El arzobispo Alexander Sample durante su homilía en la ceremonia eucarística oficiada con ocasión del centésimo aniversario de la Legión de María. (Joy of Life Photography/El Centinela).
El arzobispo Alexander Sample durante su homilía en la ceremonia eucarística oficiada con ocasión del centésimo aniversario de la Legión de María. (Joy of Life Photography/El Centinela).

La Legión de María cumplió cien años de fundada como una asociación apostólica de laicos en la iglesia católica, el pasado siete de septiembre.

En la misa por la fiesta centenaria oficiada el 11 de septiembre de 2021, en la iglesia Santa Cecilia, en Beaverton, el Rvdmo. Alexander Sample, arzobispo de la Arquidiócesis de Portland envió un saludo de felicitación a los miembros de esta asociación.

 

El líder cabeza de la iglesia católica en el noroeste de Oregon, al comenzar su homilía expresó su alegría y agradecimiento al ser invitado a participar en “la extraordinaria celebración” y compartió con los feligreses haber sido legionario de María en 1985, en su época de seminarista en St. Paul, Minnesota.

 

El arzobispo declaró estar familiarizado con la espiritualidad y el apostolado de la legión y haber aprendido grandes lecciones haciendo su trabajo de visitar el hogar de familias con niños recién bautizados. Su función, dijo el arzobispo, era llevar pequeñas medallas milagrosas de la Virgen con cintas rosadas, blancas o azules, ser un punto de contacto y motivar a la familia a mantener la conexión con la iglesia.

 

El arzobispo explicó que en 1985 en la iglesia aún no se escuchaba mucho acerca de la nueva evangelización promovida por Juan Pablo II.

 

“Al ver hacia atrás en 100 años de esta increíble organización, la Legión de María ya había tomado la iniciativa del trabajo apostólico y la evangelización”, dijo.

 

“Durante cien años ustedes han venido realizando el trabajo de la nueva evangelización”, exclamó el arzobispo a la congregación, enfatizando que la Legión de María ha estado adelante en el tiempo.  

 

El arzobispo reflexionó sobre la parábola del árbol y su fruto del Evangelio según San Lucas.  

 

“No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos”. Pero ¿cuáles son esos frutos? se preguntó el arzobispo.

 

“Los frutos que Jesús ve”, prosiguió, “es de lo que damos fe con nuestra propia vida”, dijo.

 

El arzobispo explicó que, así como el buen fruto refleja la vitalidad de un árbol, el fruto de nuestras vidas muestra la evidencia de quienes somos.

 

“Los cristianos estamos llamados al trabajo de la evangelización, a compartir la buena nueva, a ser “luz del mundo” y “sal de la tierra” y sazonar el mundo con Cristo, dar sabor de Cristo”, afirmó.

 

Antes de impartir su bendición, el arzobispo animó a quienes integran la Legión de María, a continuar “produciendo buen fruto” en su labor y mantener la energía y entusiasmo como lo hicieron los apóstoles, siguiendo el ejemplo de su fundador Frank Duff, un laico irlandés, quien lleno de energía, caridad y un profundo amor a Dios y a la Santísima Virgen, inició la obra de llevar a Dios al mundo a través de María, el 7 de septiembre de 1921.

 

La celebración se inició con las oraciones de la tésera legionaria de María que incluyeron el rezo del Santo Rosario, alternando entre inglés y español el rezo de los misterios y la Catena, oración central de la Legión de María, que como su nombre lo indica, es una cadena de oración que une a todos los legionarios del mundo, la cual fue recitada en español por la hermana Guadalupe, OSF, directora espiritual de la Legión de María.

 

A la conmemoración acudieron más de 200 feligreses, muchos de ellos legionarios, para lo cual se tomó en cuenta todas las medidas de bioseguridad como la desinfección al ingreso del templo, el distanciamiento social y el uso de la mascarilla.

 

Previo al inicio de la celebración eucarística, los representantes de los presidios Nuestra Señora Rosa Mística, Inmaculado Corazón de María, Reina del cielo, Nuestra Señora de la Sabiduría, Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de la Misericordia y María Reina de la Paz desfilaron por el pasillo al interior de la iglesia exhibiendo banderines con el nombre de cada grupo.

 

Alicia García, feligresa de la iglesia Corazón Inmaculado, y presidente de la curia de la arquidiócesis de Portland, fue una de las legionarias presentes en la conducción de la celebración religiosa en Santa Cecilia.

 

Unirse a la Legión de María transformó la vida de Alicia García.

