El sábado 30 de julio en la iglesia San Mateo, en Hillsboro, el arzobispo Alexander Sample concelebró con el párroco Juan González y el sacerdote vicario Mario Rodríguez, la misa en la que se administraron sacramentos de Bautismo, Primera Comunión y Confirmación a ocho candidatos de la Pastoral Migrante. (El Centinela/Max López).
El sábado 30 de julio en la iglesia San Mateo, en Hillsboro, el arzobispo Alexander Sample concelebró con el párroco Juan González y el sacerdote vicario Mario Rodríguez, la misa en la que se administraron sacramentos de Bautismo, Primera Comunión y Confirmación a ocho candidatos de la Pastoral Migrante. (El Centinela/Max López).

Tras una pausa de dos años debido a la pandemia de Covid-19, la pastoral migrante de la parroquia San Mateo, en Hillsboro, en el verano del 2022 reanudó la preparación sacramental a niños y jóvenes de familias trabajadoras del campo.

El sábado 30 de julio el arzobispo Alexander Sample concelebró con el párroco Juan González y el sacerdote vicario Mario Rodríguez, la misa en la que se administraron sacramentos de Bautismo, Primera Comunión y Confirmación a ocho candidatos.

Al dar inicio a la celebración, el arzobispo Sample dio la bienvenida a las familias expresando su alegría y la de toda la comunidad.

 

Disponiendo sus corazones sencillos e inocentes pero llenos de gran fe y devoción, luciendo elegantes trajes blancos, los niños y jóvenes se acercaron al altar para recibir los sacramentos e iniciar o reafirmar los pasos de su vida espiritual.

 

El padre Juan José González expresó “los trabajadores de la agricultura son una comunidad muy valiosa y nos sentimos contentos de celebrar con ellos en nuestra iglesia”, dijo el sacerdote Juan José González, MSpS.

 

Esta es una comunidad de cerca de 50 familias que día a día laboran sin descanso en la recolección de las cosechas. Las jornadas pueden ser de 10 o más horas al día. “todo depende del estado del tiempo”, dijo Esteban Jiménez, padre de Yahaira y Esteban quienes recibieron los sacramentos de Primera Comunión y Confirmación.

 

“Dios los ha colmado de ternura y amor”

 

El padre Juan José González pronunció la homilía, dirigiendo especialmente su atención a los candidatos al sacramento de la Confirmación.

“al igual que los apóstoles, van ustedes ahora a ser confirmados con el sello del Espíritu Santo mediante la imposición de manos y la unción real del crisma para ser enviados anunciar la Buena Nueva de la salvación”, dijo al comenzar.

 

“Van a recibir un don: un regalo, una fuerza especial: culminación y continuación de una serie de dones”, dijo.

 

El don de la vida: vivir la vida y lo que rodea nuestra vida, como regalo de un Dios que nos ama: “Y vio Dios que era bueno”. Aceptarnos como somos, con nuestras cualidades y limitaciones y darle gracias a Dios por habernos hecho así.

 

“El don de la fe que recibimos en el bautismo, sin merecerlo. Él nos amó primero”.

 

“El don de una familia: en la que hemos sido amados, en la que hemos recibido todo lo necesario para vivir y crecer como personas y, en la que hemos sido iniciados en los primeros pasos de la fe”.

 

“El don de una comunidad cristiana, en la que han descubierto a la Iglesia, como familia y Pueblo de Dios y en la que han encontrado a unos catequistas que los han acompañado y les han trasmitido la fe y los han iniciado en la vida sacramental. Y, han encontrado a unos amigos y hermanos”.

 

¡Dios ha sido muy generoso con ustedes”, exclamó el sacerdote. “Ha sido ‘rico en misericordia’. “Dios los ha colmado de ternura y de amor”, señaló.

 

El presbítero explicó que ese don pide una respuesta. Pide un “si”, pide un compromiso de fidelidad. El amor pide amor. Y ese “sí” al don de Dios lo van a manifestar en el “Amen” con el que responderán a la unción con el Santo Crisma. “Recibe por esta señal, el don del Espíritu Santo. Amén”

 

Este “amén” es un “si” al Espíritu Santo. Y, por tanto, un “sí” a Jesucristo. Es el “sí” que de una manera mucho más explícita expresarán en la renovación de las promesas del bautismo y que suponen:

 

Renuncia al pecado: renuncia a las obras del mal: egoísmo, engreimiento, injusticia, envidia, pereza, falsedad; renuncia a todo lo que desfigura la imagen de Cristo en nosotros. No olviden, que, por el don del Espíritu Santo nos convertimos en imagen de cristo para el mundo.

