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El Centinela | Portland, OR Martes, 22 de Agosto de 2017
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9 de Febrero de 2017 1:55:00 PM
Muralla humana para proteger a los hispanos de la Iglesia de San Pedro
Foto de El Centinela por Francisco Lara
Padre Raúl Márquez pastor de la Iglesia de San Pedro en SE Portland, agradece a la multitud de anglos su presencia para proteger la parroquia en respuesta al ataque verbal del que fue víctima la comunidad hispana durante la misa en español del 29 de enero de 2016. La multitud se hizo presente una semana después el 5 de febrero de 2016.
Foto de El Centinela por Francisco Lara
Padre Raúl Márquez pastor de la Iglesia de San Pedro en SE Portland, agradece a la multitud de anglos su presencia para proteger la parroquia en respuesta al ataque verbal del que fue víctima la comunidad hispana durante la misa en español del 29 de enero de 2016. La multitud se hizo presente una semana después el 5 de febrero de 2016.
Mensaje del Arzobispo Alexander Sample

2 de Febrero de 2017

Queridos Hermanos y Hermanas:

¡Alabado sea Jesucristo! 

No puedo expresar con palabras, la tristeza que sentí cuando me enteré de lo que muchos de ustedes sufrieron cuando llegaron a la iglesia la semana pasada. Es trágico que hayan ido a celebrar el amor y la misericordia de Dios, y por el contrario, lo que experimentaron fue crueldad y odio de personas que llegaron a protestar y están extremadamente equivocados.

Me encuentro especialmente molesto al escuchar que se hubo abuso verbal lanzado en contra de nuestros miembros de la comunidad Hispana. Por favor, estén seguros de que Yo, como su Pastor y Arzobispo, estoy con ustedes cuando se enfrentan a situaciones como las de estas palabras cargadas de ignorancia y tan llenas de odio. Ustedes son nuestros hermanos y hermanas, y como miembros de la misma familia de fe, debemos aferrarnos fuertemente a nuestra unidad en Cristo.

También me preocupó muchísimo saber del ataque verbal dirigido en contra de las mujeres de su comunidad. No existe ninguna justificación frente a un comportamiento tan vil. 

Por favor sepan que su comunidad de San Pedro no ha sido la única atacada. Este grupo se ha estado desplazando y protestando también en otras iglesias.

Estén seguros de mi amor y de mis oraciones por todos ustedes. Que la Santa Madre los envuelva en su manto de amor y protección. 

Con un cordial saludo en Cristo, 

Mons. Alexander K. Sample

Arzobispo de Portland Oregón


Rocío Rios
De El Centinela

El Padre Raúl Márquez, nunca había visto nada parecido. Diez hombres caminaron hacia la puerta principal de la Iglesia de San Pedro en el sureste de Portland el 29 de enero y comenzaron a gritar en un claro abuso verbal, durante la misa que se celebraba en español al medio día. Vestidos como cazadores, acusaban a los fieles de no ser verdaderos cristianos, cuestionaban la moral sexual de las mujeres y arengaban a la congregación integrada por inmigrantes hispanos.

La paz y la armonía del ambiente de oración propio de la Eucaristía pasó a un segundo plano,  y el shock se apoderó de toda la asamblea que se vio atacada en su propia casa. La comunidad, que de hecho ya vive con temor a causa del ambiente político del país, en torno al tema migratorio, se sorprendió mucho más y sintió directamente el ataque. Lo sintió en el seno propio de su familia. Su casa, el templo del Señor.

"Después del incidente, todo ese domingo lo pasé muy mal. Enojado. Estuve pálido y temblando", dijo el Padre Raúl Márquez, colombiano y pastor de San Pedro durante los últimos 5 años. "¿Cómo iba a estar feliz al escuchar y recordar el insulto verbal?" Se preguntaba el sacerdote quien compartió su sentimiento con su comunidad de fieles. El sacerdote buscó la respuesta en el Evangelio de la semana anterior, justo cuando sucedió el incidente: "Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan por mi nombre. Alegráos porque vuestro premio será grande". Pero aún se cuestionaba: "¿Cómo me podía sentir feliz?" 

En su mensaje a la comunidad, y su homilía, el sacerdote lo reiteró: "Eso fue precisamente lo que vivimos el domingo pasado cuando un grupo de diez hombres incitaron gritos e insultos hacia nuestra feligresía. Es difícil alegrarse en esos momentos, como el Evangelio nos lo manda, pero nuestra respuesta siempre tiene que ser de perdón y oración por quienes nos ofenden".

Y el domingo siguiente, 5 de febrero, esa respuesta a la pregunta del sacerdote llegó. El miedo e incertidumbre se calmaron al ver cómo llegaron más de 300 personas para formar una muralla humana, que como un escudo acordonó la calle y la entrada principal de la Iglesia de San Pedro. Todos estaban ahí para proteger a la comunidad hispana, durante la celebración de la misa en español. 

El jovencito Luis Galicia de 16 años, daba la bienvenida a la misa pues es parte del Comité de Bienvenida de la parroquia. Luis recuerda que el domingo del incidente, trataron de mantener a la gente dentro de la iglesia para no causar una pelea. Yo me enojé mucho pero me quedé en silencio. En todos estos años nunca había vivido una experiencia así", dijo. "Lo que más me sorprendió fue que el ataque iba contra los niños y en el grupo de esos hombres había un niño que escuchaba todo lo que nos decían", dijo a El Centinela. 

