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El Centinela | Portland, OR Domingo, 30 de Abril de 2017

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29 de Enero de 2014 11:25:00 AM
Un hogar ejemplo de vida puede ser la meta de este 2014
Foto cortesía de Leocadia Montero
Durante un ejercicio de espiritualidad y perdón las mujeres latinas se descargan del peso físico y la razón que lo causa. 
Foto cortesía de Leocadia Montero
Durante un ejercicio de espiritualidad y perdón las mujeres latinas se descargan del peso físico y la razón que lo causa. 
¿Cómo manejar el enojo?

Por Leocadia Montero
Especial para El Centinela
Hay situaciones abusivas donde sólo un miembro de la pareja-muchas veces la persona más afectada-busca ayuda, pero no está decidida a dejar la relación. 

Y es común que esta persona quiera informarle a su pareja sobre lo que está aprendiendo respecto al abuso; pero si esto no se hace de una manera adecuada, si se hace con enojo, puede que la información se sienta como un insulto y que cause más violencia. Esto tiende a poner a la persona más vulnerable en riesgo. 

Entonces, quizás en lugar de decir “Estoy aprendiendo que puedo hacer lo que yo quiero con mi vida”, se podría de decir: “Estoy aprendiendo que por mucho tiempo tu y yo hemos tenido comportamientos inapropiados que veíamos como algo normal. Yo pensaba que era normal sentirme obligada a cocinar para ti, aun en los días en que sentía que no podía. Pero ahora me doy cuenta de que lo hacía porque te tenía miedo.  

Yo también tenía la creencia errónea de que tenía que pedirte permiso para hacer todo. Ahora me doy cuenta de que es necesario compartir información y apoyarnos mutuamente, pero que no es necesario pedirte permiso, ni que tú decidas por mí. No quiero tenerte miedo. Me gustaría que tu también buscaras ayuda y que cambiáramos esa forma de ver los roles de la pareja”. 

Quiero aclarar que esto no significa que la persona más afectada sea culpable de la gravedad del problema, ni responsable de cambiar el comportamiento abusivo de su pareja. Solo quiere resaltar la importancia de usar estrategias que sirvan de protección para evitar mayores maltratos, especialmente si se toma en cuenta que las estadísticas muestran que en la mayoría de los casos, si las parejas deciden continuar juntas, el abuso aumenta. 

En la perspectiva de ayudar a la pareja, para  ver resultados duraderos en el patrón de abuso, hay que ayudarles a todos, tomando en cuenta que en el abuso de parejas generalmente ambos son afectados y ambos abusan, aunque quizás con diferentes niveles de intensidad, tipo y frecuencia del problema. 

Los servicios ofrecidos para generar cambios de conducta no deben ser vistos solamente desde la perspectiva de culpabilidad y victimización, sino desde la perspectiva de traumas históricos no procesados que cada persona ha traído a la pareja desde el principio de la relación. Por otro lado, las parejas que quieren mejorar la relación, deben reconocer cómo  el comportamiento de cada uno les está causando daño a todos en la familia y luego ver este daño como una necesidad de cambio. También deben reflexionar sobre las creencias propias que influyen en el abuso. Por último, aunque algunas personas pueden cambiar por sí solas, la mayoría de las veces se necesita ayuda.

 


Por Leocadia Montero
Especial para El Centinela

Las parejas quieren llevarse bien y tener un hogar que sirva de buen ejemplo para todos. Todos desean transmitir felicidad, sonrisa, ternura y respeto continuo a sus esposos y esposas. Nadie quiere vivir en medio de un ambiente hostil. Pero lamentablemente, hay muchos hogares en los cuales las interacciones abusivas, especialmente emocionales y verbales, son parte principal de las interacciones rutinarias.

Aunque no hay fórmula perfecta para prevenir o detener este problema, quizás una reflexión sobre los siguientes puntos podría ayudar a crear un poco más de concientización para tomar la decisión más beneficiosa.

Conflicto o comportamiento

Lo que hace que una persona abuse de su pareja no son los conflictos en sí, sino más bien las creencias y los comportamientos de cada uno. 

El esquema cognitivo de las personas, es decir el patrón de cómo pensar, cómo sentirse, y cómo comportarse ante las dificultades de la vida, es lo que hace que algunos actúen con violencia y otros no. 

Veamos estos dos ejemplos. Juan llega a su casa y al no encontrar la cena lista, puede que insulte y le grite a su pareja.

Otro esposo en la misma situación, a quien llamaremos Antonio, simplemente le dice a la esposa que no se  preocupe y que le alegra ver que ella decidió descansar e ignorar la cocina porque ella siempre anda muy ocupada y preocupada por muchas de las otras actividades de la familia, tales como llevar y traer los hijos a la escuela, a los deportes, a las citas médicas, limpiar la casa, lavar la ropa, etc. 

Como vemos, el esquema cognitivo de Antonio le permite reflexionar sobre todas las actividades que la esposa hace todo el día; le permite valorar su intensión y entender su necesidad de descansar. 

Por otro lado y muy tristemente, el esquema cognitivo de Juan le impide darse cuenta de que su esposa no cocinó porque estaba cansada después de haber hecho las otras actividades durante todo el día.   

No podemos dejar pasar por alto que el esquema cognitivo de las esposas también les impide que ellas se den cuenta de que el comportamiento de sus parejas es abusivo y que también ellas muchas veces entran en el círculo de abuso, especialmente verbal y psicológico, hacia sus parejas. 

Sus creencias les hace pensar que, por ejemplo, no pueden dejar de cocinar nunca, aún en los días en que se siente cansada o enferma; ven esto solamente como un deber de esposa.

Es importante aclarar que hay un gran número de personas a quienes les fascina cocinar para su familia, y eso no quiere decir que estas personas están siendo abusadas. Lo importante es diferenciar entre cocinar por amor y cocinar por obligación.

También, algunas mujeres se acostumbran a pedir permiso para cada actividad que quieren hacer. Lamentablemente muchas parejas no siempre se dan cuenta de cómo estas actitudes afectan la relación, especialmente la independencia y el espacio personal de cada uno. 

Quizás ésta falta de conocimiento tiene que ver con el hecho de que, generalmente  las parejas mismas, la sociedad y las agencias que trabajan con violencia doméstica tienden a ponerle más atención al abuso físico que a otros tipos de abuso.

Poder y Control

El problema de violencia doméstica no es de poder, ni de control.

Es común que haya personas que ejercen más poder que otras en muchas situaciones. Cada uno de nosotros conoce a alguien que hace uso de su poder y control para producir cambios maravillosos, ya sea a nivel individual, familiar y/o social. 

Por otro lado, el uso del poder y control para hacer algo negativo puede resultar en que una persona abuse contra alguien. 

Poder y control tenemos todos. Entonces podríamos decir que la violencia de pareja no es poder y control; es más bien un problema de creencia en el que muchas veces se hace uso de estas habilidades de manera inapropiada. 

*Colaboración especial de Leocadia Montero/ Adelante Mujeres.

 

 





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