La pandemia, la división política, los incendios forestales, los vestigios del racismo y los disturbios civiles durante 2020 han hecho sentir a muchos en Oregon, tal como lo dijo el profeta Isaías, “como el pueblo que andaba en tinieblas”.

"Pero es precisamente, en medio de todo esto, que hemos visto una gran luz, una luz que ahora resplandece para  todos”, dijo el arzobispo Alexander Sample al pronunciar su homilía en la misa de Navidad en la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción de Portland.

Le dijo a la congregación distanciada físicamente, así como a los más de 2.000 espectadores que siguieron en directo la transmisión de la celebración Eucarística, que el mensaje a los pastores de Belén hace dos milenios es el mismo para aquí y ahora:

“No tengas miedo. Hoy ha nacido un salvador”.

“Aquí está toda nuestra esperanza”, dijo el arzobispo.

“Nuestra esperanza está en Cristo, que viene como una luz que brilla en las tinieblas. Nuestra esperanza no está en nadie ni nada más”.

“Jesús”, dijo el arzobispo, “trae vida, salvación, esperanza, justicia, valor y la certeza del amor de Dios” ¿Realmente creemos esto?", preguntó el arzobispo. “¿Y no sólo en esta noche, sino mañana, la próxima semana y en las semanas, meses y años venideros?”, continuó.

El arzobispo recordó a los presentes y a la audiencia de espectadores a través de Facebook que “el mundo tal como lo conocemos está desapareciendo”.

“Pero tenemos un hogar en el cielo preparado por quien esta noche se encuentra en un pesebre, en un establo, temblando en el frío de la noche”, dijo.

“El mundo nunca será igual tras la venida de Jesús”, explicó el arzobispo, preguntando a los oyentes si están dispuestos a tener un encuentro personal con Jesús y permitir que sus vidas se transformen por completo.

El arzobispo dijo que sus oraciones y deseos para el Nuevo Año, y siempre, son para que la gente se encuentre profundamente con Jesús y que los transforme en los discípulos que se necesitan hoy en día.