Edición Impresa: 06/17/2009

La importancia de la caridad pastoral de los sacerdotes

Hace casi 20 años que el Papa Juan Pablo II insistió que es de especial importancia para los sacerdotes ser capaces de relacionarse con otros. El Papa dijo, que ellos necesitaban lograr una cualidad que describió como “caridad pastoral”. Tal caridad en la vida de los sacerdotes los “impulsa a tener un profundo conocimiento de las esperanzas, las necesidades, los problemas, las sensibilidades de la gente – como individuos-, en sus familias, en la sociedad y en la historia”.
Nosotros los sacerdotes hemos sido tocados por el amor de Dios y entendemos que tal privilegio es uno de los que estamos obligados a compartir. Es la caridad pastoral de un buen sacerdote la que lo motiva a él a dar su vida por el rebaño.
Yo aprendí hace mucho tiempo, siendo un joven sacerdote y cuando servía en una parroquia donde no mucha gente atendía la misa del domingo, que la cantidad no era la vara para medir. Era la calidad del amor y del servicio lo que podría últimamente hacer la diferencia a la hora de llevar el mensaje del Evangelio a los corazones de la gente de Dios.
Si la caridad pastoral es verdadera en el sello esencial de mi ministerio, yo obviamente tengo que venir a conocerlos a ustedes mejor, pero ustedes también deberían llegar a conocerme a mí. Esta columna les ha dado a ustedes la oportunidad de llegar a conocerme mucho mejor, ustedes pueden leer sobre mis actividades, mis pensamientos, mis esperanzas y sueños, incluso mis gripas, en algunos momentos. Construir relaciones es una parte muy importante del Ministerio Pastoral. Una de las razones por la cuales yo escribo es para ayudar a construir una relación con mis lectores.
Pero algo más importante es que hay muchos asuntos acerca de los cuales un pastor debe informar a su gente. Este obispo es el encargado de la liturgia y de la catequización en su diócesis. Muchas personas maravillosas comparten este ministerio conmigo, pero yo tengo que hacer mi parte. Cuando me convertí en Obispo, yo no me sentía listo para este trabajo, porque había gastado muchos años enseñando en la preparatoria. En retrospectiva, ésta fue una buena preparación. Los buenos maestros tratan de mantener las cosas simples. Esto es lo que yo hago a través de esta columna, con la esperanza de que muchas personas más vengan para conocer y amar a su iglesia, sus creencias, sus valores, y, lo más importante de todo, su salvador Cristo Jesús, a través de lo que expreso aquí.
Un Obispo está llamado a ser un agente de unidad en su iglesia local. Uno de los grandes retos de servir como pastor en el occidente de Oregón es el sentimiento de desunión que aún parece dominar algunas de nuestras comunidades locales. Las parroquias son grandes centros de fe, pero el parroquianismo, el cual se arraiga en una cierta tendencia miope, crea desunión.
De pronto una columna es más que lo que es verdaderamente útil. Pero yo estoy todavía confrontando la obligación de establecer una relación significativa con tantas personas como sea posible y enseñar cómo Jesús enseñó, en forma amorosa, fiel y perseverante. Una columna me da la oportunidad de conectarme en una forma amorosa y significativa. En muchas formas ésta ha sido para mí una labor de amor. Yo espero que haya tiempos en que se vea de esta manera.
Controversia en torno al aborto
El domingo de Pentecostés, el pasado 31 de mayo, la iglesia celebró el regalo del Espíritu Santo en apoyo de nuestra comunión y misión de evangelización.
Eventos recientes en la Universidad de Notre Dame, una de nuestras más prominentes instituciones católicas, nos señalan que necesitamos un rayo de luz divina hoy más que nunca, ya que hay muchos corazones y voluntades rebeldes entre nosotros e innumerables pasos extraviados. La controversia sobre el aborto no sólo ha dividido a nuestra nación, sino también a la iglesia.
Cuando Notre Dame invitó al Presidente Obama a participar en la ceremonia de graduación de la primavera, muchas personas pensaron que había sido una mala decisión y entre esas personas estaba yo.
El problema es el mensaje que la iglesia estaba comunicando con respecto a su fidelidad y nuestro mensaje de que el aborto es algo maligno. Mensaje que no cambia. El Presidente ha sido constante al mostrar su posición frente a la defensa del derecho al aborto. Como resultado de esto, muchas personas incluyendo Mary Ann Glendon, la antigua embajadora de los Estados Unidos ante el Vaticano, quien declinó aceptar la condecoración de Laetare Medal de esta prestigiosa universidad como resultado de la invitación, cuestionó la pertinencia de esta decisión.
Se entiende que la universidad busca tener una buena relación con el Presidente y su administración. Al igual que el resto de la comunidad católica. Pero algunas cosas son más importantes que una buena relación con aquellos en el gobierno, según nos ha mostrado la historia. Irónicamente, muchos que favorecieron la invitación, sintieron que las protestas que surgieron ante la invitación fueron inapropiadas. Yo, personalmente no soy un defensor de tales protestas públicas, pero se llega a un punto en que la frustración se afianza y aquellos que promueven la justicia se sienten vulnerables y creen que no tienen otro recurso.
La cúpula dorada de South Bend, en Indiana, se ha convertido mucho más en un símbolo de nuestra comunidad católica americana, así como la cúpula de la Basílica de San Pedro en Roma, se ha convertido en un símbolo de la comunidad católica global. El llevar al nuevo Presidente a los predios de la universidad debió haber sido visto por los funcionarios como un verdadero golpe para obtener la difusión de la buena prensa y un mayor respeto entre sus homólogos. Por otra parte, cuando la institución aparentemente elude su filosofía católica y no tiene en cuenta su asociación con la iglesia local en llevar a cabo su misión evangelizadora, solo el irrespeto resultará a la larga.
