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El Centinela | Portland, OR Martes, 25 de Abril de 2017

Inicio : Opinión : Cartas al Editor 25 de Abril de 2017

24 de Julio de 2014 10:48:00 AM
Silencio y respeto en la Iglesia
Foto de El Centinela por Kim Nguyen
La actitud de esta pequeña niña es ejemplo para muchos niños que entran a la iglesia con sus padres.
Foto de El Centinela por Kim Nguyen
La actitud de esta pequeña niña es ejemplo para muchos niños que entran a la iglesia con sus padres.

Directora Rocío Rios:

Le escribo para saludarla a usted y a todo su equipo de trabajo. También los felicito por su ardua labor de informar a la comunidad. Sobre todo que se publiquen en el periódico que usted tiene a su cargo, El Centinela.

El cual conseguí en una tienda mexicana y me llamó la atención el título que dice: “La Iglesia es un sitio sagrado para orar con respeto y en silencio”, reflexión por Miguel Arias.

Quiero darle mi humilde opinión acerca de dicha publicación. Todo lo escrito es verdad, para no decir que es la cruda realidad de lo que pasa en la Iglesia. Desde la gente que platica, come y mastica chicle, los que usan el teléfono, hasta los vendedores y todo tipo de gente que sacan provecho a costa de los demás. Peor aún que se aprovechan de la iglesia para hacer todo esto. 

Otra situación que pasa mucho y que es molesta para mi familia y para mí es cuando la gente no respeta el horario de la Misa y llegan a cualquier tiempo. Queriendo o no, nos distraen a los demás.

Sí, da pena y tristeza haber perdido el sentido de lo sagrado. Pero yo diría que más pena por estas personas que se engañan a sí mismas, porque a Dios no se le puede engañar, al final él nos juzgará. Se dice que el respeto se gana. Pero a veces ya ni así, ¿Entonces a dónde vamos a parar?

De ahí parten las consecuencias que al final llevan a que la gente que sí respeta, se retire de la Iglesia. Hay que trabajar duro, pero bien duro, para cambiar muchas cosas. No es imposible...¡Si se quiere!

Si estamos para servir a Dios hay que hacerlo de corazón, sin condiciones, hay que oir bien a la conciencia y darnos cuenta de nuestros actos y entonces será un avance para empezar a cambiar. 

Quiero compartir un recuerdo de mi niñez y que le agradezco a mi mamá. Que a mis hermanos y a mí nos inició en la fe católica y así saber que hay un Dios que todo lo sabe y todo lo ve. Nos inculcó principios y valores, a ganarse el dinero honradamente, el respeto y sobre todo, a la Iglesia, porque nos decía, es la casa de Dios.

También una catequista entre otras enseñanzas nos decía, quien no respeta a Dios, no respeta a nadie.

No hay que olvidarse de dónde venimos, de quiénes somos, no olvidarse de los nuestros, hay que ser agradecidos . Hay que recapacitar desde el fondo del corazón y reflexionar.

Les agradezco mucho,

 

María Esperanza

Gladstone, Oregon





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