El arzobispo Alexander Sample celebra la Eucaristía en la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción. El arzobispo oficio una misa por la paz y la justicia en medio de la protesta racial en el estado y el país (Ed Langlois/Catholic Sentinel).
El arzobispo Alexander Sample celebra la Eucaristía en la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción. El arzobispo oficio una misa por la paz y la justicia en medio de la protesta racial en el estado y el país (Ed Langlois/Catholic Sentinel).
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“Es innegable que todavía hay injusticias que repugnan en algunos segmentos de nuestra sociedad",

" Rvdmo. Sr. Alexander Sample, arzobispo Arquidiócesis de Portland

Afirmando que el racismo es real y tiene que ser abordado, el arzobispo de Portland, Alexander Sample, hizo recientemente un apasionado llamamiento por la justicia, la paz y la unidad.

“Tenemos mucho que hacer en nuestro país para sanar”, afirmó el cinco de junio en una charla en vivo desde la capilla de su residencia.

Invitando a las iglesias de Oregon a trabajar en pequeños grupos y ocuparse del tema del racismo, el arzobispo insistió en que cualquier acción solo tendrá éxito si es honesta y es producto de la oración.

No soy un despotricador de América, dijo el arzobispo. “Esta es una tierra grandiosa y bendecida, de la cual tenemos mucho para sentirnos orgullosos, pero es innegable que todavía hay injusticias que repugnan en algunos segmentos de nuestra sociedad.

Durante la “Charla de Capilla”, parte de una serie de presentaciones ofrecidas los viernes por la noche durante la pandemia de COVID-19, el arzobispo denominó la muerte de George Floyd, un ciudadano afroamericano que murió a manos de la policía de Minneapolis el 25 de mayo, “horrible” e “inexcusable”.

La muerte de Floyd, considerada un asesinato por parte de los fiscales, ha desatado protestas en todo el mundo.

Durante la reflexión de 33 minutos que atrajo a cuatro mil espectadores, el arzobispo oró para que Floyd y su familia reciban justicia en el sistema judicial.

El arzobispo se refirió a las protestas pacíficas, incluso las más enérgicas como “justas, legítimas y necesarias”. Dijo que las acciones hacen parte de “una de las mayores tradiciones estadounidenses”, agregando que los manifestantes no violentos han despertado conciencia”. 

"Apoyo a todos los que protestan en contra de la injusticia y el racismo que aún permea nuestro país en gran medida”, dijo el arzobispo.

Pero criticó fuertemente a aquellos que utilizan las manifestaciones como una oportunidad para fomentar disturbios, anarquía y saqueos. “Esto ha distraído y restado importancia al problema real”, dijo el arzobispo.

Citó al Papa Francisco, quien oró por Floyd al tiempo que manifestó que los estallidos de violencia son contraproducentes. 

Censurando a quienes han hecho de la situación otro punto de disputa política, el arzobispo Sample dijo: “Estoy harto de esa mentalidad de nosotros contra ellos”. Parecía abatido al describir una sociedad tan dividida en que las diversas partes no están dispuestas a escuchar a las otras.

Recordó a los espectadores que la enseñanza social católica tiene una profunda sabiduría que ofrecer en los momentos de injusticia y conflicto. “La iglesia dice mucho sobre lo que significa vivir juntos en sociedad y asegurar que haya justicia para todos y que nadie sea excluido”, dijo. 

Todos tenemos la misma dignidad, dijo, sugiriendo que el respeto por la vida se degrada cuando los seres humanos vulnerables, como las minorías raciales, los no nacidos y los adultos mayores, son vistos como descartables.

La descomposición de las familias ha exacerbado el problema, dijo. “Tenemos que luchar contra estas cosas”, manifestó a los espectadores.

El arzobispo llamó a la oración, al debate y a la acción sobre la raza y la violencia, para llevarse a cabo en el contexto del llamado por la dignidad humana y una ética congruente con la vida.

Explicando que los seres humanos cooperan con Dios en la construcción del reino, invocó el principio católico de solidaridad, diciendo que la sociedad podría prosperar si todos lucharan por el bien común.

“Tenemos trabajo por hacer”, dijo, afirmando que cada individuo debe examinar sus propias actitudes y prejuicios. 

“No sé lo que significa crecer como un hombre afroamericano en un sector desfavorecido de la ciudad”, dijo. “Necesitamos escuchar y tratar de entender la experiencia de los demás”.

Instó a los católicos de Oregon a preguntar a los inmigrantes sobre su experiencia con el racismo y la discriminación. 

El 6 de junio, el arzobispo celebró una misa especial por la paz y la justicia en la Catedral de Santa María. Dijo que la misa era una forma santa de unirse a los gritos de todos los que sufren racismo y otras injusticias. Enfatizó que la acción debe seguir a la liturgia.

“Pero todo lo que hacemos en respuesta a esta crisis, para nosotros los que creemos, debe estar fundamentado en la oración, arraigado en nuestra fe”, insistió. “Y no en nuestra política, ni en nuestras polémicas ni en nuestras ideologías. ... Creemos que nuestra voz y nuestro clamor por la justicia serán escuchados”.

Para ver la “Charla de la Capilla” del cinco de junio y la misa del 6 de junio, visite la página web de la Arquidiócesis en Facebook.

Traducido y editado por Patricia Montana /El Centinela.