Directora:
Escribo esta pequeña carta para agradecer la historia de la familia Díaz, que publicaron en la edición del pasado 18 de marzo en su periódico El Centinela.
He seguido de cerca la historia de esta familia deportada a Guatemala, porque realmente es una realidad que tiene que ver con todos nosotros los inmigrantes. Yo vivo en una comunidad en la que se ha visto esta realidad y los vecinos viven atemorizados hasta de ir a la iglesia, pensando que se los van a llevar.
Pienso que al leer esta historia, en la que el hijo regresa y lo hizo legalmente a este país, nos da un poco de esperanza en medio de esta incertidumbre.
Yo soy padre de familia y me siento identificado con Luis Díaz que es un padre trabajador y comprometido y que de la noche a la mañana se vio sin la mitad de su familia. Estos años han sido difíciles. Por lo menos ya tiene a su hijo de regreso. Lo triste es que su esposa Irma no ha regresado y él sigue esperando la forma de poder traerla.
Este tipo de historias muestran una realidad que no podemos ocultar y por eso me gusta leer su periódico. Sigan escribiendo sobre los inmigrantes.
Roberto López.
Aurora, Oregón.