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El Centinela | Portland, OR Lunes, 27 de Marzo de 2017

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29 de Abril de 2014 1:01:00 PM
La vida parroquial es algo que extraña el Obispo Peter Smith
Foto Archivo de El Centinela
Imagen del Obispo Peter Smith durante una celebración en su parroquia Santa Rosa de Lima.
Foto Archivo de El Centinela
Imagen del Obispo Peter Smith durante una celebración en su parroquia Santa Rosa de Lima.
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Arzobispo Alexander Sample durante la homilía de la Liturgia de Ordenación del Obispo Peter Smith.
Ed Langlois
Para El Centinela

En los fríos domingos en la parroquia Santa Rosa de Lima de Portland, cuando el viejo sistema de calefacción no funcionaba, el Padre Peter Smith iba corriendo al sótano de la iglesia ya con sus vestiduras. Él echaba a andar la calefacción para correr de nuevo hacia el vestíbulo de la parroquia, limpiándose la grasa de sus manos, justo antes de que comenzara el canto de entrada de la misa que iba a celebrar.

Esto le encantaba. La vida parroquial le daba vigor, especialmente cuando estaba entre la gente. 

Ahora que el Papa Francisco lo ha nombrado el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Portland, el Obispo electo Smith siente un poco de nostalgia por la vida parroquial.

Dejó su ministerio en la parroquia en junio del año pasado, desde que el Arzobispo Alexander Sample le pidió servir como vicario general de la Arquidiócesis, un puesto que consiste en ser administrador ejecutivo para ayudar al Arzobispo.

“Sí, extraño el contacto pastoral con los feligreses”, dice el Obispo Smith, y admite que, cuando sea posible, él acudirá en auxilio de las parroquias, y seguirá haciéndolo.

Pero el Obispo Smith, quien tiene títulos en administración de empresas, leyes, teología y derecho canónico, sabe que sus nuevos deberes también implican servir al Pueblo de Dios. “La administración”, dice, “es uno de los dones espirituales mencionados en las cartas del apóstol San Pablo”.

“El ministerio, dondequiera que sea, es ser la presencia de Cristo para los demás, según lo veo yo”, dice el Obispo Smith. “Es amar, servir, guiar y cuidar del pueblo de Dios, confiado a tu cuidado, tal como lo haría Jesucristo”.

Su Ministerio es aún una gran oportunidad para la enseñanza. Es un catequista nato, y da clases de derecho canónico en el seminario de Mount Angel. Habla desde el corazón, explicando que las leyes de la iglesia están hechas para dirigir con amor a las personas hacia la salvación. En Santa Rosa de Lima, cuando fue necesario presentar el nuevo Misal Romano revisado en inglés, él celebró las homilías sobre liturgia durante ocho semanas consecutivas.

El Obispo electo tiene penetrantes ojos azules, usa zapatos cómodos y se levanta temprano. Una de las primeras cosas que hace diariamente es reunirse con los miembros de su comunidad para orar: con los Hermanos del Pueblo de Alabanza.

Este es un grupo ecuménico carismático donde hay muchos laicos. Esta Asociación católica de los fieles, significa una fase temprana del reconocimiento que, poco a poco, el Vaticano concedió a una comunidad religiosa. Seguirá viviendo en la Casa de la Hermandad, situada en el Norte de Portland.

“Orar en comunidad nos permite recargar las cargas de unos y otros”, dice. 

Los otros miembros de la Hermandad son el Padre Chuck Wood, vicario parroquial de Nuestra Señora del Lago, en Lake Oswego. El Padre David Shaw, quien trabaja en la Secundaria Católica Central; y Glenn Rymsza, hermano laico y asociado pastoral de San Antonio en el Sureste de Portland. Los Hermanos ordenados son sacerdotes de la Arquidiócesis de Portland.

Un párroco tiene poco tiempo para la oración personal; pero un obispo tiene mucho menos. “Pero orar es absolutamente vital”, dice el Obispo Smith. 

“No llegaría muy lejos sin la oración”, dice.

Aunque no tenga ni una hora al día para estar en silencio, él toma un momento aquí y allí; a veces cuando conduce su SUV hacia su oficina.

“Trato de tener una actitud que me permita acercarme al Señor como amigo, unos pocos minutos”, dice. Trata de mantener una relación continua con el Todopoderoso, en lugar de acercarse a Dios sólo cuando hay una crisis.

Después de ser nombrado Obispo Auxiliar, tuvo que acostumbrarse a los paparazzi. Fotógrafos y reporteros han estado siguiéndolo. 

“Si esto me cayó encima, ustedes deben compartir la carga”, dice a los feligreses que asisten a la Misa diaria en Santa Rosa de Lima, donde fue pastor hace unos meses y donde está ayudando durante la primavera. La asamblea ríe mientras abren paso a otro fotógrafo.

Este pastor de la Iglesia no está impresionado con su recién adquirida celebridad.

“Yo no soy el Salvador de nadie”, dice. “Jesucristo es el Salvador. Esto no se trata de mi persona. Se trata de amarlos y guiarlos como Cristo me pide que ame y guíe”.

Como siempre en las misas diarias, esta mañana, el Obispo electo Smith hace preguntas a los feligreses para empezar su homilía. “Eso los hace pensar”, comenta sobre esa costumbre, que desarrolló cuando daba clases en las escuelas.

“Es un modo de ayudar a la gente a crecer en la riqueza de nuestra fe católica”, explica que los feligreses de Santa Rosa estudiaron antes para poder contestar sus preguntas.

