Anunciantes | Quiénes Somos | Suscríbase | Catholic Sentinel
El Centinela | Portland, OR Martes, 25 de Abril de 2017

Inicio : Noticias : Locales 25 de Abril de 2017

30 de Abril de 2014 11:40:00 AM
Un inmigrante que llegó de Suráfrica el Obispo Peter Smith
Recuerdos de su juventud y su niñez
Foto Cortesía Familia Smith
En la foto el Obispo Peter Smith aparece con su padre y madre Patrick y Joicelyn Smith.
Foto Cortesía Familia Smith
En la foto el Obispo Peter Smith aparece con su padre y madre Patrick y Joicelyn Smith.
Foto Cortesía Familia Smith
Nelson Mandela en la foto que aparece con el padre Patrick Smith.
Foto Cortesía Familia Smith
Nelson Mandela en la foto que aparece con el padre Patrick Smith.
+ Ver más fotos
Arzobispo Alexander Sample presidió la ceremonia de Ordenación del Obispo Peter Smith, como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Portland.

La mayoría de mis antepasados llegó a Sudáfrica a principios del siglo XIX. Mi padre provenía de una familia bien conocida que se llamaba Pietermaritzburg. Su padre y sus tíos eran abogados. Él siguió sus pasos y fue socio principal en el bufete de abogados familiar. 

Mi madre obtuvo su maestría en biblioteconomía (¡mientras criaba seis hijos!).Fue archivista universitaria y una de los fundadoras del Alan Paton Center.          

Mis padres se casaron en el año de 1957. Durante los siguientes diez años tuvieron seis hijos: cuatro niños y dos hijas. Yo soy el mayor de todos. Cada uno de nosotros tiene una profesión distinta. Mis cinco hermanos son todos casados con familia. Tengo once sobrinos y sobrinas. Desafortunadamente, no he visto a la mayoría de ellos durante los últimos años, debido a la distancia que nos separa. 

Hoy en día, nosotros vivimos en cuatro continentes: dos en Sudáfrica, dos en los Estados Unidos, uno en Gran Bretaña y otro en Colombia.

En julio de 2012, mi padre murió en forma inesperada. Mi madre sigue viviendo en su residencia de jubilados en Howick, Sudáfrica, la cual es parte de una conservación de la naturaleza y frecuentemente ve una variedad de animales silvestres, incluso cebras, impalas y ñúes.

Mis padres eran devotos católicos y nos criaron en la fe. Todos fuimos a misa en familia cada semana. Nos confesábamos una vez al mes. Todos los chicos fuimos monaguillos durante muchos años. Normalmente cenábamos en familia y hablábamos de cómo habían sido nuestros días.

Concluíamos con una lectura y reflexión de la biblia, orábamos una década del rosario juntos y decíamos intenciones personales y oraciones. Mi madre era conversa y, cuando éramos niños, ella nos leía cuentos de la biblia antes de ir a dormir.

Mi padre siempre tenía gran preocupación por los pobres y los desamparados. Fue miembro de la Sociedad de San Vicente de Paúl cuando era joven, y cuando murió había servido en esta organización durante 60 años.

En la época en que éramos niños nos llevaban con ellos a hacer las visitas para que fuéramos conscientes del sufrimiento de otras personas, diéramos gracias por todo loque tenímaos y tuvieramos el corazón generoso. Mi madre trabajó con mi padre en obras de caridad y fue la coordinadora regional por siete años. Hoy en día, ella sigue su labor de servicio como vicentiana. 

Mis padres siempre nos animaban a hacer lo mejor posible en todo lo que hacíamos. También nos animaban a buscar lo que nos emocionara y a dedicarnos a esto. Todos lo hemos hecho en nuestras carreras y también en nuestros intereses y actividades.

Cuando éramos niños nos divertíamos haciendo una variedad de cosas, incluso algunas cosas bastante diferentes e interesantes. Teníamos casi todo tipo de mascota que se pueda uno  imaginar, incluso loros, ratones y serpientes. Mi padre nos enseñó a cazar y pescar. Recuerdo todavía el primer pez que pesqué; tenía ocho años entonces y estábamos en Port Edward donde pesqué un bacalao bastante grande.

