Rick Keating/El Centinela
Procesión inicial de la Misa de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, en el Pavilion de Salem.
Rick Keating/El Centinela
Procesión inicial de la Misa de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, en el Pavilion de Salem.

SALEM- En una ceremonia solemne y multitudinaria, el Arzobispo Alexander Sample celebró la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe con la comunidad de las parroquias de Salem y algunas familias que viajaron desde Portland. La tradición de fe de los católicos, una vez más detuvo el tiempo para recordar la historia de la “Morenita” del Tepeyac.

Este es el texto completo de la homilía del Arzobispo Alexander Sample, de la Arquidiócesis de Portland, en la Misa del Pavilion, en Salem, el pasado 12 de diciembre:

Los saludo a todos ustedes mis queridos hermanos y hermanas en Cristo en este día de Fiesta tan bello, de Nuestra Señora de Guadalupe. Lo siento porque no hablo en español. Paciencia por favor. Les quiero expresar el gran gusto que llena mi corazón el estar aquí con todos ustedes, como su Arzobispo y su pastor en esta celebración anual en Salem.

Es maravilloso verlos a todos ustedes que se han reunido aquí esta noche, en honor de Nuestra Santa Madre. Yo sé que Ella nos ha de estar viendo con gran amor y con un corazón alegre. Estoy especialmente feliz de poder reunirme con aquellos de ustedes que son de México y con todos aquellos de descendencia latina, para quienes Nuestra Señora de Guadalupe es una patrona, y una Madre muy especial.

Pero también debemos recordar que San Juan Pablo II, nos dio a todos a Nuestra Señora de Guadalupe, como la Patrona de las Américas, tanto del norte, del centro y el sur. El la nombró: Estrella de la Nueva Evangelización.

Quiero que sepan que yo también tengo una devoción profunda y amorosa hacia Ella. Soy orgullosamente un Guadalupano. Todos sabemos la historia de cómo nuestra Santa Madre, se le apareció a San Juan Diego en el Monte del Tepeyac y le pidió que fuera a donde el obispo y le dijera que construyera una capilla en su honor, para poder estar entre sus hijos y mostrarles su amor y cuidado maternal.

Quizá ustedes como yo, se han preguntado por qué Nuestra Señora no se le apareció directamente al obispo. ¿Porqué escogió a San Juan Diego como su representante? ¿No tenía más sentido simplemente preguntarle al Obispo?

Bueno, quizás es porque los obispos no escuchan muy bien, porque estamos muy ocupados en nuestras vidas y ministerio, para escuchar esa voz sutil de Dios. Pero yo creo que esta es la manera en la cual Nuestra Señora siempre actúa para entregar su mensaje. Ella llega a aquellos humildes y sencillos de este mundo.

Recuerden cómo se apareció en Fátima y en Lourdes. Ella no se le apareció a los sabios y a los ilustres, obispos y sacerdotes. No. Ella se le apareció a los niños pequeños. Los niños y los de corazón simple, son quizás más receptivos al mensaje de Dios que nos trae Nuestra Señora. Ella está con sus pequeños, por el amor especial que les tiene. Me recuerda las palabras de Jesús en el Evangelio. “Te alabo Padre Señor del Cielo y de la Tierra, porque ocultaste estas cosas a los sabios e inteligentes y las revelaste a los niños. Si, Padre porque así fui de tu agrado”.

En otras ocasiones se le pregunta a Jesús, quiénes son los más grandes en el Reino de los Cielos. El le pide a un niño pequeño que se le acerca y nos dice que a menos que no seamos como ese niño, no podremos entrar al Reino de los cielos. El niño es sencillo, humilde y confía en Dios. En eso debemos convertirnos. Debemos ser como niños ante nuestro Padre Celestial y Nuestra Santa Madre. Entonces, él podrá hacer cosas grandes en nosotros, como lo hizo en San Juan Diego.

Volviendo a la historia de Nuestra Señora de Guadalupe, debemos recordar que Ella quería que una iglesia fuera construida en su honor, simplemente para Ella poder estar entre tus Hijos y así desde ese lugar derramar su amor sobre nosotros. Este amor se le da especialmente a aquellas personas como San Juan Diego, que son consideradas pequeñas y humildes y quizás se sienten ignoradas y marginalizadas. Quizás algunos de ustedes se sienten así de vez en cuando: pequeños, insignificantes, rechazados, incomprendidos y olvidados. Tal vez, a veces ustedes se sienten así aquí en su mismo hogar en el oeste de Oregon.

Es especialmente para ustedes a quienes Nuestra Señora de Guadalupe desea derramar su amor y su cuidado maternal. Ustedes deben saber que ustedes no están solos. Ustedes son amados. Nuestra Madre siempre está presente para apoyarlos, amarlos y darles esperanza. Ella está presente para recordarles que todos son sus hijos y los hijos de nuestro Padre en el cielo.

Que Dios los bendiga en este día festivo de la Madre de Dios. Que Nuestra Señora de Guadalupe siempre vele por ustedes y los acoja en su corazón. El corazón de una Madre.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva San Juan Diego!