Las noticias del ataque de la semana anterior se propagaron como una bola de nieve en las redes sociales, sobre todo en el grupo creado por Juan Mayoral en Facebook, que atrajo a esta multitud. Bajo el fuerte aguacero, el frío intenso y sosteniendo pancartas con mensajes de apoyo, estuvieron ahí en silencio durante toda la misa. El amor se sentía en el ambiente. Había solidaridad, amistad y protección.

"No me esperaba esta demostración de amor hacia nosotros" dijo Alberto González, nacido en Oaxaca quien ha sido miembro de San Pedro durante 18 meses. "Uno no se siente con ese apoyo por su condición de inmigrante sobre todo en estos momentos, en que sentimos tanto rechazo".

Alberto González, recordó que la semana anterior llegó a misa y se sorprendió al ver el grupo de hombres gritando frente a la iglesia. "Yo entré por la puerta lateral y me dijeron que un grupo de personas estaba agrediendo y me sentí muy atemorizado. Cuando llegué el domingo 5 de febrero y vi tantos norteamericanos, yo pensé que eran de las mismas personas que nos habían atacado y que habían traído más gente, pero no. Ellos estuvieron ahí bajo el frío y la lluvia por nosotros, como lo explicó el Padre Raúl y yo estoy muy agradecido. Todos estaban ahí por nosotros. Esto me ha emocionado mucho". 

"Esta época es muy difícil para nosotros y aquí estamos rodeados de amor por todos los estadounidenses que vinieron para demostrarnos que somos uno, que somos una comunidad".
Con lágrimas en los ojos, González dijo que no había sentido apoyo hasta ahora. Al principio, pensó que el gran grupo de blancos había venido a lanzar más invectivas, pero luego vio que habían venido a proteger a sus hermanos y hermanas. "Esto es solidaridad", dijo González. "Esto es amor."

Los feligreses recibieron una lección de respuesta no violenta al acoso. Una mesa de café y dulces se colocó cerca de la puerta principal de la iglesia para las personas que estuvieron bajo la lluvia protegiendo la iglesia.

El Padre Márquez recibió el apoyo del Padre Ron Millican de la Iglesia de Nuestra Señora de los Dolores y la Rev. Elizabeth Larson de la Iglesia Luterana de San Marcos. "Cuando supe del incidente quise estar inmediatamente aquí y dar un abrazo a cada persona", dijo la Rev. Larson a El Centinela.

El padre Millican invitó a su comunidad de feligreses a mostrar su apoyo a los hermanos católicos de San Pedro. "Necesitamos estar unidos", dijo. "Es muy triste que tenga que suceder un hecho como este para hacer que todos busquemos la unidad. Pero es hermoso, ver el derroche de amor y solidaridad por la dignidad del ser humano, de nuestros hermanos".

Nona Carrasco fue una de las primeras en llegar, pues la Iglesia de San Pedro queda en su barrio. Estaba completamente mojada y seguía portando su pancarta bajo la lluvia y su dulce sonrisa. "Esta es mi comunidad", dijo Carrasco. "No soy partidaria del fanatismo. Voy a defender mi comunidad y para eso estamos aquí".

También en la multitud estaba Matt Cato, director de la Oficina de Vida, Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Portland, quien dio un fuerte abrazo al Padre Raúl Márquez.

El sacerdote recibió cientos de mensajes de apoyo y la primera carta fue del Arzobispo Alexander Sample, quien le dijo que estaba unido a todas las familias de la comunidad.


Después de la misa, el Padre Márquez salió a dar las gracias a los partidarios y la multitud lo esperaba con un aplauso. El sacerdote antes de terminar la misa, dijo a los feligreses que salieran a agradecer en persona a las personas que estuvieron bajo la lluvia y el frío en muestra de solidaridad. Fue el primero en dar las gracias y luego los fieles salieron e intercambiaron abrazos con quienes estaban afuera esperándolos. 

El Padre Raúl, apenas podía moverse entre la multitud que lo abrazaba y pedía su bendición. "Esta es su casa", dijo el sacerdote. "Este es el momento de vivir el mensaje del Evangelio. Hace 8 días eran pocas voces gritando lo que el Evangelio no es. Hoy esas voces se han multiplicado en cientos de voces que gritan el significado real del Evangelio. Oremos por esos hombres y sus simpatizantes para perdonarlos intencionalmente", dijo el sacerdote.

Así como llegaron en silencio, poco a poco la multitud fue desapareciendo, en silencio. La lluvia seguía cayendo y el frío era intenso. La mesa con café y donuts, estaba aún ahí, donde se sirvió a quienes llegaron temprano. Sergio Mejía estaba ayudando a recoger las cosas. "Me siento muy alegre al ver cómo hoy el Señor actúo en cada uno de sus hijos. Se sintió el amor, la paz y la convivencia entre los católicos y los no católicos", dijo con lágrimas de emoción. 

"Yo estoy conmovido y le di gracias a la gente. Al darles la mano todos estaban congelados y estilando. En ellos el Señor multiplicó las voces que vinieron a decir 'los amamos' ".

 

 

 



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