María J. Cumes y Juan Cana, feligreses de la parroquia Santa Cecilia, en Beaverton, posan al lado de la imagen de San José, el día de su consagración al santo, el 20 de marzo de 2021. (Cortesía Carolina Valdez).
María J. Cumes y Juan Cana, feligreses de la parroquia Santa Cecilia, en Beaverton, posan al lado de la imagen de San José, el día de su consagración al santo, el 20 de marzo de 2021. (Cortesía Carolina Valdez).

En el año de San José convocado por el papa Francisco desde el 8 de diciembre del 2020, más familias de las diferentes parroquias de Oregon han sentido el llamado a continuar su camino hacia Dios de la mano de San José, consagrándose al santo.

 

En la parroquia Santa Cecilia, en Beaverton, están abiertas las inscripciones para el tercer evento de consagración que se llevará a cabo el 20 de junio del 2021. Los talleres de preparación iniciarán el 18 de mayo.

 

Para Magdalena Santiago, feligresa de la parroquia, consagrarse a San José “ha sido de gran bendición”, dijo la madre y esposa, quien, junto a Mario, su esposo y Larisa, Emily y John, sus tres hijos, se consagraron el 20 de marzo, un día después de la festividad de San José.

 

Magdalena dijo que se relaciona con San José en el sacrificio por la búsqueda de un futuro mejor. “Dejamos nuestro país y estamos aquí por la gracias de Dios y la mayor riqueza que tenemos es nuestra fe, si perdemos la fe, vamos a perderlo todo”, dijo.

 

“San José nos acerca al amor y la ternura de Jesús, a ver con los ojos de la fe el amor por la sagrada familia, como él educó a Jesús conduciéndolo por los caminos de Dios”, agregó.

 

“En nuestro rol de padres muchas veces nos sentimos perdidos, especialmente como inmigrantes. Necesitamos de su guía espiritual e intercesión por la protección de nuestras familias”, dijo. 

 

San José inmigrante

 

El padre Cary Reniva, párroco de la iglesia Santa Cecilia manifestó que “para los inmigrantes, la persona de San José es una imagen muy poderosa”.

 

“En los primeros días de la Sagrada Familia, San José tuvo que llevar a María y Jesús a otro país; a Egipto, al escapar de la ira de Herodes”, continuó. “Huyeron a Egipto en busca de ‘asilo’”, dijo.

 

“Él, junto con Jesús y María, tuvo que adaptarse a una nueva cultura, un nuevo lenguaje, una nueva forma de vida”.

 

Expresando su empatía con San José, el presbítero dijo que podía imaginar las incertidumbres con las que tuvo que lidiar: encontrar un lugar para vivir, un nuevo trabajo y todos los demás desafíos que vienen con la inmigración a un país diferente.

 

Sin embargo, “San José no soportó todo esto con desesperación, sino con esperanza, convencido de que todo era parte del plan de Dios”, dijo. “Dios siempre proporciona lo que falta”, agregó.

 

El prelado explicó que San José “como padre terrenal de Jesús, seguramente se preguntó cómo “criar” a Jesús.

 

San José es una de las figuras bíblicas de quien muy poco se conoce.

 

“Con razón, nunca dijo ninguna palabra en las Escrituras porque debió haberse reducido al silencio todo el tiempo en su reflexión sobre cómo cuidar de Jesús.

 

San José fue capaz de cumplir su papel, su vocación aparentemente imposible de ser ese pilar de la Sagrada Familia porque él es ante todo un hombre de profunda oración”, explicó el padre Cary.

 

Con San José, más cerca de Jesús

 

El padre Cary expresó que es en la oración donde San José encontró su fuerza y su perseverancia al proveer las necesidades de la Sagrada Familia.

 

Este acto de consagración a San José que hicimos con nuestra comunidad hispana de Santa Cecilia es una decisión consciente de que él es su ejemplo, especialmente su actitud hacia la oración es un gran modelo para todos los que se encuentran en un nuevo lugar, un nuevo país donde hacen su nuevo hogar.

 

Para Carolina Valdez, feligresa y coordinadora de los talleres de consagración a San José en Santa Cecilia, su propia experiencia de consagración “fue transformadora”, dijo. “San José es un padre espiritual, es el padre de nuestro Señor Jesús”, expresó la madre y abuela católica.

 

Carolina explicó que la decisión de consagrarse a San José le cambió su vida y le ayuda a sentirse más cerca de Jesús. Por decisión propia, Carolina adquirió el libro de consagración a San José del padre Donald Calloway en inglés porque para el tiempo en que se consagró no estaba disponible en español.

 

Carolina Valdez dijo que creció en una familia de Testigos de Jehová y su proceso de conversión a la fe católica le tomó cerca de diez años. “Estaba equivocada”, dijo.

 

“Mi crecimiento espiritual se ha fortalecido más con la consagración a San José”, afirmó. Carolina Valdez también colabora en la consagración a la Nuestra Señora de Guadalupe en la parroquia Santa Cecilia, en Beaverton.

 

Dar prioridad al amor y cuidado de la familia

 

El camino de la vida de los padres de la familia hispana católica en los Estados Unidos presenta grandes desafíos y algunos afirman vivir en estado de supervivencia. El trabajo y las responsabilidades de algunos padres les limita el espacio para orar y pasar tiempo con sus hijos y la familia.

 

“Como padres, con frecuencia tenemos que confrontar antivalores que el sistema educativo enseña a nuestros hijos, y los niños se confunden”, expresó Magdalena Santiago.

 

El padre Reniva explicó que San José al ser escogido por Dios para ser el padre de su hijo dijo un Si a Dios de manera total y sin condiciones al amor y cuidado de la familia.

 

En su rol de padre, San José sabe que las cosas no son como él las pensaba, pero no se rebela ni deja de luchar, por el contrario, acoge con amor y ternura a María y su hijo.

 

El sacerdote manifestó que el primer paso de los padres de familia es recuperar la jerarquía de prioridades y valores en y de la vida familiar.

 

“Si uno está convencido de que la vida familiar es una prioridad, entonces todo lo que hace estará orientado hacia el bien de la familia”, dijo.

 

“Y no podemos hablar del bien de la vida familiar sin Dios como centro de ésta.  Tener a Dios como centro de la vida familiar significa que la oración informa las metas de la vida familiar”, agregó.

 

Indicó que los padres y los niños no pueden estar demasiado ocupados para dejar de lado la oración, especialmente la Eucaristía o pasar tiempo de calidad con sus hijos si realmente quieren crecer en amor, cuidado y comprensión.

 

“Si podemos establecer tiempo para nuestros trabajos, estudios, deportes y otras cosas que conducen la vida familiar hacia diferentes direcciones, ¿por qué no podemos asignar tiempo de calidad para crecer en nuestra relación con Dios y con nuestros familiares?”, se preguntó retóricamente.

 

El sacerdote advirtió que los padres de familia tienen un papel muy especial en enseñar a sus hijos a comprender y entender una jerarquía sana de valores, donde Dios es el valor supremo, está por encima de todos los demás.

 

Si los niños, ven esto en sus padres, naturalmente será inculcado a nuestros hijos. ¡Tenemos que hacer o crear el tiempo para las cosas que son verdaderamente importantes!, concluyó el sacerdote.

 

Para mayor información acerca de la Consagración a Jesús, María Santísima y San José, por favor comunicarse con Magdalena Santiago al teléfono (503) 608-2714 o con Carolina R. Valdez al (971) 331-1700.

 

Patriciam@ocp.org