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El Centinela | Portland, OR Domingo, 30 de Abril de 2017

Inicio : Noticias : Informes Especiales 30 de Abril de 2017

13 de Enero de 2015 11:51:00 AM
Gigante tormenta social y política en México
Foto Servicio Católico de Noticias
Durante una misa las familias de los estudiantes desaparecidos pidieron justicia.
Foto Servicio Católico de Noticias
Durante una misa las familias de los estudiantes desaparecidos pidieron justicia.
Antonio Andraus Burgos
Especial para El Centinela

La sigilosa pero continua penetración en todos los estamentos sociales, políticos, judiciales, policiales y económicos de México, por parte de los carteles de narcotraficantes y de las propias bandas criminales, que asedian por lo cuatro puntos cardinales a la nación, quedó plenamente confirmada con la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal Rural de Iguala, en el estado de Guerrero.

El hecho, que fue denunciado por los progenitores de los alumnos de la Normal de Ayotzinapa, ocurrió el pasado 26 de septiembre, pero solo hasta bien avanzado el mes de noviembre, se pudo confirmar que la desaparición de los 43 estudiantes, no fue producto del azar ni de la posibilidad de un secuestro masivo teniendo como finalidad la extorsión, si no de un plan plenamente premeditado, en donde aparecen involucrados los estamentos policiales de la zona y hasta de los funcionarios gubernamentales tanto del Estado de Guerrero como de la propia localidad de Iguala, así como del perímetro de Cogula, desde donde llegaron refuerzos policiales, todos ellos mancomunados por orden del cartel de los Guerreros Unidos.

Nunca entendieron los miembros de la organización delictiva que los normalistas nada tenían que ver con las actividades políticas que empezaba a desarrollar María de Los Ángeles Pineda Villa, la esposa del mandatario municipal de Cogula, José Luis Abarca Velázquez, para entronizarse como mandataria municipal en los próximos comicios electorales, y mucho menos, que su presencia por las calles de la vecindad obedecía a algo diferente que a desarrollar actividades para recaudar fondos entre los miembros de la población de la localidad, para cumplir con sus cometidos estudiantiles.

Vilmente asesinados

La confirmación de la masacre de los 43 estudiantes de la Normal, desató como en muy pocas ocasiones anteriores había ocurrido, una verdadera tormenta social y política en todo México, con sindicación directa de todos los dirigentes de los partidos políticos que tienen cabezas visibles en los estamentos de la nación, incluyendo al Partido de la Revolución Democrática, que representa a la izquierda del país, pues el alcalde Abarca y su señora, pertenecen a esa tolda de oposición partidista del país.

Confirmado como está por parte de la Procuraduría General de la República, de que los estudiantes fueron vilmente asesinados por miembros del cartel de los Guerreros Unidos, luego de ser entregados los 43 normalistas a los sicarios de esa banda criminal por parte de los agentes de la policía en primer orden de los de Iguala, y posteriormente, de manos de integrantes de la autoridad policial de Cocula, las expresiones públicas de los cientos de miles de manifestantes que protestan por la acción criminal en contra de los normalistas en toda la Nación, con los clamores de que ‘’con vida se los llevaron… y con vida los queremos…’’, quedaron destrozadas al comprobarse que los alumnos de la Normal fueron ejecutados en su totalidad a sangre fría, por integrantes de los sicarios del cartel Guerreros Unidos.

Las investigaciones que adelantan las autoridades Federales, y en especial de la Procuraduría, a cargo del licenciado Jesús Murillo Karam, prueban fehacientemente que los 43 estudiantes fueron entregados por las autoridades policiales de Iguala y Cocula, a 11 sicarios del cartel Guerreros Unidos, de acuerdo con las investigaciones adelantadas hasta el momento.

Cabezas visibles

La acción se produjo por orden del alcalde Abarca Velázquez, directamente al jefe del cartel, Sidronio Casarrusbias Salgado, al considerar que la presencia de los estudiantes malograría la intervención en una plaza pública de su esposa, María de Los Ángeles, en la apertura de su campaña política. Los estudiantes fueron detenidos inicialmente por agentes de la policía de Iguala, posteriormente entregados a otros agentes pero de la policía de Cocula y éstos, finalmente, se los llevaron a los 11 sicarios del cartel Guerreros Unidos, quienes se encargaron de ejecutarlos con tiros de gracia en la nuca, a la mayoría de ellos, pues otros, ya habían perdido la vida a manos de los sanguinarios miembros de la escuadra criminal del citado cartel, durante el periplo a que fueron sometidos antes de llegar a la cita con la muerte de los restantes integrantes del grupo.

El plan exterminio por parte de los sicarios del cartel Guerreros Unidos, fue ordenado por el jefe de la unidad Gildardo López Astudillo, de acuerdo con las pesquisas adelantadas por las autoridades mexicanas, quien fue el encargado de escoger a los 11 asesinos a sueldo de la organización, para liquidar a los 43 estudiantes, y hasta donde fuese posible conocer por las averiguaciones adelantadas por las autoridades,, ‘’sin dejar huella alguna en la acción criminal’’.

Agustín García Reyes, alias El Chereje; Jonathan Osorio Gómez, alias El Jona y Patricio Reyes Lauda, alias El Pato, son los tres principales integrantes de ese grupo de 11 sicarios que acabaron con las vidas de los 43 normalistas de Iguala, cuyos cadáveres fueron incinerados en el basurero de Cocula, y luego los restos, depositados en ocho bolsas negras de plásticos, que fueron lanzadas a las aguas del río San Juan, muy cerca de la localidad de Cocula, para hacer más difícil la identificación de los estudiantes asesinados.

Total descomposición

Hasta el momento un total de 70 personas han sido detenidas en los operativos policiales, incluyendo al alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velásquez; su esposa, María de Los Ángeles Pineda Peña, a quien se le atribuye ser la jefe de finanzas de la organización del cartel Guerreros Unidos; a 44 miembros de la policía de Iguala y Cocula, mientras se pone en marcha la captura de otros 20 integrantes de la masacre de los 43 estudiantes, de acuerdo con las informaciones oficiales de las autoridades.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, atraviesa en los actuales momentos por la más grave crisis en su periodo gubernamental, en los dos primeros años de su mandato, mientras que los estamentos sociales se han declarado en alerta ante la posibilidad de que ‘’México sea un país en total descomposición social y política’’, cuyas consecuencias son por el momento imprevisibles.

Las protestas no cesan; el malestar social y político se siente en todos los rincones del país; la corrupción se asoma por todos las ventanas de los estamentos gubernamentales; y la sociedad mexicana, sin duda alguna, se siente completamente desamparada, ante la inocultable presencia de las bandas delincuenciales del narcotráfico y de los criminales a sueldo, por todo el territorio de la nación, incluyendo a las autoridades judiciales y policiales del país.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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