"

“Oramos por la justicia y para que la paz venga a nuestra tierra, a nuestro pueblo. Una paz que sane las divisiones que aún están tan claramente presentes entre nosotros”,

" Rvdmo. Sr. Alexander Sample, Arzobispo Arquidiócesis de Portland

El arzobispo Alexander Sample ofició una misa especial por la preservación de la paz y la justicia el 6 de junio en “una época verdaderamente de necesidad especial en nuestro país”, dijo el arzobispo.

Previamente, en su “Charla de Capilla”, que transmite desde la capilla de su residencia, el arzobispo hizo un llamado a la reflexión profunda sobre la dignidad del ser humano y los principios éticos coherentes con el Evangelio.

A continuación, la transcripción de la homilía del arzobispo Alexander Sample:

Ofrecemos esta misa por una necesidad especial, “la necesidad especial a la que me no es esta horrible pandemia de coronavirus con la que nuestro país y nuestro mundo ha estado lidiando en estos últimos meses”, indicó.

La necesidad especial que nos convoca hoy en oración es lo que está sucediendo en toda esta gran tierra. En las ciudades, de Costa a Costa a raíz del terrible e injusto asesinato inexcusable de un hombre. Ese hombre se llama George Floyd.

Floyd ha desatado una respuesta en todo nuestro país que clama justicia. Y hoy nos unimos en esta Santa Misa por esos gritos de Justicia.

Con seguridad, justicia para el señor Floyd y su familia. Pero más allá de esa terrible muerte trágica, oramos también por que haya justicia para todos en nuestra tierra, por aquellos que todavía sufren del flagelo del racismo u cualquier otra forma de injusticia.

Por tantas personas que sufren tanto cada día, incluso en esta tierra tan bendecida.

Así que la iglesia da un nombre, por así decirlo y esta misa es una misa para la preservación de la paz y la justicia. Tengo que anotar que cuando anunciamos esta misa, me llamó la atención que alguien puso en los comentarios un signo de interrogación.

Y si estoy leyendo su comentario correctamente, entiendo que tenemos que hacer más que preservar. Tal vez tengamos que establecer justicia en aquellos que no la tienen para que podamos preservarla. Así que, entiendo el punto de vista del espectador.

Ese es el título que la Iglesia da para esta misa, pero es una misa de oración.

Digamos que de esta manera es una misa en la que rezamos para que la paz y la justicia vengan sobre nuestra tierra y sobre nuestras ciudades, empezando por Minneapolis y San Pablo, pero que irradien a través de esta grandiosa tierra.

Y también nos reunimos en oración por un propósito específico porque no es sólo la muerte del Sr. Floyd lo que recordamos hoy.

No podemos ignorar a aquellos que tristemente han explotado esta trágica muerte y las justas, legítimas y necesarias protestas y manifestaciones pacíficas que están sucediendo en nuestro país y en nuestras ciudades. El pueblo es una gran tradición de nuestra tierra, ¿verdad?

La gente tiene derecho a protestar, a manifestarse, a dejar oír su voz.

Los gritos que surgen de nuestro pueblo lloran por la justicia y para que acaben los males que todavía plagan a nuestra sociedad, tristemente en mayor medida a la que cualquiera de nosotros nos gustaría ver o pensar, otros han explotado este hecho para fomentar la violencia, los disturbios, la anarquía, el saqueo, males que sólo tienen un propósito auto destructor.

El Papa Francisco a principios de esta semana durante su audiencia general del miércoles, señaló: “Sí, lloramos y recordamos la muerte, la trágica muerte de este hombre, el Sr. Floyd y nosotros, gritamos por el fin del racismo en todas sus formas, y por todas las víctimas del racismo.  También, hacemos un llamado por el fin de la violencia que ha estallado en tantos lugares. Eso realmente ha tratado de distraer del problema real".

Y él dice, "eso no nos lleva a ninguna parte, es contraproducente, como él dijo".

Ahora, otras vidas inocentes han sido profundamente afectadas; dueños de negocios perdidos e incluso personas lesionadas y así.

Afortunadamente parece que esas cosas están empezando a disminuir y están volviendo las manifestaciones y protestas apropiadas y justas que realmente se llevan a cabo inspiradas en el gran espíritu del gran Dr. Martin Luther King Jr. y por eso es por lo que oramos.

Oramos por la justicia y para que la paz venga a nuestra tierra, a nuestro pueblo.

Una paz que sane las divisiones que aún están tan claramente presentes entre nosotros. Y que durante estos días esas divisiones no se ensanchen, sino que comiencen al menos a ser sanadas. 

