La comunidad hispana, el grupo étnico más numeroso en Oregon, crece como las olas del mar y su fe católica es un motor de impulso para la iglesia, dijo la hermana Juanita Villarreal, asociada pastoral de la parroquia de San Alejandro, en Cornelius.

 

Sor Juanita ha servido a la comunidad hispana durante más de 30 años, brindando apoyo pastoral continuo desde diferentes parroquias de la arquidiócesis de Portland.

 

La presencia cada vez mayor de la población hispana católica ha creado retos para muchas instituciones entre ellas la iglesia católica que busca responder a sus necesidades.

 

“A comienzos de los 90, serví en Santa María Estrella del Mar en Astoria”, contó a El Centinela la hermana Juanita. “Muchas de las familias hispanas allí, trabajan en empacadoras de alimentos, en la agricultura, en cría de ganado o en la industria de servicios de hotelería y turismo teniendo que trabajar los fines de semana”.

 

“Adaptándonos a las necesidades de los feligreses, el padre comenzó a ofrecer una misa los miércoles a las 7:00 p.m. La misa se ofrecía en inglés, y yo traducía la homilía al español”, manifestó.

 

Según las cifras publicadas en el Censo del 2020, la población hispana de Oregon se incrementó en aproximadamente un 31% con respecto al censo de población del 2010, mientras que la población en general creció en aproximadamente un 11%.

 

Este crecimiento es considerado por muchos católicos como clave para el futuro de la iglesia.

 

“Más del 85 por ciento de los hispanos de Oregon se identifican como mexicanos”, de acuerdo con el reporte de la investigación Latinos en Oregon realizado por Community Foundation publicada en 2016.

 

El mismo reporte afirma que “Un cinco por ciento, o alrededor de 20.000, son de origen centroamericano, cinco por ciento sudamericano o puertorriqueño y un cinco por ciento adicional se considera a sí mismo como otro hispano o latino, lo que significa que podrían ser españoles o eligió no especificar un país de origen”.

 

En encuesta de Pew Research Center sobre la identidad religiosa en América Latina, publicada en el 2014, se indica que un 69% de los encuestados manifestó ser católico.

 

El mismo reporte señala que América Latina alberga a más de 425 millones de católicos –casi el 40% del total de la población católica mundial– y la Iglesia Católica Romana ahora tiene un papa latinoamericano por primera vez en su historia.

 

Algo de historia

 

Hablar del crecimiento de la comunidad católica hispana en Oregon significa mirar hacia atrás.

 

La presencia hispana en Oregon es anterior en varios siglos a la llegada de inmigrantes de una nación (México) a otra (Estados Unidos). Una mirada superficial a un mapa de la costa de Oregon con nombres como Cabo Blanco, Cabo Heceta, Cabo Sebastián, Cabo Ferello y Cabo Halcón nos ayudan a darnos cuenta”, afirman Erlinda González-Berry y Marcela Mendoza, investigadoras de la Universidad Estatal de Oregon, OSU, en su libro Mexicanos in Oregon, Their stories, Their Lives, publicado en 2010, como resultado de un extenso proyecto de investigación.

 

La organización Oregon Community Foundation señala que los latinos tienen una larga historia de contribución a las vibrantes comunidades en Oregon, desde principios de 1800, cuando ciudadanos de México llegaron a Oregon para extraer oro y ocuparse de cuidar el ganado como vaqueros, o cowboys.

 

El libro Mexicanos in Oregon también cita que “La primera persona de origen mexicano que aparece registrada en el Censo de 1850 es Guadalupe de la Cruz, un joven de 13 años residente en Oregon City. El censo de 1860 lista 20 individuos nacidos en México, entre ellos cinco mujeres”.

 

La década de 1900 trajo varias oleadas de inmigrantes de México y el suroeste de Estados Unidos, que vinieron a trabajar en la agricultura y en las vías férreas. Finalmente, muchos latinos que habían viajado a través de Oregon por trabajo, se establecieron en comunidades de todo el estado.

 

El padre Wilfred Schoenberg en su libro ‘A History of the Catholic Church in the Pacific Northwest, 1743-1983’ cita que había hispanos en el noroeste antes de la década de 1940, pero fue durante la Segunda Guerra Mundial cuya mano de obra fue necesaria para la recolección de cultivos y causó la aparición de la primera ola de migrantes.

 

El Programa Bracero firmado entre Estados Unidos y México se inició en agosto de 1942.

 

Durante la Segunda Guerra Mundial, el programa de mano de obra Bracero contrató a un gran número de trabajadores agrícolas mexicanos para los campos y plantas de procesamiento de alimentos en Oregon y otros estados del noroeste. Después de la guerra, las familias del suroeste y el norte de México acudieron en masa a la región en busca de trabajo.

 

Según el censo de 1970, los hispanos constituían el 1.9 por ciento de la población de Oregon y Washington, un número que aumentó a 2.7 por ciento en 1980, convirtiéndolos en el grupo minoritario más grande en los dos estados.

 

Las condiciones indignas de salubridad y de explotación laboral del programa Bracero pronto fueron denunciadas por los trabajadores participantes en el programa, quienes exigían condiciones de vida digna y salarios justos.

 

Mexicanos in Oregon cita que “La Arquidiócesis Católica se involucró en ministrar a las necesidades espirituales de los mexicanos en Oregon, la mayoría de los cuales eran católicos.

