Debido a una demanda de constitucionalidad a la ley que requiere la residencia para el suicidio asistido, Oregon dejará de limitar el suicidio asistido a los residentes del estado.

Este acontecimiento extremadamente preocupante tiene implicaciones a nivel nacional. Puede permitir que pacientes con enfermedades terminales de otros estados, incluso estados donde el suicidio asistido es ilegal, obtengan una prescripción letal de parte de un médico en Oregon.

 

Un diagnóstico de enfermedad terminal es una gran carga para aquellos quienes la reciben. La muerte puede ser una posibilidad aterradora. Junto con el sufrimiento, puede ser aun mucho más terrorífica.

 

¿Cuál es la respuesta humana apropiada ante la muerte? ¿Cómo podemos encontrar el sentido en una existencia terrenal que termina en la muerte? 

 

El suicidio asistido crea confusión sobre el propósito de la vida y la muerte.

 

Sugiere que una vida puede perder su propósito y que la muerte no tiene sentido.

 

Terminar con una vida antes de tiempo no es la respuesta a la muerte.

 

En vez de apresurar la muerte, les pedimos a todos que acepten los momentos difíciles pero preciosos al final de la vida, porque muchas veces es en estos momentos en los cuales llegamos a entender qué es lo más importante en la vida.

 

Por ejemplo, es un tiempo que puede facilitar sanación y reconciliación entre familiares e inspirar gran compasión de parte de los cuidadores. ¡Que regalo!

 

Nuestros últimos días nos ayudan a prepararnos para nuestro destino final.

 

Como personas de fe, nosotros creemos que nuestra vida y muerte está en manos de Dios, quien nos creó y nos sostiene.

 

Por medio del sufrimiento, muerte, y Resurrección de Jesús, sabemos que la muerte no es la última palabra.

 

La vida eterna espera a todos aquellos quienes se encomiendan a Dios.

 

Estamos unidos en solidaridad con todos aquellos que están sufriendo y muriendo, y con todos los que no ven el sentido de la vida.

 

¡No pierdas la esperanza! Estamos con contigo. Como amigos, familias, y vecinos nos comprometemos a rodearte con nuestro amor y compasión hasta el momento sagrado en el cual Dios te llame a casa.

 

Y juntos contigo, esperamos ese día en el cual Dios secará toda lágrima de nuestros ojos y no habrá más pena, ni lamento, ni muerte. (Apocalipsis 21,4).