Francico Lara/El Centinela
Miembros de la Escuela charra Los Mendoza y Charros de Oregon, participantes del espectaculo de El Grito.
Francico Lara/El Centinela
Miembros de la Escuela charra Los Mendoza y Charros de Oregon, participantes del espectaculo de El Grito.

Música, comida, baile, cultura y color, fueron los ingredientes que vivieron quienes se hicieron presentes en la ceremonia de El Grito de Independencia de México, al recordar su tierra con alegría y patriotismo la noche del 15 de septiembre, en las afueras del Moda Center, la casa de los Portland Trailblazers. Juntos dieron el ya tradicional Grito de todos los mexicanos.

El “Grito de Dolores” es la representación del llamado que el “cura Hidalgo” (Miguel Hidalgo y Costilla) dio en la ciudad de Dolores, repicando las campanas de la Iglesia de Nuestra Señora de Dolores, y llevando de bandera un estandarte de la Virgen de Guadalupe; empezando así, la lucha armada que llevaría a la independencia de México en 1821. Aun cuando sus intenciones se dice que no eran las de lograr precisamente la autonomía de México, sino que él buscaba hacer una guerra civil que permitiera el retorno del Rey Fernando VII al trono de España. 

Este año, como en los anteriores, los hispanos del área celebraron en diversas ciudades, en la ciudad de Portland como ya es una tradición y más de mil personas se congregaron durante todo el día para celebrar su patriotismo y hacer comunidad 

Siendo el evento más importante que se realiza en el estado de Oregon, el Cónsul de México en Portland, Francisco Maas Peña presidió El Grito ante miles de mexicanos e hispanos que llegaron al Moda Center para disfrutar de la fiesta, recordar su historia y reafirmar su cultura. 

“El grito por parte del consulado de México en Estados Unidos, es como vivir una pequeña parte de la historia otra vez, comentó el diácono mexicano José Montoya, de la Iglesia de San Pedro en Newberg, en entrevista con El Centinela.

 “En mi país se lleva a cabo en grande, recuerdo la cantidad de juegos pirotécnicos que se lanzan y como si fuera poco las decoraciones de las instalaciones del gobierno, donde se presentan los fuegos pirotécnicos dibujando rostros de aquellos que tuvieron que ver con la Independencia de México, como Aldama, el cura Miguel Hidalgo”, y finalizó “Es una alegría enorme la que se vive al presenciar esa gran fiesta”, reiteró el diácono Montoya.

Una de las tantas familias que asistió al evento del pasado 15 de septiembre, fue la de los Hernández de la Parroquia de San Pío X. María Luisa Hernández compartió que ella no deja de asistir a El Grito, pues quiere que para sus hijos esta fiesta se convierta en una tradición. “A nuestros hijos es muy importante inculcarles los valores, principalmente el amor a Dios y a la Virgen de Guadalupe. También nuestra cultura y nuestras costumbres, la comida y la música. Por un día siento que estoy en México”. 

El Cura Hidalgo, se sintió con la obligación de tomar las armas y así tratar de lograr algo por el bien de sus hermanos ya que veía el yugo que los oprimía. La historia que se escribió el 16 de septiembre de 1810 se vive hoy, en comunidad y Portland sigue creando un espacio para que todos los mexicanos celebren su Independencia. 

Hoy esa responsabilidad social de lograr cambios que nos beneficien como comunidad es de los laicos y no de los sacerdotes como lo dice Concilio Vaticano II:

“A los sacerdotes no les corresponde directamente la transformación social, esa prioridad es de los laicos. Será función de la Iglesia, a través de sus ministros, orientar a los laicos para que puedan evangelizar su entorno mediante la enseñanza de la Doctrina Social Cristiana, el acompañamiento espiritual y la invitación a la vivencia de los sacramentos. La Iglesia no puede pretender sustituir al Estado, como lo intentó en algún tiempo, ni puede equiparar el Reino de Dios con ningún partido político”. 

Ahora, como católicos es tiempo de comprometerse y tomar a Jesús o a María como estandarte para liberarnos del pecado y lograr paz en nuestras familias y en nuestra sociedad. Y también como inmigrantes mostrar que podemos celebrar nuestra cultura y nuestras tradiciones en este nuevo país, en paz y con respeto.