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SALUD 2013

Inicio : Comunidad y Fe : Columna Rocío Rios 24 de Marzo de 2017

15 de Enero de 2016 4:19:00 PM
Llega un año y recordamos la nostalgia de las despedidas

Rocío Rios
Directora


Queridos Lectores:

Se acabaron las fiestas del fin de año y llega el nuevo año con las nostalgias de las celebraciones en familia, que sin duda, son las que hacen que nos emocionemos a la hora de preparar cada reunión para celebrar Navidad y recibir el año.

Y en un abrir y cerrar de ojos estamos en el año 2016. ¿Dónde han quedado los 12 meses de 2015? ¿Y los de los años anteriores? Esa es la pregunta que siempre me hago cuando inicio un nuevo año. Sobre todo, en este, después de haber visitado a mi familia en Colombia. Una visita que sin duda puso muy de presente que soy inmigrante y que sigo siendo inmigrante en este país.

Quizás con el paso de los años, uno se va acostumbrando a la vida lejos de su país de origen, pero en el momento en que hacemos la maleta y aterrizamos en nuestra tierra, esa sensación desaparece por la certeza de que estamos en nuestro sitio real. Nuestro país de origen o como yo le llamo, “mi tierrita”. Y en diminutivo porque es la forma como siento a mi Colombia. Como mi terruño. El sitio de las raíces que me acompañan en este país. El sitio donde tengo mi familia, mi idioma, mi comida, mi música, mis amigos, familiares, mis colores, el sabor de la comida, el olor de la flores, el color azul del cielo en época de Navidad y el ruido inconfundible de la calle, que es como música para mis oídos.

Todo esto se conjuga con el ambiente de fiesta que vivimos en familia y que quienes visitaron sus países en estas fechas de fin de año, pueden entender perfectamente.

Porque no es una visita cualquiera. No. Cuando uno va a su país llega a su casa. No es un turista. Es un miembro más de esa familia. Y desde que se anuncia la llegada al aeropuerto de destino, las lágrimas empañan los ojos. Salta el corazón de emoción y en el abrazo de los saludos sin duda se confirma que uno ha llegado a su tierra.

La partida es igual pero con lágrimas de nostalgia y uno se trae ese sentimiento en la maleta. Y todos los inmigrantes lo llevamos en el corazón. Sentimiento innegable que está ahí para iniciar un nuevo año.





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