La mayoría de ustedes están al tanto de que el Papa Francisco recientemente, emitió una Carta Apostólica en la forma de motu proprio, la cual se refiere significativamente a la actual crisis de abuso sexual que está plagando la Iglesia. Que haya sido emitida en forma de motu proprio significa que el Santo Padre está haciendo de estas nuevas directrices, leyes universales para la totalidad de la Iglesia alrededor del mundo. Como dije en mi declaración inicial, después de la publicación de la carta del Papa, me siento entusiasmado por la acción del Santo Padre.

El nombre de la carta en “Vos estis lux mundi” (“Tu eres la luz del mundo”) y es el resultado de la consulta que el Papa Francisco realizó en Febrero con los presidentes de todas las conferencias de obispos nacionales de todo el mundo. La contribución de los Obispos de EE.UU. después de nuestro trabajo en la reunión del pasado Noviembre, se evidencia claramente en estas nuevas leyes para toda la Iglesia.

Es muy significativo que estas nuevas reglas se aplican particularmente a los obispos y sus equivalentes en las estructuras de la Iglesia. Anteriormente, la Iglesia de los Estados Unidos tenía leyes y procedimientos establecidos (desde el 2002) para enfrentar el abuso sexual de un menor por un sacerdote o diácono. Sólo el Papa tiene jurisdicción sobre los obispos, y ahora, el Papa Francisco ha establecido leyes que imputarán las mismas o más amplias responsabilidades para los obispos.

No pretendo desmenuzar todos los detalles de esta nueva ley en esta columna, pero quiero señalar un par de cosas importantes y responder a algunas de las preocupaciones que ya he escuchado, referentes a la Carta del Papa.

Lo primero y más importante es resaltar que este nuevo documento es una ley “universal” para la Iglesia. Esto significa que se aplica en todas partes y en cada país. Sin embargo, ahora cada conferencia nacional de obispos tendrá que tomar estas nuevas normas, adaptarlas y aplicarlas en su país específico. Cada país es diferente, con diferentes leyes civiles, diferentes realidades culturales y diferentes sensibilidades. Hay que tener en cuenta que ninguna ley universal referente a este tema puede cubrir todas las cosas específicas de un país. En la próxima reunión de los obispos Americanos en Junio, tomaremos estas normas, las adaptaremos, especificaremos y aplicaremos a nuestra situación particular aquí en los Estados Unidos.

Otra cosa importante para destacar es exactamente a qué tipo de comportamiento por parte de los obispos se refieren las nuevas normas. Estas nuevas leyes referentes a los obispos, se aplican no sólo al abuso sexual de menores y adultos vulnerables, sino que también cubren el abuso de autoridad cuando se fuerza a alguien a participar en actos sexuales. De forma muy importante, también se refieren a acciones u omisiones por parte de los obispos para interferir o evitar investigaciones civiles o canónicas de abuso sexual por parte del clero o de religiosos. Con esto se busca castigar los llamados “encubrimientos” por parte de los obispos.

La primera preocupación que he escuchado acerca de la ley universal de la Iglesia es que parece que sólo fueran los obispos investigándose entre ellos, lo que creó en primer lugar, el problema en el que estamos. Los obispos no tienen mandato absoluto en la participación de las personas laicas en estas investigaciones, y ponen al Arzobispo metropolitano a cargo de la investigación en su provincia. La otra preocupación que he escuchado es que estos nuevos procedimientos parecen, a los ojos de algunos, mantener estos asuntos dentro de la Iglesia evitando el juicio civil del abuso.

Lo que hay que entender es que estas nuevas leyes ordenan el proceso mediante el cual estos pecados y crímenes serán manejados dentro de las leyes y procedimientos de la Iglesia. Estas normas no hacen nada para impedir el juicio civil de estos crímenes. Todo lo contrario. De hecho, la última norma de este documento dice que la Iglesia realizará su propia investigación sin prejuicios a los derechos y las obligaciones establecidas en cada lugar por las leyes estatales referentes a la obligación de reportar a las autoridades civiles competentes. Todos estamos obligados a denunciar y estos crímenes deben ser reportados ante las autoridades civiles que realizarán sus propias investigaciones y fiscalizarán estos crímenes.

Las nuevas normas claramente abren la puerta para que participen personas calificadas, incluyendo laicos, en las investigaciones que la Iglesia realice de estos crímenes canónicos. Puedo decirles que los Obispos de Estados Unidos en nuestra reunión el pasado Noviembre, exigimos el uso de personas laicas calificadas en las investigaciones de la Iglesia. Tengo plena confianza que seguirá siendo así cuando los obispos adapten e implementen concretamente la ley universal aquí en los Estados Unidos. Aunque la ley universal promulgada por el Papa no determina la participación civil, será la misión de los Obispos de los EE.UU. que así sea. Yo lucharé por ello.

A parte de lo que las autoridades civiles harán para investigar estos crímenes, la Iglesia todavía necesita sus propios procedimientos para lidiar con los obispos, sacerdotes, diáconos y religiosos acusados para establecer su posición en la Iglesia, posiblemente desencadenando la destitución de cleros y religiosos, un proceso denominado “laicalización” o “secularización”. Ambos procedimientos civiles y canónicos deben llevarse a cabo de forma paralela.

Por favor incluyan a los obispos de Estados Unidos en sus oraciones mientras acudimos a nuestra reunión de Junio para adaptar y concretar estas leyes universales para la implementación en nuestro propio país. Y como siempre, mantengan primero en sus oraciones a las víctimas y sobrevivientes de abuso sexual.