P. En una columna reciente, citó Lucas 24:39 (“Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo). ¿Debemos creer entonces, que Nuestro Señor confirmó la existencia de fantasmas? (Virgina Beach, Virginia)

R. No conozco a ningún erudito bíblico que diga que esta declaración de Jesús confirma de hecho, que existen los fantasmas. Sin embargo, Jesús no refutó la noción cuando se le presentó la oportunidad. Básicamente esta es la posición de la Iglesia Católica frente al asunto de los fantasmas; no hay una doctrina de enseñanza definitiva respecto a su existencia, no hay provisión en las enseñanzas conciliares o en la ley canónica que se refiera a ellos.

Lo que afirma la iglesia es que Dios, de vez en cuando, ha permitido que almas difuntas comulguen con personas en la tierra para su progreso, pero la naturaleza exacta de esa comunicación (bien sea por intercambio intelectual o manifestación física) no ha sido teológicamente definida.

Claramente, no existe una contradicción intrínseca entre la existencia de “fantasmas” y la teología católica; Santo Tomás de Aquino en el suplemento de su Summa Theologiae afirmó que “de acuerdo con la disposición de la divina providencia, las almas separadas a veces salen de sus moradas y aparecen ante los hombres”.

Lo que rechaza la iglesia es cualquier intento activo de invocar a los muertos. El Catequismo de la Iglesia Católica declara: “Todas las formas de adivinación deben rechazarse: recurrir a Satanás o los demonios, conjurar a los muertos u otras prácticas que falsamente 'revelen' el futuro”. (No. 2116)

P. Un buen amigo que es protestante me pidió que sea testigo en la boda de su sobrino en una iglesia Protestante. ¿Se permite que un católico participe de forma activa en ritos formales y rituales de iglesias que no son católicas? (Ciudad de origen no revelada)

R. Asumo, porque no lo menciona, que el sobrino de su amigo no es católico y que tampoco lo es la mujer con la que se va a casar. En ese caso, siéntase libre de participar como testigo de su boda.

Esta situación se explica específicamente en los Principios y formas del Ecumenismo, publicado por el Vaticano en 1993. Ese documento declara: “Miembros de otras iglesias o comunidades eclesiásticas pueden ser testigos en la celebración de matrimonios en la iglesia católica. Los católicos también pueden ser testigos en matrimonios que se celebren en otras iglesias o comunidades eclesiásticas”. (No. 136)

No solo se permite su participación, es encomiable porque demuestra que el católico cree en la validez de ese matrimonio y reza por su éxito.

Sin embargo, si el novio o la novia son católicos, la respuesta es más complicada. Puede ser que dicha pareja haya recibido permiso de la Iglesia Católica para casarse en una ceremonia no católica. (Si por ejemplo, el novio es católico y la novia es protestante, por lo general se concede el permiso para que la ceremonia se lleve a cabo en la iglesia de la novia).

Pero, si por otro lado, uno de los futuros esposos es católico y no se ha concedido un permiso, mi respuesta cambiaría. La pregunta entonces no es legal, sino teológica o pastoral. Con su participación podría ocasionar un escándalo ya que significaría que usted aprueba ese matrimonio (el cuál no sería un matrimonio válido ante los ojos de la Iglesia Católica).

En ese caso, su mejor opción sería sentarse con el sobrino de su amigo, decirle con honestidad y gentileza la razón de su renuencia a participar e invitarlo a conseguir la aprobación de la iglesia católica, idealmente antes de que ocurra la boda protestante.

Las preguntas se pueden enviar al Padre Kenneth Doyle a askfatherdoyle@gmail.com y 30 Columbia Circle Dr., Albany, New York 12203.