 

Y, sobre todo compromiso de vivir el evangelio de Jesucristo. Un compromiso, que como saben muy bien se resume el mandamiento del amor: a Dios y al prójimo y en el camino de vida y felicidad de las bienaventuranzas.

 

Este ‘amén’ es un ‘sí’ también a la Iglesia. No se puede separar a Jesús de la Iglesia. Es un “sí” a la Iglesia y, por tanto, un “sí” a la participación en su misión, mediante el testimonio.

 

“Hemos de proponer los valores que brotan del evangelio y hemos de defender la dignidad de la persona humana. Tenemos que ser misioneros que difundan la Palabra de Cristo y trasmitan esperanza. Y les aseguro que se van a llevar muchas sorpresas. Porque en este mundo hay mucha gente, hay muchos jóvenes, que, en el fondo de su corazón, se mueren de ganas de conocer el verdadero Rostro de Cristo y les agradecerán toda la vida que les hablen de Él y les ofrezcan entrar en esta gran familia que es la Iglesia”.

 

Para que este “amén”, que hoy van a pronunciar, se cumpla plenamente tiene que poner unos medios: los medios que la Iglesia, aquí en su parroquia y en cualquier otra parroquia a donde vayan, pone a su disposición; y que podemos concretarlos en tres palabras:

 

Oración: vida interior, escucha de la Palabra de Dios, sacramentos.

 

Formación: seguir avanzando en el conocimiento de Cristo. Dejar, como los discípulos de Emaús que Él vaya abriendo vuestra inteligencia y os vaya descubriendo los secretos de su Reino.

 

Acción: ser verdaderos apóstoles y testigos del amor de Cristo. No estar con los brazos cruzados, “mirando al cielo”. Hay muchas cosas que hacer y muchas iniciativas que proponer.

 

“Todo esto sólo es posible realizarlo, con el don el Espíritu Santo, viviendo en el seno de la Iglesia, en torno a la Eucaristía, el gozo de la fraternidad; y sintiendo muy cercana, entre nosotros a aquella que es el modelo más auténtico de docilidad al Espíritu, que es la Virgen María. Confíen en ella y acudan a ella, que ella los llevará siempre a Jesús, vivo y resucitado en su Iglesia, y en Él, encontrarán todo lo que desea su corazón”, concluyó.

 

Con el apoyo del Catecismo Misionero

 

Jorge Valdez y su esposa Lupita, feligreses de la parroquia y catequistas voluntarios del Catecismo Misionero ofrecieron su tiempo, voluntad de servicio y amor por la fe católica en la preparación de niños y jóvenes para recibir los sacramentos.

 

“Imaginar y visualizar el momento frente a Jesús al recibir los sacramentos es mi mayor motivación”, dijo Lupita. “Siento que el Espíritu Santo me impulsa para ir hasta el campo y apoyar la fe de las familias”, agregó.

 

Jorge expresó que, aunque trabaja una jornada de largas horas, especialmente en el verano, siempre dispone del tiempo para ir hasta el campo para la catequesis. “Me motiva la alegría y entusiasmo de los niños por conocer de Dios”.

 

Una iglesia en salida

 

El padre Rito Guzmán, sacerdote vicario de la parroquia manifestó que “La Pastoral Migrante de la parroquia San Mateo tiene como objetivo ser una iglesia en salida”, dijo.

 

“El papa Francisco nos ha pedido a todos los católicos salir al encuentro del desprotegido y necesitado y nuestro propósito es servir a los trabajadores del campo migrantes desde su realidad de trabajo arduo en el campo”, agregó.

 

El padre Juan José, párroco de San Mateo dijo que “sabemos que debido a sus largas jornadas de trabajo no disponen del tiempo para ir a la iglesia, pero nosotros nos hemos desplazado hasta el campo para celebrar misa y también les brindamos el acceso a la preparación catequética”, agregó.

 

El padre Rito explicó que la iglesia San Mateo ofrece catequesis a niños y adultos que necesitan sus sacramentos de iniciación e incluso inician el proceso del sacramento del matrimonio para las personas que lo requieren.

 

“Aparte de la catequesis promovemos actividades de recreación con los niños donde participan parroquianos de diferentes etnias, anglos, asiáticos, e hispanos”, dijo el sacerdote.

 

patriciam@ocp.org