El comandante de la policía de la ciudad de Tigard Jamey McDonald, feligrés de la parroquia San Antonio, en Tigard, se dirigirse a la comunidad al final de la marcha. Admitió que algo que realmente impacta su fe es que como católicos “todos nosotros somos hijos de Dios, hermanos y hermanas”. (Foto captura de pantalla).
El comandante de la policía de la ciudad de Tigard Jamey McDonald, feligrés de la parroquia San Antonio, en Tigard, se dirigirse a la comunidad al final de la marcha. Admitió que algo que realmente impacta su fe es que como católicos “todos nosotros somos hijos de Dios, hermanos y hermanas”. (Foto captura de pantalla).
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“Los casos de racismo siguen causando vergüenza, pues muestran que nuestro supuesto progreso social no es tan real ni tan definitivo como creemos,

 

" Papa Francisco

El 26 de mayo, al cumplirse un año y un día después de la muerte de George Floyd, cerca de cincuenta feligreses de la iglesia San Antonio, en Tigard,

realizaron un acto religioso que incluyó el rezo del rosario, una misa y una caminata de oración y reflexión contra el odio racial.

 

La marcha partió desde el edificio de la iglesia hasta la estación de policía en la ciudad de Tigard.

 

La muerte de George Floyd ocurrida el 25 de mayo de 2020 se convirtió en un ejemplo de la brutalidad policial y la discriminación que existe entre los blancos contra los negros en los Estados Unidos.

 

El asesinato de Floyd en Minneapolis y otras muertes trágicas de jóvenes afroamericanos incluyendo Breonna Taylor en Louisville y Ahmaud Arbery en Satilla Shores, Georgia, entre otras a manos de la policía, desataron una ola de indignación con protestas masivas que se multiplicaron en el país y en todo el mundo en medio de la pandemia del Coronavirus Covid-19.

 

Las muertes citadas y las consecuentes manifestaciones de protestas han despertado la conciencia colectiva sobre la realidad del racismo, la intolerancia y la supremacía blanca, invitando a la confrontación del destructivo legado forjado por generaciones de discriminación racial sistémica en los Estados Unidos.

 

El seis de junio del 2020, el arzobispo Alexander Sample ofició una misa especial por la preservación de la paz y la justicia en “una época verdaderamente de necesidad especial en nuestro país”, dijo. “Con seguridad, justicia para el señor Floyd y su familia. Pero más allá de esa terrible muerte trágica, oramos también para que haya justicia para todos en nuestra tierra, por aquellos que todavía sufren del flagelo del racismo u cualquier otra forma de injusticia”, dijo.

 

Los obispos de los Estados Unidos con su carta pastoral “abramos nuestros corazones” han ratificado el llamado a la conversión de los corazones, las mentes y las instituciones en orden de enfrentar el racismo existente.

 

En algunas iglesias de la arquidiócesis de Portland se han generado iniciativas para abordar el tema y discernir los pasos a seguir que contribuyan a romper los prejuicios raciales y las actitudes intolerantes.

 

Danny Rauda, coordinador de Justicia Social en la iglesia San Antonio, fue el organizador y coordinador del evento.

“Nuestro evento fue una ‘metanoia’”, dijo. “Metanoia es una palabra en griego que significa arrepentimiento y conversión”, agregó.

 

“En el mes de mayo hemos rezado el rosario por el fin de la pandemia y ya estamos viendo el resultado con el levantamiento de las restricciones. Esta noche estamos rezando el Rosario por el fin de otro virus: el racismo”, dijo Rauda al dar inicio al rezo del rosario.

 

Rauda expresó que el acto religioso y la caminata son “símbolo de sanación, unidad y justicia”.

 

El padre Henderson presidió la celebración eucarística y en su homilía dijo que “cada persona es un regalo de Dios”, al reflexionar en el Evangelio de San Marcos 10, 32-45. “Dios ve mucho más allá del color de nuestra piel o del país de donde venimos o del lenguaje que hablamos. Dios solo ve hijos e hijas de Dios. Hijos e hijas amados”, advirtió.

 

“El hijo del hombre no ha venido para que le sirvan sino para servir y dar su vida en beneficio de los demás”, señaló el prelado.

 

En los actos religiosos y la caminata participó también el comandante de la policía de la ciudad de Tigard Jamey McDonald, feligrés de la parroquia, quien al dirigirse a la comunidad al final de la marcha, admitió que algo que realmente impacta su fe es que como católicos “todos nosotros somos hijos de Dios, hermanos y hermanas”.

 

El oficial de policía por más de 20 años afirmó que su compromiso de combatir el racismo no empezó el año pasado a raíz de las protestas, sino hace muchos años.

 

Dijo que el último año ha sido un desafío para todos en la sociedad, pero señaló que “todos podemos hacer diferencia y ser parte de la solución en el trabajo de tratar a todos por igual para lo cual se requiere mentes y corazones abiertos”.

 

“Nuestro compromiso en la policía de Tigard es crear un ambiente seguro para todos y seguimos trabajando para hacer cambios”, afirmó.

 

Según una encuesta realizada por el Pew Research Center, gran parte de los estadounidenses aseguran que hay cierta discriminación contra varios grupos en los Estados Unidos, incluyendo un 80% que afirma que existe mucha o alguna discriminación contra los negros, un 76% que dice esto sobre los hispanos y el 70% que ve discriminación contra los asiáticos.

 

Los delitos de odio contra los hispanos han aumentado cada año desde 2015, según el informe de estadísticas de delitos de odio del FBI de 2019, con los últimos datos disponibles.

 

Hubo 7103 incidentes de una sola tendencia en los que participaron 8.552 víctimas. Una distribución porcentual de las víctimas por tipo de sesgo muestra que el 57.6% de las víctimas fueron atacadas debido al prejuicio contra la raza/ etnia/ascendencia de los delincuentes.

víctimas.

 

Los prejuicios contra las personas negras o afroamericanas comprenden abrumadoramente la categoría más grande de delitos de odio denunciados relacionados con la raza, según los datos del FBI.

 

Algunas feligresas hispanas de la parroquia que participaron en la marcha afirmaron experimentar racismo con frecuencia, tal como Elizabeth Moreno, quien afirmó que “especialmente en los hospitales y en las escuelas con los maestros, la gente nos ve de forma despectiva y se fastidian al pedirles ayuda porque no entendemos el idioma”, agregó Moreno.  

 

Karla Vázquez expresó también haber sido víctima de racismo en Oregon. “En una ocasión me negaron el servicio de atención médica por no poder comunicarme en inglés”, dijo.

 

“El racismo está presente en todas partes y tiene un gran impacto en nosotros los hispanos”, agregó Karla quien se mostró sorprendida por la poca participación de la comunidad en un evento que debería importar a todos, “especialmente a nosotros la comunidad hispana que con frecuencia somos víctimas de racismo”, agregó.

 

El papa Francisco ha denunciado “el pecado del racismo” al que denomina un virus y dijo que Floyd fue víctima de un trágico asesinato.

 

El 21 de marzo, día en que las Naciones Unidas conmemoran el Día Internacional por la Eliminación de la Discriminación Racial, el pontífice en un tuit dijo, el racismo es como “un virus que muta rápidamente y en vez de desaparecer, se esconde y permanece en la penumbra listo para saltar al acecho”.

 

“Los casos de racismo siguen causando vergüenza, pues muestran que nuestro supuesto progreso social no es tan real ni tan definitivo como creemos”, afirmó el tuit del papa.

 

patriciam@ocp.org