Arzobispo John Vlazny


El 21 de octubre, dos norteamericanas fueron canonizadas por el Papa Benedicto XVI en Roma. En total, siete personas fueron canonizadas. Las dos americanas fueron Beata Marianne Cope, perteneciente a la comunidad de las Hermanas de Syracuse en New York, quien pasó muchos años atendiendo a los leprosos en la isla de Molokai en Hawaii, y la Beata Kateri Tekakwitha, una mujer Mohalk del siglo XVII que se convirtió al catolicismo y murió muy joven.

Dicen que la Beata Marianne era una líder natural. Trabajó durante muchos años en el hospital de San José en Syracuse. Finalmente, se ofreció para ir a Hawaii a atender a leprosos. Allí conoció a San Damián de Veuster en la isla de Molokai. Llevó la educación y la alegría a la colonia leprosa y fue muy venerada. El 9 de agosto de 1918, ella murió de causas naturales y fue enterrada en Hawaii.

Aquí en el Noroeste, hay mucho interés en la Beata Kateri porque será nuestra primera santa indígena americana. Es conocida como “el lirio de los Mohalk”. Ella quedó huérfana a la edad de  cuatro años y su tío, el jefe de una de las aldeas Mohalk, la cuidó. Unos sacerdotes jesuitas llamaron su atención y a los 20 años ella se convirtió al catolicismo. 

Se sabe que sus parientes se disgustaron con ella por la forma de practicar su fe tan abiertamente. Además de asistir a la misa del domingo, orar y ayunar mucho, ella con el ayuno ponía en peligro su vida. Al final, dejó la aldea y escapó a Montreal, a una comunidad donde podía vivir su fe sin peligro. Hizo un voto de castidad y murió en 1680, a la edad de los 24 años.

Su resistencia a casarse y la forma en que vivió su virginidad confundieron a muchos de los aldeanos, especialmente a las mujeres de su tiempo. Ella quería entregarse solamente a Cristo y como una mujer devota, vivió la gracia de Dios que floreció en su alma.

Vivir con los Santos

Con la canonización de los nuevos santos y las celebraciones recientes de las fiestas de Todos los Santos y Todos los Fieles Difuntos, nuestros pensamientos naturalmente  retornan a estos compañeros que nos acompañan durante nuestro viaje de fe. 

Como noviembre empezó con estas celebraciones en que recordamos a los que han pasado por este camino antes de nosotros, decidí escribir sobre algunos de los santos que son muy especiales en mi propia vida.

Hace varios años el Padre Paschal Cheline de la Abadía de Monte Ángel compartió algunas reflexiones en un retiro. Al hablar sobre la oración, él sugirió que podíamos utilizar mejor los minutos cuando nos estamos levantando y preparando para nuestro día. Él nos contó como había creado su propia letanía de los santos, la cual oraba mientras que estaba afeitándose, duchándose, vistiéndose y haciendo la cama. Cada santo le recordaba a un grupo específico que quería incluir en sus oraciones. Yo decidí que iba a crear mi propia letanía cuando volví a casa; así podría recordar a  las personas importantes en mi vida. Su sugerencia ha sido una verdadera gracia. Comparto mi letanía con ustedes para animarles a crear su propia letanía.

Empiezo con una alabanza a Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo. Luego, le pido al Espíritu Santo que me guíe durante todo el día. Ruego a María, la Madre Bendita, que me ayude a ser un discípulo fiel a su hijo, Jesús, y luego a San José, por la gracia de una muerte santa, feliz y tranquila. Luego, ruego a San Juan el Evangelista, mi tocayo, para que permanezca fiel a mi promesa de celibato y luego a San Jorge, mi patrón secundario, para que me inspire a ser valiente y a hacer lo que es bueno y justo, aun cuando otras personas me animen a buscar una manera más fácil. También ruego a los santos Pedro y Pablo por nuestra Iglesia arquidiocesana, para que juntos seamos de verdad el Reino de Dios aquí en la tierra.

Luego, mi letanía se concentra en otros que aprecio. Ruego a San Juan de Nepomuceno, un sacerdote con quien comparto mi herencia checoslovaca, por mi familia y mis amigos. San Juan Vianney es el patrón de todos los sacerdotes y le ruego a él por mis hermanos sacerdotes en las tres diócesis donde he servido como obispo. 

También digo una oración a San Juan Neumann, el primer hombre americano en ser canonizado. Le ruego que nos inspire a todos nosotros los sacerdotes a ser santos, humildes y obedientes. Los hombres y mujeres que han abrazado la vida consagrada han sido muy especiales en mi camino de fe. Oro por ellos por medio de la intercesión de Santa Josefina Bakhita, una hermana canonizada recientemente, quien mostraba paciencia al sufrir y una compasión incomparable para otros —un ejemplo perfecto de lo admirable de la vida de las mujeres y hombres religiosos.