 

“Trabajo como contadora y siento que desde que me uní a la Legión, en el año 2004, nuestra Santísima Madre me ha guiado para equilibrar mi vida personal y espiritual”, dijo la líder de la unión diocesana de dirigentes legionarios parroquiales. 

 

“Casi al mismo tiempo que me uní a la Legión de María, volví a la escuela de postgrado y terminé en 2007; con su guía, pude graduarme, trabajar de tiempo completo y seguir activa en la Legión de María”, agregó.  

 

La Legión de María en la Arquidiócesis de Portland cuenta con siete presidios o unidades de adultos y uno de jóvenes menores de 18 años, informó García.

 

Antes de la pandemia, algunas de sus obras incluían la visitación de la virgen peregrina, la entronización del sagrado corazón, el rosario familiar, visitas a hospitales, puerta a puerta y el contacto con los feligreses. 

 

“La pandemia definitivamente ha impactado nuestra labor”, dijo Alicia García.  “No podemos hacer la mayoría de los trabajos en persona.  Pocas de las obras que podemos hacer a través de Zoom o por teléfono incluyen el rosario familiar, el estudio bíblico o las reuniones mensuales de patricios”, afirmó.

 

Las reuniones de los legionarios son sobre temas de formación católica para hacer más eficaz el apostolado. afirmó.

 

Donaldo Rico, miembro de la Legión María Reina de la Paz, de la parroquia Santa Cecilia, el único presidio en español en la arquidiócesis de Portland, describió a La Legión de María como “un apostolado internacional de laicos que apoya la labor de la iglesia y sus sacerdotes”.

 

“Somos un ejército de la Virgen María”, dijo Rico. “Nuestra organización tiene como objetivo servir y conquistar el mundo para Cristo a través de la oración”.

 

Donaldo explicó que un presídium es la unidad básica de la Legión y normalmente está basado en una parroquia. Para ser un legionario activo es necesario solicitar la membresía en un presídium.

 

Donaldo manifestó que el enfoque de su ministerio es la evangelización, especialmente con las personas que están alejadas de la iglesia. “Llevamos la estatua de la Virgen y la dejamos en la casa de las familias. Esto realmente ayuda a las familias a involucrarse en la oración, específicamente con el rezo del rosario”, dijo.

 

Leticia Pantoja, feligresa de la parroquia de Santa Cecilia desde hace 15 años, expresó que ella siente que fue convocada por la Virgen María a ser legionaria.

 

“Me emociona mucho asistir a las familias y apoyarlas con oración y consuelo, especialmente cuando han perdido a un ser querido”, dijo.

 

Leticia expresó que, en esta época de la pandemia, marcada por el dolor y sufrimiento, la oración es reconfortante para las familias.

 

"También realizamos visitas a domicilio a los enfermos y ofrecemos apoyo en el crecimiento espiritual, especialmente llevar nuestro ministerio a los hospitales y ancianatos", agregó Leticia.

 

María Herrera, también feligresa de Santa Cecilia dijo que ser legionaria ha sido la bendición más grande que ha recibido, especialmente poder ser testigo de los milagros de Dios a través de María en la vida de muchas personas.

 

Historia de la Legión de María

 

La Legión de María es una asociación apostólica laica de católicos que, con la sanción de la Iglesia y bajo el poderoso liderazgo de María Inmaculada, Mediadora de Todas las Gracias, sirven a la Iglesia y a su prójimo de forma voluntaria en unos 170 países, se lee en el sitio web de la organización.

 

La primera reunión de la Legión de María tuvo lugar en Dublín, Irlanda, el 7 de septiembre de 192, víspera de la fiesta de Natividad de la Virgen, encabezada por el laico Frank Duff quien junto a un grupo de laicos se reunieron para considerar de que´ modo podían cooperar mejor con la labor evangelizadora de la Iglesia.

 

La organización de laicos más grande en la iglesia

 

La Legión de María, de acuerdo con información de medios del vaticano “se ha extendido por multitud de países en los cuales ejerce su apostolado con los mismos métodos y líneas de acción, a pesar de las diferencias de cultura, raza, lengua y costumbres, suma hoy en día más de 10 millones de personas en todo el mundo, lo que la convierte en la mayor organización de laicos en la Iglesia Católica”.

 

La Legión tiene como objetivo llevar a María al mundo como el medio infalible de ganar el mundo a Jesús y el servicio legionario se basa en la doctrina del Cuerpo Místico de Cristo para que en sus compañeros miembros y en aquellos a quienes sirven, los legionarios busquen que la Persona de nuestro Señor vuelva a ser vista y servida por María, su madre.

 

patriciam@ocp.org