Aquellos que se oponen a las enseñanzas de la iglesia no deberían ser excluidos necesariamente del diálogo con la universidad católica. El lugar de reunión de graduación, sin embargo, no parece ser el más apropiado cuando la mayoría de las personas están allá debido a los graduados. Cualquier sugerencia que ellos puedan escoger para permanecer alejados parece injusta e irrazonable. Una vez que la invitación fue hecha al Presidente, dado el respeto que nosotros debemos tener por su posición, hubiera sido difícil retirarla. Yo había esperado que el mismo Presidente hubiera decidido permanecer alejado. Pero, como buen político que es tomó ventaja de esta oportunidad de mezclarse con los católicos por un día y dar su opinión.
En su discurso a los graduados, el Presidente llamó a una disertación razonable acerca de los principios éticos que gobiernan el respeto de la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. En el tratamiento con males intrínsicos, como el aborto, la única disertación que parece razonable es una que promueve conversión, cambios dramáticos en la mente y el corazón.
Como tal, fue la disertación del Doctor Martin Luther King, Jr. cuando él hablo en contra del racismo. Un discurso en una ceremonia de graduación y un grado honorario no se ven para nada como una disertación razonable. Esto pareció más como la afirmación pública del orador y su mensaje.
Estas opiniones acerca del Presidente han sido hechas con base en pasadas posiciones que él ha mostrado. ¿Puede la Presidencia cambiarlo? Nosotros ciertamente esperamos eso. Muchos de sus seguidores no parecen instruidos en los principios éticos humanitarios fundamentales que gobiernan la vida humana. Aquellos que valientemente se oponen a los políticos a favor del aborto, no sólo tienen el derecho a hablar en contra de tales asuntos, sino que también como gente de fe, tienen una responsabilidad de orar por los cambios necesarios de mente y corazón.
Hay aquellos que se deleitan en resaltar que muchos católicos apoyan la invitación de la universidad al Presidente. Esto no debería ser demasiado sorprendente ya que más católicos que menos votaron por Obama. ¿Es esto un signo de que estamos a favor del aborto? Probablemente no, pero sí es un signo de que el valor por la vida no fue visto tan crítico como el costo de la guerra y una economía debilitada. Además, los católicos están tradicionalmente más alineados con el partido político del Presidente que con la oposición.
En todo esto, hay una gran preocupación que toda la hostilidad y el ridículo endilgado al Presidente anterior por parte de un lado del espectro político, se le transferirán ahora a este nuevo Presidente por el otro lado. El respeto por la oficina de la presidencia necesariamente implica algún respeto por la persona misma que está a cargo de la oficina. Desacuerdos acerca de tan serios asuntos deben ser expresados, pero siempre con urbanidad y caridad. La mentalidad a favor del aborto es una de las señales más problemáticas que en las décadas recientes nuestros pasos en el camino hacia el progreso se han descarriado, y los corazones y voluntades se han vuelto bastante rebeldes como resultado del afianzamiento de nociones equivocadas acerca del alcance y verdadero significado de la libertad.
Nuestra iglesia necesita abogar por las comunidades como la Universidad de Notre Dame en su esfuerzo de promover el Evangelio de la vida más que nunca. Muchos lamentamos que demasiada gente interpretara este momento como una falta de compromiso por parte de Notre Dame y de algunas de nuestras gentes con nuestra misión evangelizadora católica. A medida que oramos, nosotros estamos concientes que más que nunca necesitamos sin lugar a duda que el Espíritu Santo venga entre nosotros de nuevo y “derrame un rayo de luz divina” en este asunto bastante espinoso.
Crisis económica
La crisis económica no se está reduciendo rápidamente. A medida que viajo alrededor de la Arquidiócesis, encuentro a muchas personas que están desempleadas, algunos de ellos quienes hace un año pensaron que sus trabajos y sus ingresos eran bastante seguros. También están los pobres quienes no sienten este pellizco tan duramente como otros, porque ellos no han perdido mucho. ¡Ellos no tenían mucho que perder! Pero ellos están aun como prioridad en nuestros pensamientos y oraciones ya que la ayuda para ellos se ha disminuido, tanto de las caridades del gobierno como privadas.
A principios de este año el Papa Benedicto les habló a los miembros del cuerpo diplomático del Vaticano. “Reforzar la economía demanda reconstruir la confianza”, dijo a los miembros. “Esta meta sólo será alcanzada a través de la implementación de una ética basada en la dignidad innata de la persona humana”. Para todas las personas de buena voluntad, este es el tiempo en que nosotros debemos unirnos para perseguir el bien común. Nuestra primera preocupación siempre debe ser por las familias y las comunidades que están más lesionadas que todos por esta crisis.
La situación en que nos encontramos hoy es muy complicada. Los lideres de los gobiernos están enfrentando elecciones difíciles acerca de cómo pueden limitar el daño y mover la economía hacia adelante con prudencia y justicia.
El Papa Juan Pablo dijo hace muchos años que el mercado “debe ser apropiadamente controlado para asegurar que las necesidades básicas de la sociedad en su totalidad sean satisfechas”. El individualismo exagerado el cual desafortunadamente parece plagarnos en estos días, ahora ha causado estragos sobre la vida económica de nuestra nación y nuestro mundo.Más que nunca nosotros debemos estar unidos en nuestros esfuerzos de promover el bien común.

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