Para la Familia de Marcelo Castillo y Carola Montero la Navidad y el Año Nuevo siempre fueron las épocas más felices del año. Antes de la pandemia, acostumbraban a reunirse y disfrutar con alegría y entusiasmo las fiestas de fin de año. Esta Navidad fue todo lo opuesto. Carola falleció el seis de diciembre por Covid-19 (Cortesía familia Castillo Montero).
Para la Familia de Marcelo Castillo y Carola Montero la Navidad y el Año Nuevo siempre fueron las épocas más felices del año. Antes de la pandemia, acostumbraban a reunirse y disfrutar con alegría y entusiasmo las fiestas de fin de año. Esta Navidad fue todo lo opuesto. Carola falleció el seis de diciembre por Covid-19 (Cortesía familia Castillo Montero).

La pandemia de coronavirus continúa dejando a su paso heridas intensas de dolor que se sintieron mucho más fuertes durante Navidad y Año Nuevo en miles de personas en todo el mundo.

Para la familia de Marcelo Castillo, residente en Milwaukie, fue una ocasión más para extrañar profundamente a Carola, esposa y madre de cuatro hijos, quien falleció víctima de Covid-19 el seis de diciembre, dos días antes de celebrar su cumpleaños número 47.

 

La enfermedad de Covid-19 ha cobrado la vida de 1.95 millones de personas en el mundo. 376 mil de ellas, han fallecido en los Estados Unidos.

 

En Oregon, las personas de etnia hispana se han visto afectadas de forma desmedida por el virus. Los hispanos representan el 13% de la población de Oregon, pero el 37% de los casos de contagio conocidos hasta la fecha.

 

Según el reporte con datos estadísticos de la Autoridad de Salud de Oregon al seis de enero, el número de personas muertas por el virus asciende a 1.628 de las cuales 284 aproximadamente corresponde a personas hispanas.

 

Muchas víctimas de Covid-19 fallecen en un hospital sin la compañía de sus familias porque la pandemia les niega la oportunidad de dar el último adiós a sus seres queridos. Cada persona deja una historia tras de sí y un vacío profundo en esta Navidad.

 

“Esta ha sido tal vez la Navidad más horrenda de mi vida”, dijo Marcelo, con la voz ahogada por el llanto. “El 24 a la media noche, mis hijos y yo nos fundimos en un intenso abrazo”, dijo. “Fue un momento desgarrador. Ella era el centro y motor de nuestras vidas y no está con nosotros”, dijo.

 

“Es tan difícil consolar a mis hijos cuando yo mismo siento que me desmorono por dentro”, agregó. “Quiero pensar que estoy viviendo una pesadilla, pero no lo es, esto es real y tengo que sobreponerme para continuar”, expresó Marcelo, con la esperanza que su fe en Dios sea el bastión que les aporte sosiego y serenidad y les permita alivianar el dolor.

 

Castillo expresó que la Navidad y el Año Nuevo siempre han sido las épocas más felices del año para su familia. "Gran parte de la familia de Carola vive en Oregon y antes de la pandemia, acostumbrábamos a reunirnos y disfrutar con alegría y entusiasmo las fiestas de fin de año. Esta Navidad fue todo lo opuesto".

 

Marcelo y Carola dejaron atrás Valparaíso, el lugar que los vio crecer, en su Chile natal en el 2001. En Oregon, a donde vinieron directamente, encontraron un lugar soñado; “nos pareció tan lindo este lugar que nunca pensamos en regresar”.

 

Entre lágrimas, Marcelo recordó su época juntos en la secundaria cuando se conocieron. “Fueron 32 años de vida juntos”, dijo. “Crecimos juntos, fuimos a la universidad juntos, ella estudió Psicopedagogía en Educación Diferencial y yo Ingeniería Mecánica”.

 

"Formamos una familia tan linda, ella siempre tan positiva, con una sonrisa en su cara para levantar el ánimo, me daba consejos para ayudarme a ser mejor papá, como educar a los niños”.

 

“Por un tiempo hicimos parte de la Pastoral Social de la iglesia católica, pero luego nos defraudamos tanto por los escándalos en Chile y los casos de los sacerdotes pederastas”, añadió.

 

"En Milwaukie, a donde hemos vivido desde el 2003, encontramos una iglesia adventista con un pastor hispano y allí nos hemos congregado".

 

Por más de 20 años, Carola se dedicó al cuidado de sus hijos, como madre y esposa de tiempo completo, como voluntaria del colegio de sus hijos, asistiendo a excursiones y a las actividades escolares y extraescolares de sus hijos.

 

También, a motivar y formar grupos de hispanos para jugar fútbol, muchas veces a organizar campeonatos de fútbol en el verano en los que participaba su esposo.

 

"Integrar a las comunidades hispanas era una de sus metas. Ella lo veía como una forma para sobreponerse a la 'nostalgia de inmigrantes' de la que con frecuencia hablábamos", dijo Marcelo. "Ella ayudó a formar equipos de mexicanos, chilenos, argentinos, colombianos y más".