 

En 1952, en una acción anterior al mandato del Vaticano para que sacerdotes mexicanos acompañara a los braceros a los Estados Unidos en un esfuerzo por evitar el peligro del proselitismo protestante, la diócesis de Oregon reclutó a su primer sacerdote de México, el padre Ernesto Bravo”.

 

“La Iglesia incorporó sacerdotes adicionales de México que pronto se involucraron en la provisión de misas, sacramentos y retiros espirituales culturalmente relevantes a los mexicoamericanos residentes en el Valle del Willamette. De esta manera, parroquias católicas como San Lucas en Woodburn comenzaron a emerger como el centro de la creciente comunidad mexicoamericana” (Erasmo Gamboa, Nosotros, The Hispanic People of Oregon, 1995b,48).

 

Un proyecto de la Universidad de Linfield, dirigido por el profesor Jeff D. Petterson y realizado por Flora Maciel, Miryam Corona y Gina Castillo documenta cronológicamente la historia oral de la misión San Martin de Porres, la única misión católica en el Pacífico Noroeste que ofrece sus servicios solamente en español.

 

A principios de la década de 1970, el padre Frank Kennard celebra misa con inmigrantes latinos debajo de un árbol en el parque y en los campos, porque no hay Iglesia Católica en el área que ofrezca misa en español.

 

En 1974 – Usando sus propios ahorros, el Padre Frank Kennard compra un edificio en Dayton, Oregon para usarlo como un espacio para que las familias latinas practiquen ceremonias religiosas.

 

1978 – San Martín de Porres es utilizada para practicar ceremonias religiosas por familias católicas de Salem, Independence, Corvallis, Mt. Angel, Jefferson y otras ciudades vecinas.

 

Septiembre de 1978 – El cine abandonado al lado de San Martín es comprado y reacondicionado en una iglesia.

 

Diciembre de 1980 – El obispo auxiliar de la arquidiócesis de Portland, Paul Waldschmidt bendice y consagra la iglesia con el nombre de San Martín de Porres.

 

Febrero de 1983 – El primer edificio comprado es remodelado y convertido en lo que hoy se conoce como Kennard Hall.

 

En la década de 1980, inmigrantes latinos procedentes de América Central y América del Sur que escapaban de las guerras civiles comenzó a llegar al estado.

 

El número de hispanos había aumentado al 8 por ciento de la población de Oregon en el año 2000, lo que sugiere que su influencia católica también estaba creciendo.

 

Para el 2010, esa cifra había aumentado a 11.7 por ciento. Un informe de 2016 de la Oregon Community Foundation, encontró que el número de latinos en el estado ha aumentado en un 72 por ciento desde el año 2000.

 

En el 2019, el diácono Félix García, a cargo del Ministerio Hispano de la Arquidiócesis hasta septiembre del 2020, informó que alrededor del 60 por ciento de los católicos del oeste de Oregon son hispanos.

 

Kelsey Bell, coordinadora interina de tiempo parcial del Ministerio Hispano en la arquidiócesis de Portland, informó en email a El Centinela que la parroquia alemana de San José en Portland en la década de 1950 comenzó a trabajar con los hispanos al ofrecer sermones en español en las misas.

 

Agregó que ese impulso se debió al nombramiento del padre Alcuin Heibel, OSB como pastor allí en 1952.

 

Bell señaló que el presbítero Alcuin había trabajado en México en los años transcurridos desde 1931 en adelante y era consciente de las necesidades espirituales de los católicos durante el gobierno anticlerical de esa época, por lo que fue gracias a él que comenzó un acercamiento entre la arquidiócesis de Portland y la comunidad hispana”.

 

Bell informó que la arquidiócesis de Portland cuenta con 56 parroquias que ofrecen misa en español y tienen un ministerio hispano en una forma u otra. 19 de estas iglesias ofrecen misa en español entre semana.

 

Añadió que según Rome Reports, al 2020 había 30 sacerdotes nacidos en América Latina y España en la arquidiócesis. Adicionalmente 11 diáconos hispanos.

 

Bell reportó que hay 8.502 alumnos no hispanos matriculados en escuelas católicas primarias frente a 1.199 hispanos. De igual forma, en las preparatorias, 606 hispanos frente a 4.743 no hispanos.

 

Aunque el porcentaje de católicos hispanos en la arquidiócesis de Portland representa más del 60%, el apoyo a la comunidad continúa siendo un reto. Desde el 2020, la arquidiócesis de Portland no tiene un coordinador del Ministerio Hispano.

 

Algunas parroquias en la arquidiócesis tienen una persona encargada en el ministerio hispano y ofrecen preparación para los sacramentos en español o bilingüe para los niños que no pueden leer en español.

 

También ofrecen misas especiales para quinceañeras, celebraciones de Nuestra Señora de Guadalupe y el día de Todos los Santos y día de los Muertos. Este tipo de celebraciones permiten a las familias hispanas mantener viva la fe en las tradiciones e integrar a los niños en la cultura de sus padres.

 

Como todos los demás, los latinos no necesariamente van a la iglesia de su vecindario; van a la iglesia donde sienten algún sentido de pertenencia. 

 

Hoy, la población latina de Oregon continúa creciendo y cambiando, y este crecimiento sugiere que el futuro del estado estará influenciado por sus innumerables contribuciones a los esfuerzos económicos, creativos y cívicos de Oregon.

 

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