Hoy les pregunta en qué consiste el matrimonio, y después explica la historia del sacramento, mencionando la ley de los judíos y el derecho canónico. Los feligreses comentan que el Obispo Smith hace que todo suene fascinante.

“Nuestra fe depende de que nosotros digamos ‘sí’ día tras día”, le dice a los reunidos, explicando que cuando decimos “no”, nos hemos internado en el pecado. Al terminar la Misa, bendice al pueblo, diciéndoles: “Vayan y anuncien el Evangelio de Jesucristo”.

“Asistir a la Misa diaria con el Padre Peter es como una lección de historia”, dice Phill Colombo, quien por muchos años ha sido feligrés de Santa Rosa, y reportero del periódico Hollywood Star.

“Te da amplios conocimientos de la sagrada Escritura”, agrega Dick Cheek, feligrés de Santa Rosa de Lima por mucho tiempo. “Hace un tremendo trabajo educando a través de sus homilías”.

Santa Rosa de Lima llegó a florecer mucho más durante el tiempo que estuvo allí el Obispo Smith. La gente llenaba la capilla, incluso extendiéndose hasta el pasillo. Durante la Oración de los Fieles, los feligreses hablaban auténticamente. Recordaban a un amigo con una enfermedad terminal, un hijo que no encontraba trabajo, o los bebés no natos que estaban en peligro de ser abortados.

Los feligreses de Santa Rosa de Lima organizaron una fiesta después de la Misa, para su ex párroco, con comida recién horneada y un poster con el rostro del Obispo pegado en una imagen que lleva una mitra.

El Obispo Peter Smith todavía atiende a un grupo de feligreses en Santa Rosa, con el párroco actual, el Padre Matt Libra, y otro ex párroco, Monsenor Richard Huneger. El grupo, en su mayor parte, laicos, elige un tema y uno de los laicos hace una presentación para iniciar la charla.

 

Un hombre de oración

Los feligreses que conocen al nuevo Obispo lo describen como un hombre de oración. Se detiene a orar con la gente cuando termina la Misa, especialmente con los enfermos. Cuando era sacerdote de Santa Rosa de Lima, dirigía a los miembros de la congregación a formar un círculo, imponiendo las manos sobre los necesitados.

“Nos decía, ‘según sea la unión de unos y otros, así será la relación con Cristo”, dice Colombo.

El Obispo Smith y Ray Johnson tenían una amistad centrada en los santos. Johnson, miembro de Santa Rosa de Lima desde 1950, tenía una mente enciclopédica cuando se trataba de la vida de los santos. El sacerdote y su amigo laico hablaban de los santos con regularidad. A veces, durante la Misa diaria, el Obispo preguntaba a los feligreses lo que sabían del santo del día, pero primero le decía a Johnson, que tenía que esperar 30 segundos para darle a los demás un poco de ventaja.

Cuando Johnson se enfermó el Obispo Smith lo visitaba con frecuencia. Eran como almas gemelas, especialmente en temas de la fe, política y la forma de ver el mundo. Peggy Johnson, Ray Widow, dice que su esposo veía al Obispo como a su hijo.

Ray murió en 2012. Un mes después de que el Obispo elperdiera a su propio padre. El sacerdote fue un gran apoyo para Peggy durante su duelo.

“Me ayudó a salir de lo más duro de este duelo”, comentó.

Luego de un tiempo, ella decidió donar a la parroquia algo que significara mucho para Ray. Ella y el Obispo electo se pusieron de acuerdo y compraron un crucifijo para la capilla donde se celebra la Misa diaria, lugar donde Ray y el sacerdote habían disfrutado tanto su compañía. La cruz fue hecha en Italia y cuelga detrás del altar. Está dedicada a Ray.

 

Su amor a la familia

Dianna Cooper, asistente administrativa en Santa Rosa de Lima, en Portland, dice que el Obispo electo tiene un modo especial para acercarse a las familias y a los niños. A ellos les cae muy bien por su buen humor.

Cuando era pastor de Santa Rosa de Lima, también estaba encargado de la escuela Arzobispo Howard. Diariamente salía a saludar a las familias y a despedir a los niños al terminar las clases. “Los ninos corrían hacia él”, dice Cooper.

A pesar de su apretada agenda de hoy, el Obispo Smith visita la Escuela Arzobispo Howard, donde tiene muchos recuerdos.  Todos lo reciben como un héroe.

Alguien ha dado lecciones a los niños sobre cómo saludarlo: “¡Hola, su excelencia!”, exclama un niño, mientras otro se arrodilla y se acerca para besar el anillo episcopal.

El Obispo sonríe, encogiendo los hombros. “Bajen el tono, chicos”, les dice. “Soy un tipo sencillo”.

En la parroquia, lleva un suéter sobre su camisa de clérigo. De regreso a la Cancillería, busca su blazer negro, recordando su puesto oficial. Como vicario general, está encargado del personal del Centro Pastoral y también tiene un puesto especial encargado de los cementerios católicos y de la misión de la Iglesia, que muestra la fe y la moral en la vida pública.

Los empleados del centro pastoral son su rebaño, mientras celebra la Misa de los miércoles en la pequeña capilla. 

El Obispo Smith dijo que apenas estaba poniéndose al día con los deberes de vicario general, cuando recibió la noticia por medio de una llamada para ser Obispo. No se engaña. Admite que cuando un dirigente de la Iglesia está aprendiendo su trabajo, puede cometer errores.

 

 

 

 



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