Karla Donis Rodas, quien nació en Guatemala, vino a los E.E.U.U con su hijo pequeño Carlos André, buscando asilo. Ella estaba escapando de la violencia doméstica que sufría a manos de su esposo y su suegra. Desafortunadamente, Karla y su hijo no contaban con el apoyo de su familia y lamentablemente, dado que su país no tenía leyes establecidas para mantenerla a salvo, Karla no tuvo otra opción más que huir. Ella, junto con su hijo pequeño, atravesaron el país, México, con una mochila solamente, y un poco de comida.

En varias ocasiones durante su trayecto, Karla fue bendecida con la ayuda de buenos samaritanos. Ellos le ofrecieron asistencia y un poco de comida para que pudiera llegar a su próximo destino. Es un testimonio increíble de la fortaleza humana, que Karla, a una edad tan joven, tomara su vida en sus propias manos y luchara por su vida y por la vida de su hijo.

Al haber llegado a un país desconocido y sin saber el idioma, Karla pudo navegar el sistema migratorio con la ayuda de Caridades Católicas. El día 26 de febrero de 2018, Karla llegó a El Programa Hispano Católico para una consulta con el director de Servicios Legales de Inmigración, John Herrera. Al reconocer las necesidades, John Herrera refirió esta consulta a Deborah Neighbors quien era la abogada del equipo recién formado de defensa de inmigración.

El día 11 de junio de 2018, el Fiscal General de los Estados Unidos, Jeff Sessions, anunció que los E.E.U.U. ya no reconocían a las víctimas de violencia doméstica como merecedoras de solicitar el asilo. Este caso fue enviado semanas antes de este cambio y fue un tiempo de extrema incertidumbre para Karla y su pequeña familia. Sin embargo, el equipo de la defensa migratoria trabajó incansablemente para asegurar el mejor resultado para Karla y su hijo.

Finalmente, el día 29 de noviembre de 2018, el juez de inmigración se comunicó directamente con la señora Neighbors para informarle que le había concedido el asilo a Karla y a su hijo. Karla y Carlos ahora están en camino para lograr ser residentes permanentes en el futuro.


— Elizabeth Guerra
    Caridades Católicas