Hace más de seis años, se abrió el Centro de Jóvenes del Padre Bernard (FBYC por sus siglas en inglés). El centro tiene el nombre del monje benedictino que era una inspiración para muchas personas de toda la Arquidiócesis de Portland.

El Padre Bernard era un hombre de ideales y acción y todos lo querían y lo respetaban. Cada año hay más personas que aprovechan  la oportunidad de pasar un tiempo con el Señor en el centro.

El número de visitantes aumenta cada año, y hay más donantes que apoyan esta iniciativa importante en el Valle del Willamette. La misión del centro es proveer un lugar sagrado y seguro donde los jóvenes pueden encontrarse con Cristo sin las distracciones del correo electrónico, el Facebook, el móvil e incluso algunos amigos —un tiempo para estar en silencio y escuchar a Cristo.

Ofrecer una experiencia de retiro para los jóvenes es la meta principal. Pero el centro también es el lugar de otros programas, incluidos programas de preparación para los sacramentos (como la Confirmación y el Matrimonio), reuniones de jóvenes, retiros para veteranos, varios proyectos de servicio comunitario, retiros y campamentos, reuniones de artistas y músicos, programas para los que están pensando en las vocaciones y también una reunión de los seminaristas de la Arquidiócesis conmigo.

Espero que este año podamos proveer el centro con apoyo financiero del dinero recaudado en la Colecta Católica del Arzobispo de 2012.


Cuaresma

Los 40 días de la Cuaresma son un buen tiempo para la reconciliación con Dios y con los demás. Aunque a veces es difícil admitirlo, todos sabemos que somos pecadores y tenemos la necesidad de la conversión.

Es el tiempo de “arrepentirse y creer en el Evangelio”, como dijo Jesús. En nuestra tradición católica hay tres maneras en que observamos la Cuaresma: la oración, el ayuno y las obras de caridad.

Oramos para que nos acerquemos más a Dios y para que se fortalezca nuestra relación con Su iglesia y con los demás.

Leemos las Sagradas Escrituras para reflejar sobre la Buena nueva del gran amor de nuestro Dios y de su deseo de sanarnos de todos nuestros males.

Ayunamos de comida, bebida y otras preocupaciones que nos llevan a concentrarnos en nosotros mismos, nuestros deseos y nuestra agenda.

Oramos para que el ayuno nos ayude a abrir nuestro corazón y pensar en los que no tienen otra opción aparte del ayuno porque tienen muy poco que comer.
Por medio de las obras de caridad, practicamos la administración a la que todos los discípulos de Jesús somos llamados, por la cual compartimos nuestro tiempo, tesoro y talento con otros.

Para muchos de nosotros los actos de caridad significan compartir parte de nuestros recursos financieros con los pobres y necesitados.

Pero también nos da una oportunidad de compartir nuestro tiempo por medio del servicio comunitario, visitas a los enfermos u ofreciendo hospitalidad a un desconocido. La intención de todas estas actividades cuaresmales es ayudar a renovar la gracia de nuestro Bautismo en nuestras vidas cotidianas.

Es un tiempo para reconocer la necesidad de ser perdonado por nuestros pecados y acercarnos más al Señor. Pero solamente puede pasar si cambiamos algunos de nuestros comportamientos y así nuestro corazón y mente como seguidores de Cristo.

Durante la Cuaresma tenemos presentes a los que se están preparando para recibir los sacramentos pascuales durante la Vigilia Pascual. Mientras que ellos abrazan las verdades y los valores de la vida cristiana, somos inspirados a renovar nuestro propio compromiso a ser más generosos y fieles.

La nueva vida en cualquier familia levanta los espíritus de todos los parientes y amigos. Es lo mismo en la Iglesia. Cuando nuestras hermanas y hermanos son ungidos con el Espíritu Santo por medio del Bautismo y la Confirmación, nos regocijamos en su abrazo sacramental del Señor y recordamos que nosotros también fuimos transformados cuando emprendimos nuestro propio viaje de fe.

El tiempo cuaresmal termina con la Semana Santa. La Cuaresma es un tiempo magnífico para prepararnos  para el Triduo Pascual, los tres días cuando celebramos el Misterio Pascual: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Anoten las fechas en sus calendarios ahora, para que puedan asistir a las liturgias principales: el Jueves Santo, el Viernes Santo, el Sábado Santo y el Domingo de Pascua, el 5 a 8 de abril.

Sin la Pascua, la Cuaresma no desarrolla al máximo su potencial, pero con las celebraciones pascuales, la Cuaresma puede ser la clave para nuestros esfuerzos de vivir la Eucaristía en nuestra vida cotidiana.

Colecta del Arzobispo

Este año estamos reincorporando la Colecta Anual del Arzobispo. Si se acuerdan, se suspendió la Colecta del año pasado para poder enfocarnos mejor en promover la Campaña de la Arquidiócesis, de la cual les he hablado bastante. Esa decisión nos ha costado más de $3 millones de dólares, la cantidad que normalmente recaudamos para pagar los gastos de funcionamiento para el próximo año.

Entonces este año fiscal (2011–2012) no ha sido muy fácil, pero algunos de los fondos de la Campaña de la Arquidiócesis han sido dirigidos para este año. La Colecta Anual que ahora promovemos proveerá los fondos de funcionamiento de varios ministerios y servicios en el año fiscal 2012–2013.

Este año la Colecta estamos enfocándola especialmente en tres importantes servicios corrientes aquí en la Arquidiócesis. Estos son: La Oficina para los Discapacitados, el ministerio en las universidades y también nuestro trabajo por toda la Arquidiócesis de educar a los niños de una manera que incorpore nuestra vida de fe, particularmente en nuestras escuelas católicas.

Además, hay muchos otros ministerios que apoyamos con los fondos de la Colecta, por ejemplo, la evangelización, el ministerio hispano, los family life grants, la Oficina de Justicia y Paz, la formación de los ministros laicos, el Ministerio para sordos, la Conferencia Católica de Oregón, apoyo para las parroquias con necesidades, la Oficina de Vocaciones y el Ministerio de Jóvenes.

Además de los fondos recaudados en la Colecta Anual, todas las parroquias dan una contribución a los servicios de la Arquidiócesis al ofrecer una porción de sus ofertorios. También recibimos una donación generosa de Oregon Catholic Press, editorial de este periódico.

En cualquier tarea en que estamos trabajando para la Iglesia, la oración es muy importante. Claro que queremos orar juntos por el éxito de la Colecta este año.
Hacemos lo mejor que podemos para vivir de acuerdo con nuestras posibilidades. El retraso en hacer un compromiso no nos ayuda en nuestros esfuerzos de preparar un presupuesto equilibrado para el año fiscal que viene. Tengo la esperanza de que cada parroquia habrá cumplido su meta para el Domingo de Pascua que es el próximo 8 de abril.

*Traducción de Katy Devine.