"En la casa de familia, había una hermosa imagen de la Sagrada Familia que ahora se ve antigua. Era parte de la vida en la fe del hogar mientras mi madre crecía.", afirma el arzobispo Sample. (Cortesía del Rvdmo. Sr. Alexander Sample).
"En la casa de familia, había una hermosa imagen de la Sagrada Familia que ahora se ve antigua. Era parte de la vida en la fe del hogar mientras mi madre crecía.", afirma el arzobispo Sample. (Cortesía del Rvdmo. Sr. Alexander Sample).

Espero que me complazcan esta Navidad, permitiéndome hablar de forma muy personal. Esta será la segunda Navidad sin mi querida madre Joyce y debo confesar que últimamente la he extrañado de verdad. Sé que para muchos de ustedes la temporada de fiestas es un periodo difícil debido a la pérdida de un ser querido, o simplemente porque Acción de Gracias, Navidad y después el Año Nuevo evocan tantos recuerdos de momentos felices con ellos.

Permítanme compartir con ustedes una gracia especial que recibí recientemente que me reconfortó al saber que mi madre aún se encuentra cerca. Tal vez les asegure la cercanía de sus seres queridos fallecidos en la comunión de los santos, especialmente en este período del año.

Mi historia realmente empieza décadas atrás en la casa de mi abuela Martha, donde ella criaba a sus tres hijas, habiendo enviudado en 1931, cuando mi madre tenía solo 3 años. En la casa de familia, había una hermosa imagen de la Sagrada Familia que ahora se ve antigua. De hecho, en una de las fotos del matrimonio de mi madre, tomadas en 1956, se ve la imagen colgada en la pared. Era parte de la vida en la fe del hogar mientras mi madre crecía.

Cuando mi abuela Martha falleció, muy poco tiempo antes del matrimonio de mis padres, la imagen de la Sagrada Familia se quedó con la mayor de las tres hijas, mi Tía Rita. Estuvo colgada en su casa mientras ella criaba a su familia. Cuando mi Tía Rita falleció, fui a celebrar su funeral como su sobrino sacerdote. Mi primo me preguntó si quería la imagen de la Sagrada Familia. De muy buena gana dije que sí y la traje conmigo. La volví a enmarcar y ha estado colgada en mi casa desde el 2004.

Cuando vine a Oregon en el 2013, mi madre se mudó conmigo y compartimos la casa. Así que durante los últimos 4 años y medio de su vida, mi madre vivió en una casa que tenía la imagen de la Sagrada Familia de su niñez una vez más prominentemente exhibida. Todos los días la veía.

Después de Dios y de su fe, nada era más importante para mi madre que la familia. Pasamos nuestra última Navidad juntos hace 2 años. Mi hermana que vive en Michigan, sus dos hijas y la primera bisnieta de mi madre, viajaron para estar con ella, con mi otra hermana que vive en Portland y conmigo para pasar una última Navidad. Sabíamos que sería la última para mi madre. El día de Navidad, celebramos la misa juntos en mi casa y compartimos una última cena tradicional de Navidad de la familia Sample. Era la primera vez que toda la familia se reunía para la Misa Navideña en décadas.

Mi querida madre, Joyce, murió sólo seis días después. Pongan atención. Fue en las horas de la madrugada de la Fiesta de la Sagrada Familia. En ese momento pensé que apropiado era que falleciera en un día festivo que celebra lo que era más importante para ella. Pero había más por venir.

Dentro de los preparativos del funeral, tuve que escoger una tarjeta sagrada como recuerdo de mi madre para compartir con quienes asistieran al servicio. Ella tenía una gran devoción por nuestra Madre Bendita, así que escogí una tarjeta con la imagen del Corazón Inmaculado de María, con su oración favorita, el Memorare impreso al reverso. Esa fue la única tarjeta que elegí, pero de lo que no me di cuenta en ese momento, es que ésta era sólo una imagen, dentro de un juego completo de imágenes que yo no había visto. Cuando las tarjetas llegaron, me desilusioné porque yo sólo quería la imagen del Corazón Inmaculado, pero no había nada que hacer.

Una de las varias imágenes que estaba en el juego que ahora tenía la información de mi madre y la Memorare era una imagen de la Sagrada Familia. Puse una de estas tarjetas en mi breviario del que rezo todos los días. Recuerden, yo nunca ordené esta imagen, no la vi antes de que llegaran las tarjetas. Un día hace algunos meses, por primera vez empecé a mirar la tarjeta con atención durante mi oración. Me sorprendió que la imagen de la Sagrada Familia de la tarjeta se viera familiar. La llevé afuera de mi capilla hasta la imagen de la Sagrada Familia de la infancia de mi madre, que ahora se encuentra colgada en mi hogar. Para mi sorpresa, y mi alegría, era la imagen EXACTA en cada detalle.

¿Coincidencia? ¡No lo creo! Yo lo considero un pequeño beso de mi madre, asegurándome que ella se encuentra bien y que todavía está cerca de mí. Nuestros seres queridos fallecidos siempre están cerca de nosotros en la comunión de los santos que profesamos.

Esta pequeña historia fue un gran impulso para mi propia fe en la bondad y el amor de nuestro Dios, quien desea estar cerca de nosotros. Tan cerca que envió a su Hijo, Jesús, para estar con nosotros siempre, Emmanuel. Que Dios les conceda la más bendita de las Navidades y que tengan fe en su amor por ustedes y su cercanía, especialmente durante estos difíciles momentos. ¡Que Dios los bendiga a ustedes, a sus familias y a todos sus seres queridos!