Cortesía Caridades Católicas 
 Astrid, aquí aparece con John Herrera, director de Servicios Legales de Inmigración de Caridades Católicas, después de obtener su tarjeta verde.
Cortesía Caridades Católicas
Astrid, aquí aparece con John Herrera, director de Servicios Legales de Inmigración de Caridades Católicas, después de obtener su tarjeta verde.
En 1990, Astrid Mendoza fue sacada de El Salvador cuando tenía 15 años.

Un día en su casa en El Salvador, alguien vino a su casa y habló con su madre. Esta persona afirmó tener un trabajo y una escuela para sus hijas en los Estados Unidos. Le hicieron promesas a la madre de Astrid y le dijeron: “Puedo llevarlas a la mejor escuela y convertirlas en grandes profesionales. Luego, podrán regresar y ayudarle a ser una familia mejor”.

Su madre, encantada con las promesas de esta persona, le permitió tener a su hija menor, Astrid. Ella sabía que a Astrid le encantaba estudiar y le pidió a la persona que la llevara para poder obtener una buena educación en los Estados Unidos.

Astrid fue llevada a través de la frontera de El Salvador. La persona que la tomó empezó a maltratarla y la vendió en una red de tráfico humano. En un momento, la vida de Astrid estaba en peligro y casi muere.

Después de muchos años de esta vida, Astrid se conectó con el departamento de Servicios Legales de Inmigración de Caridades Católicas en 2006, 16 años después de dejar su país de origen, El Salvador. Su caso era único y debido a esto pudo comenzar a trabajar para obtener una tarjeta verde con el departamento de Servicios Legales de Inmigración. Astrid tiene tres hijas y un nieto en los Estados Unidos.

Durante su largo tiempo fuera de casa, su madre falleció y, debido a su estatus de inmigrante, Astrid no pudo regresar a su hogar en El Salvador para el funeral de su madre.

Después de un largo tiempo de doce años con Caridades Católicas, Astrid pudo solicitar con éxito una tarjeta verde. Ahora puede regresar a casa para visitar a su hermana y a su familia en El Salvador.

El día que Astrid recibió su tarjeta verde con Caridades Católicas, su hija mayor contó: “Ha sido un viaje increíblemente largo y difícil para ella. Ella ha pasado por mucho. Es muy fuerte”.


      — Caridades Católicas