Maxxis Brehm, de 4 años, reza en el Rosario dirigido por el arzobispo Alexander Sample el 17 de octubre en el centro de Portland para ayudar a traer paz y justicia a la ciudad. (Ed Langlois/Catholic Sentinel)
Maxxis Brehm, de 4 años, reza en el Rosario dirigido por el arzobispo Alexander Sample el 17 de octubre en el centro de Portland para ayudar a traer paz y justicia a la ciudad. (Ed Langlois/Catholic Sentinel)

Dakota Hulsey preparaba diligentemente las mesas en un restaurante en el centro de Portland, el 17 de octubre. De reojo, vio a más de 200 personas caminando por la concurrida avenida Everett, en el noroeste de Portland. Haulsey pausó por un momento su trabajo, se acercó a la ventana y cruzó sus manos, con sus guantes de cirugía morados y todo.

“No soy católico”, dijo. “Recientemente encontré a Dios”.

Lo que Hulsey presenció fue una procesión matutina desde la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción hasta el parque North Park Blocks, donde el arzobispo Alexander Sample ofreció un Rosario por la paz y llevó a cabo un exorcismo por la ciudad que ha sido testigo de protestas pacíficas por la justicia racial salpicadas por disturbios durante más de cuatro meses.

Dos manifestantes han muerto por la división relacionada con las elecciones y varios policías han resultado heridos. A principios de octubre, grupos que promueven los derechos indígenas vandalizaron estatuas populares de Abraham Lincoln y Theodore Roosevelt.

“No hay mejor momento para reunirnos en oración que tras los disturbios civiles y la víspera de las elecciones, especialmente aquí en Portland", dijo el arzobispo Sample antes de la procesión.

"La promoción de la unidad y en consecuencia la paz hace parte de la naturaleza más íntima de la iglesia católica”.

“Por esta razón, la iglesia fomenta la solidaridad entre los pueblos y llama a pueblos y naciones a sacrificar las ventajas del poder y la riqueza en aras de la solidaridad de la familia humana”.

Cerca de 8000 espectadores católicos de Oregon participaron virtualmente en la oración matutina del sábado, la cual fue transmitida en vivo a través de Facebook.

"María, tu hijo es el Príncipe de la Paz", dijo el arzobispo mientras se arrodillaba ante el Santísimo Sacramento, colocado en un altar bajo los frondosos olmos que se extienden en el parque.

“Que, por su intercesión, haya paz en nuestras ciudades y comunidades, que su paz reine en nuestros corazones”. Las oraciones se rezaron en inglés, latín, español, vietnamita y tagalo.

El arzobispo condujo un ritual de exorcismo en latín destinado a liberar a la comunidad del dominio del mal y del pecado.

La voz del entrenador de un gimnasio cercano se entremezclaba con las oraciones solemnes, al igual que el sonido de sirenas de ambulancias y el ruido ambiental del tráfico del sábado por la mañana.

Los devotos no estaban distraídos; por el contrario, parecían deleitarse con la mezcla, con la esperanza de que lo sagrado infundiera a los seculares.

“Lo que hicimos contrasta con lo que ha estado sucediendo en nuestra ciudad y todo ese desorden”, dijo Carolina Ruth Valdez, feligresa de la iglesia San Esteban en el sureste de Portland. “Jesús es el Príncipe de la Paz. No Jesús, no paz”.

Valdez dijo que asistió porque quería dar testimonio a la agotada ciudad de que Jesús está con la gente sin importar lo que esté sucediendo.

Al finalizar con la oración, en los escalones de la catedral, Valdez vitoreó — “¡Viva Cristo Rey!”— La multitud respondió con entusiasmo mientras las campanas de la catedral repicaron la hora del mediodía.

Sandra Kvalheim, quien vive en la vecina Vancouver, Washington, dijo que es importante que las personas de fe se vean en público promoviendo la fe y la paz. "Ellos ven a gente católica común y corriente en la calle y pueden notar cuán importante es la religión en sus vidas”.

Mary Miller, feligresa de la Parroquia de San Pío X en Portland, dijo que los mensajes con trasfondo antirreligioso de las protestas de Portland le preocupan.

Espera que el Rosario y la procesión hayan presentado un mensaje fuerte: los católicos promueven los derechos humanos y la dignidad.

“Sabemos que necesitamos mucha más oración, más diálogo”, dijo Miller. “Lo que está sucediendo no es la forma correcta”.

La iglesia tiene la respuesta. Siempre debemos regresar a lo primero. ¿Cuáles son los principios y el fundamento de nuestra fe? Pienso que hoy abordamos mucho acerca de esa confusión”.

Justin, hijo de Miller, estudiante del colegio católico Santísima Trinidad en Beaverton tiene esperanza en que termine la violencia y la destrucción. “No quiero que haya más personas heridas”, dijo

Los organizadores se habían preparado en caso de que la procesión católica de media milla se encontrara con enemigos violentos.

Nueve fornidos Caballeros de Colón de la Parroquia de San Antonio en Tigard se ubicaron estratégicamente alrededor del evento y mantuvieron vigilantes.

Todo salió bien, dijo Scott Young, quien dirigió la guardia. De hecho, los espectadores parecían fascinados y le preguntaron a Young qué estaba pasando.

De pie en la parte de atrás del grupo en el parque, estaba el oficial de policía de Portland Stephen Lee, con un rosario rojo en la mano siguiendo el rezo. Lee, de niño asistió a la iglesia Nuestra Señora de la Vang en Portland y ahora es feligrés de la parroquia Cristo Rey en Milwaukie.