Aracely de la Cruz sostiene un frasco de salsa ‘Birria’, producto estrella de su negocio La Popular, de venta en Casa Qui, en Forest Grove. (Patricia Montana/El Centinela)
Aracely de la Cruz sostiene un frasco de salsa ‘Birria’, producto estrella de su negocio La Popular, de venta en Casa Qui, en Forest Grove. (Patricia Montana/El Centinela)

¡Si se puede! es el lema en común de cuatro mujeres emprendedoras encauzadas por el mismo camino de enfrentar los retos y quienes con fe y persistencia hacen realidad sus sueños en Casa Qui; un nombre en lengua náhuatl que significa ‘Casa de la calidad’ y una boutique o espacio para venta de productos brindado por Adelante Mujeres en Forest Grove.

 

La recesión generada por la pandemia de Covid-19 pareciera no ser el mejor escenario para comenzar un negocio, sin embargo, “la iniciativa surgió con la idea de apoyar en estos momentos difíciles por la pandemia y proveer un punto de venta para cuatro negocios”, dijo Javier Urenda, director del programa Empresas y pequeños negocios en Adelante Mujeres.

 

“Queremos ser un hombro en donde puedan apoyarse y salir adelante”, agregó Urenda.

 

Flores para no llorar  

 

Elvira Manuel trabajó durante 10 años en un vivero en Ciudad Altamirano, en Guerrero, México. Allí descubrió su amor por las flores y aprendió aspectos fundamentales del oficio relacionados con diseño y arreglos florales.

 

Aunque manejaba el negocio como si fuera propio, el dinero que ganaba cada vez le alcanzaba menos para la manutención de sus cuatro hijos.

 

Abandonada por su marido y con el corazón hecho pedazos, tomó la difícil decisión de emigrar a los Estados Unidos y dejar a sus hijos al cuidado de su madre. No tenía otra opción.

 

Las lágrimas inundan los ojos de Elvira al afirmar que el precio emocional que ha tenido que pagar su familia ha sido demasiado alto. “La vida alejada de mis hijos ha sido triste y dolorosa”, dijo.

 

Sin embargo, “Dios me ha levantado para continuar. Todo lo he hecho por amor a ellos”, añadió. “La belleza de las flores me inspira y me alegra para no llorar”.

 

Elvira, feligresa de la iglesia San Mateo, llegó a Hillsboro hace 20 años y pronto comenzó a trabajar en los campos de agricultura.

 

Su fe católica la ha llevado por varias iglesias del área en donde ha podido plasmar su inspiración y talento vistiendo altares y decoraciones para la virgen en las iglesias de San Alejandro en Cornelius, San Pedro en Newberg y San Mateo en Hillsboro.

 

Hace cinco años, un accidente en el trabajo y complicaciones por artritis en una rodilla, le impidieron volver a trabajar en el campo.

 

Adelante Mujeres apareció en su camino para rescatarla de la depresión y fue ahí cuando la semilla de la floristería que había sembrado en su corazón renació y volvió a florecer, esta vez abriéndole una oportunidad para reinventarse e iniciarHappy Flowers”, uno de los negocios en Casa Qui.

 

Trabajando desde niña  

 

Desde niña, Aracely de la Cruz nunca tuvo tiempo para jugar. Antes de ir a la escuela en su natal Cuautla, en Jalisco, México, a las siete de la mañana tenía que ir a la tienda para comprar ingredientes que mamá utilizaba en la preparación de los alimentos que más tarde vendería en la misma escuela donde Aracely estudiaba.

 

“Durante el recreo, mientras mis compañeros jugaban, mis hermanos y yo teníamos que ayudar a mamá con la venta de las botanas que solía vender”, dijo.

 

Aunque sus padres trabajan muy duro, el ingreso nunca era suficiente para alimentar a siete.

 

Todos los días, antes y después de la escuela, mis hermanos y yo llevamos cestas llenas de comidas preparadas por mi madre: Tostadas, tamales, tacos y pasteles", cuenta Aracely emocionada al narrar su historia y recordar esa etapa de su niñez.

 

"En esa época, yo estaba en primer grado de primaria y no era muy buena con los números", dice Aracely sonriendo.  "A veces regresaba a casa con las cantidades equivocadas de dinero y mi madre siempre decía “haz lo mejor que puedas”.

 

Ahora mi hijo me ayuda y es el cajero en los mercados de agricultores, pero él, a diferencia de mí, es muy bueno en matemáticas”, dijo Aracely.

 

Así fue como Aracely aprendió a preparar platos mexicanos auténticos y tradicionales con condimentos y sabores nativos del estado de Jalisco, transmitidos por generaciones en su familia.

 

Así también nació La Popular, una empresa de alimentos que cree en “compartir los sabores de México" y su lema es que en cada bocado de sus platillos se deguste una muestra del arte culinario de México.

 

Aracely comenzó su negocio de venta de comidas hace 8 años, vendiendo en los mercados de agricultores en Cedar Mill, Aloha y Hillsboro.

 

La Popular era sólo una idea y un sueño.  “Adelante Mujeres y el programa de emprendimiento me ayudó a realizar mi visión”, dijo.