No quiero extenderme más sobre este caso en particular por así decir, en referencia a los hechos que están sucediendo ahora. Te invito y esto no es un comercial, a escuchar una charla que di anoche. Hoy es sábado por la tarde, mi charla fue este viernes por la noche, en mi ‘Charla en la Capilla a las 6:00’, “Chapel Chat's" como las he llamado.

Reflexiono más ampliamente sobre este tema que nos llama a una profunda reflexión sobre lo que está sucediendo en este momento en nuestro país, acerca de lo que deberíamos estar haciendo y pensando.

Así que, te invito por favor, en mi página personal de Facebook o en la página de Facebook de la Arquidiócesis de Portland, ve y escucha lo que tengo que decir al respecto, de lo contrario podrás estar decepcionado de que no voy a hablar más hoy.

Pero ah, dije un poco anoche y los invito a ir a ver eso porque hoy, nos reunimos en oración. Esta misa es la oración más grande que nuestra iglesia tiene para ofrecer.

El sacrificio de Cristo mismo por nuestro amor y salvación, que derramó por nosotros en su Hijo Jesús que Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito para que quien crea en él no muera, sino que tenga vida eterna.

El Hijo Jesús que dijo: "No he venido a ser servido, sino a dar mi vida para salvación de muchos”. Ese es el misterio que celebramos aquí en la Santa Misa. Y ofrecemos esta oración perfecta, la oración más sublime de la iglesia en un momento como este. 

Sí, es necesario algo más que la oración.

La acción tiene que seguir, pero, todo lo que hacemos en respuesta a esta crisis para nosotros que creemos que debe estar arraigada en la oración.

Debe estar arraigada en nuestra fe y no en nuestra política o polémica, nuestras ideologías. Debe estar arraigada en la fe, en una fe que nos mueve a la oración. Y una oración que nos mueva a la acción.

E insisto en que esto tiene que comenzar con la reflexión y la oración profunda. Ustedes saben, muchas veces cuando la crisis ocurre en nuestra nación y algunos en el público podrán decir cosas como "Mantenemos a la familia en nuestras oraciones, mantenemos a las víctimas en nuestras oraciones, oramos por la justicia, oramos por la paz".

A veces otros se burlan de eso y dicen: "¡No queremos orar, queremos acción! Olvida las oraciones, no están sirviendo para nada, queremos acción". 

Lo sabemos muy bien, sabemos que toda acción verdadera y justa debe estar arraigada en nuestra oración, en nuestra fe. Tiene que fluir naturalmente de nuestra relación con Jesucristo el Príncipe de Paz y de nuestra confianza en su misericordia y bondad para nosotros. 

Entonces, mis hermanos y hermanas, simplemente nos reunimos aquí hoy para orar. 

Y creemos en el poder de nuestra oración. Creemos que, al implorar la misericordia de Dios sobre esta terrible situación, en las injusticias de nuestra tierra, que nuestra voz y nuestro clamor de justicia serán escuchados por nuestro Dios justo y amoroso. 

Y así, elevamos nuestra petición hoy, oramos por la paz y la justicia. Y fue en el Concilio Vaticano Segundo que esa conexión entre la paz y la justicia se hizo de una manera fuerte. De hecho, hizo eco en nuestra oración de apertura para la misa de hoy que la paz que todos deseamos. La paz es el fruto de la justicia.

No podemos tener paz sin establecer justicia. De hecho, creo que tuvimos una calcomanía de parachoques de muchos años para la campaña católica de desarrollo humano que dijo: "Si quieres paz, trabaja por la justicia".

Y eso es por lo que rezamos hoy sí, tenemos que tomar medidas, pero hoy, tomemos un momento en la hora de la misericordia, a las 3:00 horas. Retrocedamos un momento y entremos en esta oración, para que el Señor lleve a cabo en nuestro país, realmente en nuestro mundo, verdadera y duradera paz y justicia para todos los afligidos.

Hoy ofrecemos en oración, nuestras oraciones por el eterno descanso del alma de George Floyd, que Dios sea misericordioso y lo acoja en Su reino de amor, justicia y paz. Oramos por la familia del Sr. Floyd para que el Señor los consuele en su dolor.

Hoy oramos por todas las víctimas de la injusticia y el racismo y todas las formas de odio y pecados contra la caridad en nuestro país. Oramos por la justicia para todos y oramos por la paz. La paz que el mundo no puede dar, sino la paz que viene de Cristo. Que Dios esté con todos ustedes, Dios los ama y Dios los bendiga con Su paz.

Transcrito y traducido por Patricia Montana/El Centinela