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El Centinela | Portland, OR Domingo, 30 de Abril de 2017

Inicio : Noticias : Informes Especiales 30 de Abril de 2017

22 de Julio de 2015 10:29:00 AM
Cuba-EE.UU.: con diplomacia a la moderna
Foto Servicio Católico de Noticias
Un cambio en la historia de Cuba al restablecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos.
Foto Servicio Católico de Noticias
Un cambio en la historia de Cuba al restablecer relaciones diplomáticas con los Estados Unidos.
Antonio Andraus Burgos
Informe Especial

Todo el mundo empezó a recordar a la afamada fiscal de los Estados Unidos, Janet Reno, cuando desató una controversia de muchos quilates al interior de su país y del grupo de cubano-norteamericanos residentes en la Florida, y en especial en Miami, debido a la presencia de Elian González, el niño cubano que llegó a tierras estadounidenses en un momento aciago de su vida, y cuya decisión jurídica, definitiva y contundente, le dio la vuelta al mundo.

Investida de la majestad de la justicia, la fiscal Reno, con código y ley en mano, decidió que el niño Elian, tras fallos judiciales sobre el caso, debía ser entregado a las autoridades de Cuba, dado a que en su momento, por ser menor de edad, él no podía decidir sobre su suerte y era reclamado por su padre, quien se encontraba en la isla, exigiendo legalmente el regreso sano y salvo de su vástago, quien había perdido a su madre en un naufragio con otros ciudadanos cubanos, cuando abandonaron la isla en una pequeña embarcación camino a tierras norteamericanas.

Eso fue hace tres lustros. Y apenas hace unas pocas horas, después de    más de medio siglo de distanciamiento absoluto, Cuba y Estados Unidos acaban de acordar la reanudación de las relaciones diplomáticas, al volver a abrir las respectivas embajadas en La Habana y Washington.

El gran paso

El paso dado es el primero de los otros que se tienen que dar en los meses y posiblemente, en los años venideros, en una era moderna en donde la diplomacia está por encima de los roces militares o con visos de guerra, y en donde pese a la oposición de dirigentes políticos norteamericanos de ambos partidos, el presidente de los Estados Unidos decidió dar un paso hacia adelante, para cambiar por completo, el sistema de las relaciones internacionales del país.

Por eso, la iniciativa tomada por los presidentes, Raúl Castro, de Cuba, y Barack Obama, de Estados Unidos, hace algunos meses atrás, empieza a dar frutos para ambas naciones, y en especial, para el mundo que estamos viviendo, tan globalizado y tan cercanos los unos de los otros, que es imposible mantenerse bajo la perspectiva de enemigos acérrimos, cuando ambas naciones se miran las caras a pocas millas de distancia.

Desde 1961, Cuba y Estados Unidos no tenían relaciones diplomáticas, y desde 1977, los dos países mantenían apenas representantes comerciales en las respectivas capitales de las dos naciones, en lo que se denominó la Sección de Intereses, tanto de Estados Unidos como de Cuba en sus sedes diplomáticas, habida cuenta el formato de gobierno totalitario que rige en la isla caribeña desde enero de 1959, cuando Fidel Castro triunfó con su revolución comunista y se adueño del gobierno, tras dar golpe de estado al presidente constitucional de la época, Fulgencio Batista.

Los desacuerdos de ambas naciones, desde el punto de vista político, seguramente que se mantendrán no hay duda de ello, pero el acercamiento que se plantea mejorará ostensiblemente el sistema comercial, económico, deportivo, social y de salud de Cuba, y para Estados Unidos, es sanar una vieja herida frente a un país al que ayudó a liberar de la colonización de España, en los momentos más apremiantes para la isla.

El embajador de USA

El presidente Barack Obama designó al reconocido hombre de la diplomacia estadounidense, Jeffrey DeLaurentis, para ocupar el cargo de Embajador en La Habana, un hombre ampliamente reconocido en América Latina como experto en esta materia, y considerado por la diplomacia cubana, como ‘’un buen amigo de esta tierra’’.

DeLaurentis conoce muy bien al sistema de gobierno cubano, pues ha estado en representación de los Estados Unidos en dos ocasiones anteriores, por lo que con su nueva presencia, sería la tercera ocasión en que ejerce funciones representativas de su país. Fue funcionario en calidad de cónsul general, entre 1991 y 1992 y, posteriormente, entre 1999 y 2002, fue jefe de la sección política y económica de la Sección de Intereses. Pero adicionalmente, desde agosto del pasado año, DeLaurentis había ejercido funciones como miembro del grupo de representantes de la Casa Blanca en las conversaciones con los dirigentes del gobierno de Cuba.

Caracterizado por ser un hombre pragmático, muy dedicado y estudioso de la diplomacia internacional, DeLaurentis sabe de antemano que su tarea será  la de reconstruir de la mejor manera posible, todos los hilos y soportes para que el puente del dinamismo que surja entre su país, Estados Unidos, y Cuba, para industriales, comerciantes, inversionistas, sea en beneficio de ambas naciones, algo que con su experiencia puede ser útil tanto para la nación norteamericana como para los intereses de la isla caribeña.

Apenas todo comienza

El levantamiento del embargo económico que pesa sobre la isla, la sana discusión que se debe dar sobre la presencia de la base naval de Estados Unidos en la zona de Guantánamo, el apoyo con elementos y equipos tanto para hospitales como para las universidades cubanas, el mejoramiento para el sector agrícola, los servicios de la era moderna en comunicaciones, en fin, tantas y tantas tareas beneficiosas para ambos países, hacen parte de los cambios que se están llevando a cabo en esa porción de tierra caribeña, que lenta y pausadamente, viene asomándose a un gran cambio tanto político como económico.

Lo que acaba de ocurrir este 20 de julio de 2015, es apenas el ‘’primer ladrillo’’ para la reconstrucción de las relaciones diplomáticas entre ambos países que, seguramente, no hay duda de ello, tendrá muchos tropiezos, hay muchas cosas por discutir y resolver, hay otras tantas, por encontrarle soluciones, pero por lo menos, el primer paso está dado para que todo se convierta en realidad, con el paso de los días, de los meses, y por qué no, de los años venideros, porque nada será fácil en este nuevo sendero que se abre entre Cuba y Estados Unidos, para bien del mundo moderno y de la diplomacia del diálogo, franco, sincero y abierto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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