El arzobispo Alexander Sample, manifestó estar de acuerdo con la postura frente a la vacuna de Johnson & Johnson, dada a conocer en declaración del dos de marzo por los líderes de la conferencia de obispos de los Estados Unidos, obispo Kevin C. Rhoades, presidente del comité de Doctrina y el arzobispo Joseph F. Naumann, presidente del comité de actividades Provida.

 

“La aprobación de la vacuna de Johnson & Johnson contra el COVID-19 para su uso en Estados Unidos vuelve a plantear interrogantes sobre la permisibilidad moral del uso de vacunas desarrolladas, probadas y/o producidas con la ayuda de líneas celulares derivadas del aborto”, citan los obispos.

 

Mientras que el gobierno nacional y los funcionarios de la salud estatales hacen esfuerzos ingentes en la carrera por vacunar a los estadounidenses contra la mortal enfermedad de Covid-19 que ha cobrado la vida de 524.262 personas en el país según datos del centro de investigación de la universidad Johns Hopkins , algunos obispos se han manifestado para disuadir a los católicos de recibir la vacuna de Johnson & Johnson, aprobada mediante autorización de emergencia emitida el 27 de febrero por la oficina de Administración de Alimentos y Medicamentos —FDA— por sus siglas en inglés.

 

La vacuna es la tercera que se autoriza en Estados Unidos y a diferencia de las vacunas de Pfizer y Moderna, la vacuna Janssen de Johnson & Johnson requiere solo una inyección y se puede a mantener a temperaturas normales de refrigeración lo que facilita su transporte, según informa CDC.

 

Los líderes religiosos explican que “las vacunas de Pfizer y Moderna generaron preocupación debido a que se utilizó una línea celular derivada del aborto para probarlas, aunque no en su producción. Sin embargo, la vacuna de Johnson & Johnson se desarrolló, probó y se produce con líneas celulares derivadas del aborto, lo que genera preocupaciones morales adicionales.

 

La Congregación para la Doctrina de la Fe juzgó que ‘cuando las vacunas contra el COVID-19, que son éticamente irreprochables no están disponibles..., es moralmente aceptable recibir vacunas contra el COVID-19 que han utilizado líneas celulares de fetos abortados en su proceso de investigación y producción’.

 

Sin embargo, agregan, “si se puede elegir entre vacunas contra el COVID-19 igualmente seguras y efectivas, se debe optar por la vacuna con la menor conexión con líneas celulares derivadas del aborto. Por lo tanto, si la persona tiene la capacidad de elegir una vacuna, se debe elegir entre las vacunas creadas por Pfizer o Moderna, en vez de la producida por Johnson & Johnson”.

 

“Dado el sufrimiento que está causando esta pandemia a nivel mundial, reiteramos que vacunarse es un acto de caridad que responde al bienestar común”, al tiempo que nosotros continuaremos insistiendo en que las empresas farmacéuticas dejen de usar líneas celulares derivadas del aborto”, concluye la declaración.

 

“Para conocer mayores detalles, se puede consultar nuestro comunicado de diciembre de 2020, las Respuestas a preguntas éticas clave sobre las vacunas COVID-19, la Nota de la Congregación de la Doctrina de la Fe y la declaración de la Comisión Covid-19 del Vaticano en colaboración con la Pontificia Academia para la Vida”.