Hemos notado que el Papa Francisco en su prédica, le gusta dejar establecido tres puntos que facilita que los oyentes recuerden. Me han dicho que este estilo de prédica es algo típico de los jesuitas, que le viene de su formacion en la Sociedad de Jesús en la cual se enseña a predicar de modo que el mensaje sea fácil de recordar. Voy a intentar seguir este estilo aunque lo voy a “duplicar”; voy a establecer dos temas con tres puntos en cada uno para que se recuerde.

Con el Miércoles de Ceniza, hemos iniciado solemnemente el tiempo de Cuaresma, al recibir en la frente, la señal poderosa de las cenizas en forma de cruz de nuestro Señor. ¿Qué simbolizan estas cenizas para nosotros, especialmente en el contexto de la Cuaresma? Lo has adivinado - básicamente tres cosas.

En primer lugar, la cenizas significan nuestro deseo de arrepentimiento y conversión, como dicen las palabras de imposición de las cenizas: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio”. En la antiguedad bíblica, las cenizas eran un signo de nuestro arrepentimiento – de apartarnos del pecado y convertirnos a Dios-. Cuando la gente de los tiempos bíblicos deseaban mostrar su intención de arrepentimiento por sus malas acciones, se vestian en traje de saco y ceniza. Durante la Cuaresma buscamos convertirnos profundamente al Señor, especialmente a través del Sacramento de la Penitencia y la Reconciliación.

En segundo lugar, las cenizas son un recordatorio de la brevedad de nuestra vida en esta tierra, como se expresa en otra de las palabras que se dice al imponerlas: "Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”. Debemos vivir la brevedad de nuestra vida con perspectiva de eternidad. Algún día moriremos y vamos a dar cuenta ante el tribunal de Cristo y sobre qué hicimos con el tiempo que se nos dió en este mundo. Si cada día empezamos con este pensamiento, cuan diferente serían nuestros días.

En tercer lugar, las cenizas se obtienen quemando las palmas del Domingo de Ramos del año anterior. Las palmas tienen que "morir" y consumirse por le fuego para obtener las cenizas. Esto es un recordatorio de que estamos llamados a "morir" a nuestro egoísmo, a nuestra voluntad y a nuestro ego y orgullo. Este modo de actuar es para vivir plenamente por Dios y por el prójimo. Jesús dijo: “… el que pierda su vida por mi, la encontrará. Porque de que le vale al hombre, ganar el mundo entero y perder su vida?” (Mt. 16: 25-26).

Paso a comentar el otro conjunto de tres puntos para la Cuaresma. ¿Cómo vivir este tiempo con el fin de obtener el máximo provecho de este hermoso tiempo de gracia que Dios nos ha dado? Los tres pilares de la vida espiritual y de la Cuaresma son: oración, el ayuno y la limosna.

Debemos pasar más tiempo en oración durante la Cuaresma. Es sorprendente cómo logramos encontrar tiempo para hacer todo tipo de cosas, pero nos quejamos a menudo de que no tenemos tiempo para orar. Piénsalo de esta forma. Si le ofrecemos a Dios sólo 15 minutos a diario, esto es 1.5% de las horas que pasamos despiertos. Si pudiéramos dedicar 30 minutos, entonces sería el 3 por ciento del tiempo que pasamos despiertos.  Si nos tomamos en serio tener una relación personal y fructífera con Dios, entonces tenemos que darle un poco de nuestro tiempo. Para aquellas personas casadas, ¿estarías realmente casado si no le dedicas tiempo a tu cónyuge?

Ayuno. Estamos llamados a hacer algún tipo de penitencia durante todo el año, especialmente los viernes, pero ayunamos con mayor intensidad durante la Cuaresma. Antes de que Jesús comenzara su ministerio público, pasó 40 días y noches en el desierto en ayuno y oración. Si el Hijo eterno de Dios ayunó, ¿por qué habríamos de pensar que nosotros no lo necesitamos? Las obras de penitencia nos ayudan a vencer nuestro egoísmo, fortalecer nuestra voluntad para hacer el bien y evitar el pecado, y nos ayudan a pensar más acerca de las necesidades de los demás. Además, le da fuerza a nuestra oración.

La limosna. Debemos cuidar las necesidades de los pobres y el sufriente. Jesús nos dijo que seríamos juzgados al final de nuestra vida según llevemos a cabo (o no) dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dara refugio a los sin techo, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y los que están en prisión. Durante este año de misericordia, el Papa Francisco nos ha convocado a practicar con mayor intención de las obras corporales y espirituales de misericordia. La Cuaresma es un buen momento para ponerse en marcha.

Por lo tanto, tenemos tres cosas para reflexionar y orar (arrepentimiento, la brevedad de nuestra vida en la tierra, y la necesidad de morir a nosotros mismos) y tres cosas para actuar con mayor vigor (orar, ayunar, y las obras de misericordia) . Combine esto con una vivencia vibrante de los sacramentos de la Santa Misa y la Penitencia y Reconciliación, y le garantizo un  increíble crecimiento durante este tiempo santo. Así que vamos a ponernos en marcha!