 

Hace aproximadamente un año, Carola volvió a trabajar en un empleo con el Hospital Providence de Portland, en el equipo de Servicios Ambientales del hospital que incluye personal de limpieza.

 

“Carola hacía parte del personal “flotante”, es decir, ella tenía que estar disponible para limpiar y desinfectar cualquier lugar a medida que se requiriera”, dijo Marcelo.

 

“Rápidamente se adaptó al trabajo, le gustaba lo que hacía y desarrolló buenas relaciones con sus colegas”.

 

“Cada día nos íbamos juntos a trabajar en un solo vehículo. Yo la dejaba en el hospital y al finalizar mi trabajo pasaba a recogerla. Fue un tiempo precioso que disfrutamos juntos; reíamos, a veces parábamos para comprar un café, compartíamos las cosas del día, hablamos de planes y asuntos de familia, dijo Marcelo. “Era una terapia diaria”.

 

“Ahora siento un vacío enorme yendo y volviendo a mi trabajo solo. Es un dolor muy grande”.

 

Marcelo aún no sale de su asombro de cómo su vida y la de su familia cambió tanto de un momento a otro. “Seguimos todas las precauciones y ella era especialmente cuidadosa porque sufría diabetes, sin embargo, era una diabetes controlada, se cuidaba en la alimentación y mantenía su nivel de azúcar para estar saludable”

 

“Todo sucedió tan rápido. Fue fulminante”, dijo.

 

“Ella trabajó hasta el miércoles, antes de ‘Thanksgiving’. El viernes anterior, 20 de noviembre, llegó enferma, con fiebre. Ese día se fue con mi hija al servicio de urgencias. Sus síntomas fueron tratados como un resfriado y le prescribieron un jarabe para la tos.

 

Sin sentirse mejor fue a trabajar a la semana siguiente, luego ella y todos en la familia se hicieron la prueba y para el día de Acción de Gracias,

Carola y sus hijos dieron resultado positivo por Covid-19, "excepto yo”, dijo Marcelo.

 

“A partir de ahí, suspendimos todas las actividades y nos quedamos en casa”, agregó.

 

El martes de la semana siguiente la llamaron del hospital para hacerle exámenes de rayos X.

 

Los síntomas de Carola continuaron empeorando con dolor de estómago, diarrea, vómito y se sentía muy débil.

 

“El martes la lleve al servicio de emergencia, estaba casi semi inconsciente. Me pidieron esperar afuera. Cinco horas más tarde me notificaron que tenían que trasladarla a otro hospital".

 

"Los médicos determinaron que se le habían formado coágulos en el intestino delgado. Ese día le hicieron un procedimiento por la pierna para diluirle los coágulos que se estaban formando".

 

"El jueves al medio día, la cirujana me informó que los coágulos continuaban formándose y que básicamente el colon era el único órgano que estaba funcionando en su sistema digestivo y que no había nada que ellos pudieran hacer".

 

"Mi hija mayor que trabaja también en Providence y yo pudimos entrar a verla. Le retiraron los tubos y ya estaba muy mal por todo el efecto de los medicamentos. Falleció el seis de diciembre”, narró Marcelo.  

 

La familia cree que posiblemente Carola se contagió del virus en su trabajo.

 

Castillo describió que justo en la semana antes de Carola comenzar a sentirse enferma, un día que la recogió ella estaba bastante frustrada. “Ella expresó que no se seguían protocolos estrictos de protección con los trabajadores”.

 

Marcelo manifestó que muchas veces la llamaban a limpiar habitaciones a lo cual ella acudía sin demora, para darse cuenta más tarde, después de haber ingresado a desinfectar sin su equipo de protección personal (PPE) que le habían puesto una alerta por Covid-19 a la habitación”.

 

Un pabellón del Hospital Providence en donde Carola trabajó se encuentra cerrado debido a un brote de Covid-19 que contagió a 49 personas, 26 de los cuales son trabajadores y 13 pacientes, reportaron los medios de comunicación el 8 de enero del 2021. La Asociación de Enfermero(as) se ha manifestado para reclamar medidas de protección para los trabajadores de la salud y pacientes. 

 

Según los reportes de La Autoridad de Salud de Oregon y los medios de comunicación este es el cuarto brote de Covid-19 en Providence.

 

Sumado al dolor por la pérdida de su ser querido, la familia Castillo Montero también siente el impacto económico con la reducción del ingreso en un 50%, al ser ahora el trabajo de Marcelo la única fuente de sustento.

 

Marcelo contó que en el mes de octubre, un incendio originado en la cocina de su casa causó graves daños forzándolos a desalojar y vivir por ahora temporalmente en arriendo mientras se completan los trabajos de reparación y restauración de su vivienda. 

 

La familia Castillo Montero inició una campaña de recaudación con una cuenta en GoFundMe para ayudarse con los costos imprevistos que enfrenta en este difícil momento. La familia agradece de corazón su generosidad y apoyo.

 

La familia planea realizar honras fúnebres para celebrar la vida de Carola a mediados del mes de enero de 2021.

 

patriciam@ocp.org