En esta serie de columnas, en vez de pasar a la siguiente iniciativa pastoral de la Arquidiócesis, he decidido seguir reflexionando en la iniciativa sobre la sagrada liturgia. La sagrada liturgia es la fuente y la cumbre de la vida cristiana, así que creo que necesita algo más de atención.

Entonces, ¿cuáles son mis verdaderos objetivos y esperanzas para la renovación del culto divino en la Arquidiócesis de Portland? En pocas palabras, la renovación de la sagrada liturgia es para ayudarnos a lograr una experiencia más hermosa, reverente y orante del culto divino, en las parroquias de nuestra Iglesia local en el oeste de Oregón.

En 2003, la Santa Sede emitió una nueva Instrucción General para el uso del Misal Romano (IGMR). Esta instrucción se encuentra al comienzo del Misal Romano (el libro que se utiliza para la celebración de la Misa), incluye todos los principios y directrices para la celebración apropiada de la Misa según la Iglesia universal. En el IGMR se incluyen adaptaciones especiales para su uso aquí en los Estados Unidos, aprobado por los Obispos de los Estados Unidos y confirmado por la Santa Sede.

La IGMR fue incorporada a la nueva traducción al inglés del Misal Romano, el cual empezamos a utilizar en el Adviento del año 2010. Es esta edición del Misal, incluyendo la IGMR de 2003, la que nos dirige a celebrar la Misa con la máxima atención, reverencia y devoción. Es un gran regalo para nuestro tiempo. Éste es el Misal que incorpora las reformas litúrgicas iniciadas por el Concilio Vaticano II. Es el mapa que usamos para una celebración adecuada de los misterios de nuestra fe.

Es mi sincero deseo que todos hagamos un examen nuevo, fresco y cuidadoso de la IGMR y del Misal entero para que nuestro culto divino sea, cada vez más, un reflejo de la bondad, la belleza y la trascendencia que merece. Esto es para lograr el doble objetivo de la sagrada liturgia:  dar gloria a Dios y santificar al pueblo.

Todas las iniciativas bajo el título de culto divino, que forman parte de nuestro plan pastoral general, se guiarán por esta revalorización de la sagrada liturgia, según se mantiene en los libros litúrgicos oficiales vigentes de la Iglesia. Es sólo por eso, simple y llanamente.

Gracias a Dios, hemos “reanudado” nuestra propia Oficina de Culto Divino de la Arquidiócesis, con un nuevo director del culto divino. Él es Mons. Gerard O’Connor, un sacerdote que nos ha prestado generosamente la Diócesis de Fall River, Massachusetts.

Mons. O’Connor obtuvo un doctorado en la sagrada liturgia por el Instituto Pontificio de la Sagrada Liturgia, que forma parte de la gran fundación benedictina de San Anselmo, Roma. También tiene muchos años de experiencia pastoral como párroco de una parroquia grande y próspera. Tenemos la dicha de tenerlo entre nosotros respaldando este gran esfuerzo de renovación litúrgica.

En los próximos meses, Mons. O’Connor y la Oficina del Culto Divino desarrollarán varias iniciativas para ayudar a nuestro clero, a los ministros litúrgicos eclesiales laicos y a los fieles de la Arquidiócesis a profundizar en la liturgia de la Iglesia. El foco de atención será la nueva IGMR y el Misal según lo descrito arriba.

Los esfuerzos también se dirigirán a la educación y formación para que todos podamos apreciar y comprender mejor lo que es la Misa, cómo la celebramos y por qué hacemos lo que hacemos cuando nos reunimos para celebrar el culto divino.

A cualquier persona que piense que la intención sea revertir las reformas contenidas en los libros litúrgicos actuales, le recordamos que nada podría estar más lejos de la verdad. Tenemos mucho que aprender de nuestra tradición litúrgica para que nuestra renovación esté en continuidad con el pasado, pero los libros litúrgicos que están en vigor son lo que nos guiarán y mantendrán enfocados.

Personalmente, estoy entusiasmado con esta renovación de nuestro culto común; y espero una revitalización significativa de la sagrada liturgia para todos nosotros.