Desde hace algún tiempo he querido escribir acerca de una experiencia muy significativa y emocionante para la Iglesia de los Estados Unidos. Desafortunadamente, los recientes eventos relacionados con la crisis de abusos en la Iglesia se han convertido en el centro de atención. Si bien, la crisis sigue siendo importante y necesita nuestra atención, por un momento hablemos de algo más, en este caso del V Encuentro.

La Iglesia de los Estados Unidos tuvo una experiencia increíble en Dallas, Texas, a finales de Septiembre de 2018. Fue la reunión del V Encuentro, la culminación de un proceso que tomó tres años para su realización. La principal meta del V Encuentro era discernir formas en las cuales la Iglesia de los Estados Unidos, pueda responder mejor a la presencia Hispana/Latina y fortalecer la manera en que los Hispanos/Latinos responden al llamado de la Nueva Evangelización, como discípulos misioneros que le sirven a la totalidad de la Iglesia.

El proceso incluyó reuniones a nivel parroquial, luego a nivel de las diócesis. Nosotros tuvimos la reunión de la Arquidiócesis en la Parroquia San José en Salem, a finales de Enero de 2018. Después vino la reunión general (Región XII) incluyendo los estados de Alaska, Washington, Oregón, Idaho y Montana. Estuvimos honrados de ser los anfitriones de la reunión aquí en Portland, en Junio del año pasado. Tuve el privilegio y la emoción de estar presente en ambos eventos.

No obstante, como dije antes, la culminación de este proceso fue la increíble reunión en Dallas, con los líderes representantes de todo el país. Yo pude formar parte de la delegación de la Arquidiócesis de Portland que incluyó el clero, los líderes laicos y religiosos del oeste de Oregón que están involucrados y apasionados con el Ministerio Hispano en nuestra Iglesia local.

El evento nacional del V Encuentro en Dallas fue excepcional porque reunió a 124 obispos, 348 representantes de organizaciones junto con 2.494 delegados de las 12 regiones de los Estados Unidos. Nuestra Región XII envió 89 delegados. Nuestra delegación de la Arquidiócesis sintió que la experiencia los inspiró, los impulsó y los llenó de esperanza en el futuro de nuestra iglesia local.

Mientras todavía estamos esperando el reporte final del V Encuentro, no tenemos que esperar para empezar a implementar las recomendaciones claves de este maravilloso proceso. Las siguientes son las cuatro prioridades que surgieron para el ministerio Hispano/Latino: formación, integración, adultos jóvenes y vida familiar.

La formación de líderes de la comunidad Hispana fue vista como una clara prioridad. No obstante, la formación de la comunidad entera en varias áreas de la vida de iglesia y ministerio también fue vista como una gran necesidad. Especialmente, necesitamos identificar a los miembros de la comunidad hispana que son respetados y que muestran potencial y necesitamos darles formación en catequesis y liderazgo, para lograr tener impacto en la parte vital de nuestra iglesia local, que es la comunidad Hispana Latina.

Integración de las comunidades hispanas dentro de nuestra parroquias con el resto de la Iglesia es esencial y el único camino hacia adelante. Ya no podemos seguir viendo la situación como “la Iglesia” dando ministerio A LA comunidad hispana. Más bien debemos ver que la comunidad hispana ES un elemento esencial e integral de la Iglesia. “La Iglesia” incluye a nuestros hermanos y hermanas hispanos en el mismo nivel que otros miembros del Cuerpo de Cristo. Ellos deben verse y convertirse en compañeros iguales en el ministerio, hermanos y hermanas sirviendo al lado de cada uno de los elementos culturales y demográficos de la Iglesia local del Oeste de Oregón.
El programa de acercamiento a nuestra juventud Hispana/Latina es crítico para nuestro futuro como Iglesia, especialmente aquí en Oregón. En ambos eventos del V Encuentro a nivel local y nacional, tuve la oportunidad de escuchar las esperanzas, sueños y frustraciones de los jóvenes Hispanos. Tienen tantos dones que darle a la Iglesia, pero con frecuencia se ven frustrados en sus esfuerzos. Necesitamos escucharlos, formarlos como líderes y darles la libertad para que le sirvan a la comunidad. Si no lo hacemos, nos arriesgamos a perderlos para la misión y la vida de la Iglesia. Ellos enfrentan el mismo riesgo que tienen todos nuestros jóvenes en el clima cultural del noroeste secular.

Finalmente, la vida familiar es tan importante para la comunidad Hispana, como lo es para el resto de la comunidad Católica. Los retos que enfrentamos todos de alguna manera se ven amplificados dentro de la comunidad Hispana, debido a los retos culturales y generacionales que ellos experimentan de forma única. Debemos encontrar formas de estar especialmente atentos a esas necesidades, ayudarlos a construir, fortalecer y preservar la vida de familia cuando tantas fuerzas parecen atentar en contra de esta básica realidad humana.

Nuestro oficina del Ministerio Hispano y otros empleados del centro parroquial, en colaboración con nuestros delegados al V Encuentro nacional y el resto del los líderes de la comunidad hispana en el oeste de Oregón, trabajaremos fuertemente para responder a estas necesidades y prioridades claramente identificadas. Llenos de la energía del V Encuentro, es mi esperanza que construiremos lo necesario para el futuro de nuestra Iglesia local, para que podamos proclamar el evangelio con energía renovada en el poder del Espíritu Santo. Por favor oren por esto. Que Nuestra Señora interceda por nosotros ante el rostro de su Hijo, ¡Jesús!