Crecí en Sudáfrica durante el período del apartheid. Los jóvenes tienden a aceptar las cosas así como son, pero más tarde oí a mis padres hablando de sus opiniones y me di cuenta de que algo no estaba bien. Ser católico en Sudáfrica entonces, no era un camino fácil. La Iglesia se opuso fuertemente al gobierno y éste respondió por crear dificultades para la Iglesia. Deportaron algunos sacerdotes y religiosos y encarcelaron a otros. La Iglesia católica fue considerada uno de los cuatro grandes peligros para el régimen del apartheid. El Arzobispo Denis Hurley, un pariente, guió la Iglesia durante esta época y era incansable en criticar al gobierno por sus políticas opresivas en cuanto a la raza. 

Mis padres nos educaron en los buenos modales, y a los chicos nos enseñaron a ser caballeros. Nos enseñaron la importancia de tratar bien a los demás y de ser respetuosos. Y como teníamos una familia bastante grande, nos ayudaron a compartir, jugar juntos y cuidarnos unos a otros. Recuerdo que mi padre nos decía que aunque a veces discutiríamos en casa, había que defender el uno al otro fuera de la casa, especialmente a nuestras hermanas y nuestra madre.

De niño me encantó leer y aprender. Cada dos o tres semanas sacaba varios libros de la biblioteca. 

Me encantaba la lectura de libros que no eran de ficción, normalmente los libros trataban de la historia, la geografía o los deportes. Me despertaba muy temprano y leía hasta que todos se levantaban.

Cuando era joven, saciaba mucha de mi curiosidad y también me ayudaba con aprender mejor el idioma. Hoy en día, me gusta el internet porque es como tener una biblioteca a la mano.

Cuando era adolescente fui bastante tímido e introvertido. Aunque muchas personas no me creen cuando dijo esto, pero es la verdad. También sufrí mucho por el  acoso escolar intenso en los últimos años de la primaria. Fue un período muy difícil para mí, pero tener una buena familia me ayudó mucho. Aprendí sobre mí mismo y sobre mi capacidad de aguantar la dificultad y el rechazo. Más tarde, el tiempo que pasé en el ejército me dio mucha confianza al enfrentarme con la vida.

Cuando tenía 20 años y asistía a la universidad, me cambió la vida y el resultado fue la conversión espiritual. Fui católico practicante, pero este evento tuvo un gran impacto en mi fe. Experimenté que Dios era un ser vivo que me amaba y quería ser parte de mi vida. Esto abrió un paso hacia un camino que me ha llevado donde estoy hoy en día.Nunca soñé que estaría aquí, haciendo todo esto.

Había planeado ser abogado. Ser parte del bufete de mi padre, casarme y tener una familia grande y vivir en Sudáfrica. Pero Dios quería que considerara algo más. Ocurrió lentamente, pero una decisión dio paso a otra y terminé por visitar los Estados Unidos y hacerme parte de la comunidad People of Praise (Pueblo de Alabanza). Hace ya 31 años.

No fue muy fácil emigrar a los Estados Unidos. Había muchos pasos legales y siempre cambiaban el horario. Tardé cinco años en obtener una tarjeta verde (residencia permanente). Durante estos cinco años no pude salir de los Estados Unidos. Como resultado perdí la boda de tres de mis hermanos y el funeral de mi abuela. Entiendo bien los retos de todos los que han intentado inmigrar. En 1997 en Portland logré ser ciudadano naturalizado de los Estados Unidos.

 

*Tomado del Catholic Sentinel. Traducción de Katy Devine.



Noticias Relacionadas:
• "Oren por mí", pidió el Obispo Peter Smith en la Liturgia de Ordenación
• Obispo Peter Smith recibió nombramiento del Papa Francisco
• Comunidad hispana enriquece la Iglesia Católica dijo Obispo Peter Smith



Búsqueda Avanzada


Claúsula de Privacidad | Contáctenos
Software © 1998-2017 1up! Software, All Rights Reserved