 

“Fui la primera propietaria de negocios en Oregon en recibir un préstamo Kiva y con $1000 comencé mi sueño”.

 

“El 4 de diciembre de 2020 abrimos la Tienda Artesanal Casa Qui Adelante Mujeres que me da la oportunidad de formar parte de este proyecto con 3 negocios más”.

 

En agosto de 2020, Aracely obtuvo la licencia en procesamiento de alimentos que le permite fabricar y comercializar su producto Birria en tiendas y mercados de agricultores.

 

“Todos los días doy gracias a Dios por mi familia y por la gente que me han apoyado incondicionalmente”, afirmó Aracely, feligresa de la iglesia San Juan Diego, en el noroeste de Portland.

 

Amor en cactus y suculentas

 

“Una planta de cactus por favor”, es la frase que más escuchó Irma Gudiel, un día durante una feria artesanal en el distrito escolar de Hillsboro, donde se desempeña como despachadora de buses.

 

Supuestamente debíamos participar con manualidades y sin estar muy segura acerca de que llevar para vender, pensó en las plantas de cactus que mantenía en el garaje de su casa.

 

En menos de tres horas, las había vendido todas.

 

Para la siguiente feria, se preparó, compró y sembró muchos más cactus y al igual que la vez anterior, en menos del tiempo que imaginó su puesto en la feria estaba vacío, nuevamente vendió todo.

 

Ante el sorpresivo éxito, su hija le sugirió continuar con las ventas online. De esta manera surgió ‘Viva la cactus, el negocio creado por Irma, nativa de Guatemala.

 

El amor por el cactus había estado presente sin que Irma se percatara de ello. “Siempre me sentí atraída por ellos”, dijo. “Me fascinan sus formas, patrones de crecimiento, las figuras que forman, su textura, fortaleza y sobre todo el poco mantenimiento que requieren”, dijo.

 

La Panadera

 

18 años atrás, Lucía renunció a aguantar hambre a pesar de sus largas jornadas de trabajo en su natal Chetumal, Yucatán, en México, donde factores como la pobreza extrema, la desigualdad y la exclusión afectan a miles de personas y no les permite satisfacer las necesidades básicas de subsistencia.  

 

Lucía Trinidad supo desde entonces que no estaba dispuesta a seguir soportando el maltrato de sus empleadores. El sufrimiento fue su mayor motivación para desafiar todos los obstáculos que fueron apareciendo en su camino.

 

En Oregon, comenzó su camino de superación personal.

 

Con la meta clara de aprender y avanzar, Lucía no se permitió a sí misma permanecer más de tres años en un mismo trabajo. “Una vez que aprendes lo que necesitas aprender, te estancas si te quedas ahí”, dijo.

 

Su fe en Dios y su autodeterminación por aprender, impulsaron a Lucía, feligresa de la iglesia San Alejandro, en Cornelius, a madrugar cada día antes de ir a su trabajo, a acompañar a un hermano para aprender pastelería.

 

“Me iba con él y a escondidas yo miraba y aprendía lo que él hacía”, dijo.

 

Más adelante, gracias a quien fuera su maestro, mentor y amor de su vida, Lucía aprendió todo el ofició de la panadería.

 

El esfuerzo, la tenacidad y el ahorro, le permitieron abrir La Panadera en noviembre del 2019.

 

Sin embargo, con la llegada de la pandemia en el 2020, la situación cambió para Lucía.

 

Las restricciones por la emergencia sanitaria obligaron al cierre temporal de los negocios y la Panadera no estuvo exenta de su impacto.

 

A medida que las medidas han ido levantándose gradualmente, La Panadera ha ido reactivándose poco a poco.

 

Adelante Mujeres apareció al rescate. “Javier y Daniela han sido dos ángeles que Dios puso en mi camino para ayudarme”, dijo Lucía, quien aún llora la muerte de José.

 

“A mi viejito, mi compañero y socio, se lo llevó un infarto fulminante en el mes de septiembre a los 49 años”, dijo.

 

“Dios lo trajo a mi vida para enseñarme y en su honor, continuaré su legado”, afirmó Lucía quien sueña con expandir su negocio, emplear y enseñar a mujeres”, dijo.

 

Recursos de capacitación y apoyo 

 

Adelante Mujeres ofrece un programa para el emprendimiento a la comunidad empresarial hispana de Oregon.

 

“Ofrecemos capacitación por diez semanas, desde que significa ser emprendedor, la sostenibilidad del negocio y el apoyo con las ideas empezando desde un inventario de habilidades y talentos”, afirmó Javier Urenda, director del programa.

 

Urenda explicó que la cooperación incluye la asistencia técnica, la asesoría con el registro del negocio, el conocimiento de las regulaciones, el cumplimiento de los requisitos, establecer alianzas, entre otros.

 

Recursos de financiación

 

El acceso a capital para participantes es otro de los pilares del programa de Adelante Mujeres.

 

“Ofrecemos dos tipos de recursos; uno es la cuenta IDA de Oregon, mediante el cual ayudamos con el plan de negocio y el otro es a través de Kiva, una organización sin animo de lucro que promueve el acceso a capital para emprendedores", manifestó Javier Urenda. 

 

patriciam@ocp.org