Luego viene Santa Cecilia, la mártir para quien está nombrada la Iglesia donde fui bautizado. Ruego a ella por perseverancia en mi propia fe y en mi sacerdocio, dones que nunca quiero dar por hecho. Oro en particular por los hermanos sacerdotes que han salido del ministerio activo gracias a mi liderazgo o el de mis amigos, para que Dios vele por ellos y los bendiga. 

Fui ordenado obispo el 13 de diciembre, la fiesta de Santa Lucía. Por medio de su intercesión, ruego por todos mis hermanos obispos, el Papa Benedicto XVI, muchos otros compañeros de trabajo y escuela y otros amigos con quienes he estado bendecido por su amistad e inspiración.

Santa Teresa de Lisieux ha sido una amiga de toda la vida a quien ruego por el éxito de la misión evangelizadora de nuestra Iglesia y por todos los misioneros que dejan a sus familias, amigos y tierras natales para difundir la Buena Nueva. Termino como empiezo, con una doxología de alabanza a Dios —Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Estos santos a quienes ruego diariamente me recuerdan de todos los santos, canonizados y no, que me han rodeado en mi ministerio como obispo y en mi vida como discípulo de Cristo. Todos los santos de Dios, rueguen por nosotros.

Defendamos el valor del Matrimonio

Cuando los predicadores y maestros hablan sobre el matrimonio como una unión entre un hombre y una mujer, se les llaman “anti-gay”. La etiqueta es obviamente un insulto. En cuanto a la promoción de la ética sexual, los líderes de la cultura seglar y los medios de comunicación efectivamente y calladamente están castigando a los cristianos.

La meta de la Iglesia es promover y definir el matrimonio verdadero —no las uniones, que ya son legales en algunos lugares, las cuales no representan el tipo de relación amorosa y comprometida entre un marido y su mujer que es esencial para un verdadero matrimonio civil o un verdadero matrimonio sacramental. La iglesia no es anti-homosexual, ni anti-heterosexual, sino es pro-matrimonio y pro-pueblo.

La crítica más común que está dirigida a nosotros (que mantenemos la definición clásica del matrimonio) es que somos “discriminatorios”. Los que abogan por el matrimonio para todos dicen que el matrimonio es un derecho humano y que es injusto que algunas personas no pueden casarse simplemente porque quieren casarse con alguien del mismo sexo. Pero esto requiere que volvaemos a considerar la definición del matrimonio. 

Los derechos, la igualdad, la justicia y la anti-discriminación son principios y valores importantes para el bien de la sociedad. Si vamos a medir estos principios fielmente, tiene que haber una consideración de los hechos naturales del matrimonio. El matrimonio, como siempre lo hemos conocido, tiene un papel único e irremplazable en la sociedad y merece la protección del gobierno.

La Iglesia tiene que predicar, el amor y la verdad. Los que abogan por los matrimonios entre sexos iguales no son necesariamente malvados, pero indudablemente están equivocados. Tristemente, estilos de vida sexuales, tanto los “gay” como los “straight”, que desatiendan la verdadera y tradicional naturaleza del matrimonio son especialmente destructivos en el mundo de hoy.

Finalmente hablemos de la iglesia católica. Nuestro nombre “católico” nos recuerda que la nuestra es una comunidad de una fe universal que incluye todos —hermanas y hermanos por todo el mundo.

Desde que fui ordenado obispo, he intentado cuidar  las necesidades de las iglesias locales en mi Diócesis y también de las de la Iglesia Universal por todo el mundo. Muchas actividades aquí requieren mi vigilancia, atención y apoyo. De la otra mano, desde el día de mi ordenación como obispo, se me ha recordado que soy un miembro del Colegio episcopal y que, juntos con el Papa, todos los obispos somos directamente responsables de la evangelización del mundo entero. Así que, asuntos regionales, nacionales y aun internacionales a veces requieren de nuestra atención.

Todos los católicos bautizados debemos tener siempre en la mente la misión de la evangelización y debemos trabajar juntos para edificar el Reino de Dios aquí en la tierra. Lo hacemos al llevar las creencias y los valores de nuestra comunidad de fe al mundo donde vivimos, aunque a veces hacer esto no está bien recibido. Y por eso, ahora veo que una de las responsabilidades más importantes de cualquier obispo es la de asegurar que los católicos sean buenos católicos.

Como el Papa Benedicto XVI nos recordó en su mensaje para el Domingo Mundial de las Misiones, “Como San Pablo, tenemos que estar atentos a los que están lejos de nosotros, a los que no conocen a Cristo todavía o los que no han presenciado el Padre que todos tenemos en Dios”. Y nos invita a orar: “Oh, Señor, acompaña a tus misioneros en las tierras en que están evangelizando, dales las palabras adecuadas y haz que sus esfuerzos sean fructíferos”. Que Dios les bendiga.

 *Traducción Katy Devine.

 





Búsqueda Avanzada







Estamos Online

Claúsula de Privacidad | Contáctenos
Software © 1998-2017 1up! Software, All Rights Reserved