Saludo a todos ustedes, mis queridos hermanos y hermanas en Cristo al llegar a otra celebración del Triduo Pascual, esperando la gran celebración de la Pascua y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos.

 

En su resurrección gloriosa, Nuestro Señor ha vencido a la muerte, ha vencido al pecado y ha vencido a todo lo que nos aflige.

 

Mis hermanos y hermanas, me complace darles la bienvenida de regreso a muchos de ustedes a la celebración de la sagrada liturgia durante este tiempo, ya sea en persona o virtualmente.

 

Hemos dejado atrás un año difícil y miramos adelante hacia un nuevo año con una Iglesia que está floreciendo de nuevo como la primavera.

 

Les comparto que mientras intentamos recuperarnos de Covid-19, en este año que avanza también tenemos planes e iniciativas estupendos de Evangelización con el ánimo de reconstruir la Iglesia local con la gracia de Dios y ayudar a proclamar la Buena Nueva de Jesucristo por la que celebramos en Pascua.

 

Dios los bendiga a todos ustedes y a sus familias, con la celebración más bendita de la Resurrección de Nuestro Señor.