Becky Curl, voluntaria de la pastoral migrante de la iglesia San Mateo, posa junto al niño Leonel Ordaz, primer ganador en el juego de Bingo, en el Campo 1 en Hillsboro, el 28 de julio de 2022. (Foto El Centinela/Patricia Montana).
Becky Curl, voluntaria de la pastoral migrante de la iglesia San Mateo, posa junto al niño Leonel Ordaz, primer ganador en el juego de Bingo, en el Campo 1 en Hillsboro, el 28 de julio de 2022. (Foto El Centinela/Patricia Montana).

Una tarde de entretenimiento con alegría y premios vivieron las familias migrantes trabajadoras del campo el 28 de julio, en juego de Bingo organizado por voluntarios del ministerio de Pastoral Migrante de la parroquia San Mateo, en Hillsboro y el auspicio de San Vicente de Paúl.  

 

“La conferencia de San Mateo San Vicente de Paúl ha estado visitando el campamento local de trabajadores migrantes, Campo Sergio 1, durante siete años”, se lee en un boletín escrito en inglés por la organización y compartido con El Centinela por el padre Juan José González, párroco de la iglesia San Mateo.

 

“Ha sido una experiencia enriquecedora para todos los que han participado”, continúa el documento.

 

Dos veces al mes, hay distribución de alimentos o actividades recreativas como barbacoas o Bingo. Durante estas ocasiones los niños reciben premios y mochilas.

 

Es inspirador conocer y pasar tiempo con estos trabajadores esenciales que migran de California, Washington y Oregon para apoyar a sus familias y llevar comida a nuestras mesas.

 

Con la ayuda de la iglesia, recibimos una subvención de $ 2000 para mejorar la cocina del campamento con dos estufas y varios gabinetes nuevos.

 

Esto contribuyó a aliviar la carga de las personas que cocinan dos o tres comidas al día para 50 personas o más.

 

Además, este año, durante la Cuaresma, la familia de San Mateo nos ayudó donando artículos de higiene personal que se utilizaron para llenar 75 “bolsas de bendición” para los residentes del campamento.

 

Los residentes agradecieron mucho recibir artículos como detergente, papel higiénico, pasta de dientes y cepillos junto con champú y jabón para platos. Es una bendición, de hecho, cuando no tienes que ir de compras después de 10-12 horas en los campos”.

 

‘Somos una familia en la fe’

 

Betty Curl, feligresa de San Mateo, con su esposo Marcus y tres de sus hijos, junto con voluntarios del ministerio de Pastoral Migrante visitaron el Campo Sergio 1 el 28 de julio para coordinar el juego de Bingo con las familias migrantes.

 

Tras finalizar la jornada de trabajo en la recolección de arándanos, mujeres, hombres y niños acudieron emocionados para participar y disfrutar de la actividad recreativa. El espíritu competitivo y el deseo de ganar se apoderaron del ambiente y todos se amontonaron para reclamar los tarjetones del juego.

 

Una mesa plástica dispuesta para colocar los juguetes y premios donados por la organización San Vicente de Paúl, se convirtió en centro de atracción, despertando la curiosidad y emoción de niños y adultos.

 

Sentados sobre el césped, en una manta o en los bancos del lugar, cada participante recibió uno o dos cartones con letras y espacios en blanco para completar y con mucha atención fueron escuchando las letras y números para ir completando sus tableros.

 

Becky manifestó en email enviado a El Centinela que ella y su familia han estado involucrados en el ministerio de Pastoral Migrante durante más de 20 años. 

 

“Mis seis hijos asisten a las reuniones y lo han hecho desde pequeños”, expresó. Betty dijo que incluso nombró a una de sus hijas con un nombre en español, para honrar el tiempo compartido con los que considera sus amigos de habla hispana.

 

 “A nuestra familia le encanta asistir a las reuniones en el Campamento de Migrantes cada verano para hacer conexión de compañerismo entre los feligreses de San Mateo con nuestros amigos en el campamento”, afirmó.

 

Becky explicó que las actividades populares incluyen proyectos de arte, la celebración de la misa, jugar voleibol o bingo y compartir pasabocas. Curl dijo que, en los años anteriores a los teléfonos celulares y los mensajes de texto, un voluntario tomaba retratos de los trabajadores migrantes e imprimía esos retratos para que cada uno los guardara. 

 

Añadió que las noches con misa son muy especiales. El sacerdote siempre dedica tiempo para confesiones después de misa.

 

Becky expresó que, aunque el idioma puede presentar una barrera para la comunicación, todas las personas son amigables y siempre encuentran una manera para entenderse. Dijo que afortunadamente, muchos de los niños pequeños hablan inglés, lo que facilita los juegos.

 

“Este ministerio es importante porque somos una familia en la fe y queremos celebrar la diversidad de la familia católica”.

 

“El ministerio permite a mis hijos conocer a personas de diferentes orígenes y trabajos. Ellos se han inspirado para trabajar durante el verano en la industria agrícola local y disfrutar de poder relacionarse con los trabajadores agrícolas”.

 

patriciam@ocp.org