El sacerdote jesuita Guillermo Ameche ha sido el promotor de los ejercicios espirituales entre la comunidad católica hispana del noroeste de Oregon. (Foto Patricia Montana/El Centinela).
El sacerdote jesuita Guillermo Ameche ha sido el promotor de los ejercicios espirituales entre la comunidad católica hispana del noroeste de Oregon. (Foto Patricia Montana/El Centinela).

Los Ejercicios Espirituales (retiros) de San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús o Ejercicios Espirituales Ignacianos, han sido una pieza fundamental en la espiritualidad católica.

El papa Francisco recordó a San Ignacio de Loyola el 31 de julio, día en que la Iglesia Católica celebra su memoria litúrgica y rezó para que “nos enseñe la humildad para tener presente que es “Dios quien actúa en nosotros” en la construcción del Reino de Dios.

Para los fieles, es un tiempo de introspección personal, es decir, mirar dentro de sí mismo para analizar las experiencias de la historia personal, con todas sus complejidades: sus luces y sombras, luchas, valores, con sus imperfecciones, en resumen, con sus pecados y con todo el amor, la gracia y la misericordia de Dios que también sobreabunda, según descripciones hechas por sacerdotes jesuitas.

El sacerdote jesuita Guillermo Ameche ha sido promotor de los ejercicios espirituales entre la comunidad católica hispana del noroeste de Oregon.

El Centinela conversó con el padre Ameche y con feligreses de las iglesias de San Antonio en Tigard, San Pío X, en Portland y Santa Elizabeth Seton en Aloha acerca de su práctica y esto fue lo que narraron sobre su experiencia espiritual.

Padre Guillermo Ameche:

A finales de abril, fui invitado por el Centro de Espiritualidad Ignaciana Casa Kino, a realizar los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola de manera virtual. En un email, recibí la información en detalle: 15 días el término de duración, sin ningún costo y que tendría una persona como acompañante espiritual que me guiaría 4 veces durante los 15 días, vía WhatsApp o Skype.

Lo requisitos para mí eran estar dispuesto con mi mente y mi corazón abiertos a la sorpresa de Dios en mi vida y, además, disponer de un espacio de tiempo diario de alrededor de una hora y media cada día para ver un video de preparación, orar y escribir en mi diario espiritual.

Me apunté. A los pocos días me llegó por email una introducción y un video que explicaba todo con más claridad. Un día antes de empezar, mi acompañante espiritual, una señora de la Argentina, se comunicó conmigo y nos pusimos de acuerdo sobre el día y la hora para nuestra primera cita telefónica. Hablamos a través de WhatsApp. No nos costó nada y hasta hubiéramos podido hacer videoconferencia.

Una vez empecé, cada día recibí un email con un video y un archivo con el material de apoyo en PDF con instrucciones paso a paso. Veía el video que duraba entre 20 minutos y media hora, luego hacia mi oración.

El programa sugiere que la oración sea de una hora, pero descubrí que esto depende del tema o del Evangelio o de mi estado de ánimo. A veces duraba 40 minutos, otras veces como media hora y unas veces más de una hora. Lo importante era apartar tiempo suficiente para orar.

Después de orar, escribía en mi diario espiritual los frutos que sacaba de la oración. Uno elige sus propios tiempos para hacer estas actividades, adaptadas a las necesidades de cada uno; a veces yo veía el video en la mañana, la oración en la tarde y escribía el diario espiritual en la noche.

Mi acompañante espiritual estuvo lista para escucharme. Le platiqué sobre lo que había escrito en mi diario, más los problemas y confusiones que tenía a veces al hacer la oración.

Me orientaba así: me escuchaba, me hacía preguntas para entender mejor lo que yo esta diciendo, me hizo reflexionar sobre los puntos que yo repetía o que decía con más fuerza. Me aclaró cualquier duda presentada.

Lo más importante fue que me ayudó a estar consciente de los movimientos de Dios en mi interior… y también cuando otros movimientos interiores no eran de Dios. Me estaba entrenando a “discernir” (ver con más claridad) lo que Dios quería que yo hiciera. Al hacer esto, poco a poco me di cuenta con más facilidad como Dios me estaba guiando en la vida.

Esto es la clave de los Ejercicios Espirituales: Descubrir el amor incondicional de Dios para con uno mismo, aprender a ser consciente de hacia qué dirección Dios nos está llevando (escuchar la voz de Dios) y estar abiertos para conocer más a Jesucristo para poder amarle y seguirle más en el caminar de nuestra vida.

Todos los años hago los Ejercicios espirituales durante ocho días, pero nunca había hecho estos ejercicios de manera virtual. Me gustó mucho. Dios me llegó muy profundo. Ahora estoy más en paz y consciente de que camino junto con Jesu´s en este momento de mi vida.

El fruto de los Ejercicios no es para formar un grupo nuevo sino para ayudarle a uno a vivir más su fe en la comunidad de su parroquia y estar más dispuesto a servir a los demás junto con Jesús.

Me gustó tanto mi experiencia de hacer estos Ejercicios online que empecé a invitarles a otros a experimentarlos, especialmente los catequistas misioneros y personas de los grupos de oración.

Ahora, en dos meses y medio más de 50 personas hispanas de Portland, especialmente en el condado de Washington, los han experimentado. A continuación, están algunos testimonios. Ojalá que haya más hispanos con deseos de experimentarlos.  Si usted está interesada(o) en hacerlos puede escribirme a: wameche@earthlink.net

Eva García

Soy feligresa de la parroquia San Antonio de Tigard, tuve la gran oportunidad de hacer los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola y ha sido una de las mejores experiencias que he vivido, porque es experimentar al Señor de una manera tan sencilla, simple, a mi propio ritmo.

Agradezco mucho a mi acompañante Ana Lilia Balé su sabiduría, su delicadeza para guiarme, su paciencia y claridad. Reflexionando con un familiar, nos dimos cuenta del aprendizaje tan grande en unos días que no había tenido en tantos años en grupo parroquial. Este es uno de esos regalos espirituales que cada persona debería darse.

Antonio López

Soy feligrés de la parroquia de San Pio X, en el noroeste de Portland. Vivir los Ejercicios Espirituales a distancia me ayudó mucho para poder orar, comunicarme con Dios, compartir más con mi familia, comunicarme mejor con mis hijos y poder ayudar al prójimo en esta época de pandemia. Hay tantas cosas por aprender por ejemplo descubrir como poder comunicarme con Dios, hablar con El, agradecerle por tantas bendiciones que nos da día a día, por las oportunidades y personas que nos pone en nuestro camino para ayudarnos y guiarnos.

Gabriela Navarro

Al iniciar mis ejercicios espirituales, sentí estar acompañada por la Virgen María, intercediendo por mí y ayudándome en el proceso. Ella ha sido mi compañera inseparable en mi vida, ha estado conmigo mostrándome el camino, precisamente en los momentos más difíciles que he vivido.

Soy feligresa de la parroquia de Santa Elizabeth Seton, en Aloha y llegué a los Ejercicios Espirituales a través del padre Guillermo Ameche.

Pertenezco a una familia de 9 hermanos, soy madre soltera y la mayor de mis 8 hermanos. Vivimos todos cerca incluyendo a mi madre quien es sobreviviente de cáncer.

Realizar los Ejercicios Espirituales fue una oportunidad para reafirmar el amor de Jesús, su presencia y cercanía en cada momento de mi vida.

Fue un tiempo que me ayudó para retomar experiencias de mi vida personal que me han marcado con dolor y sufrimiento; como las cirugías por el cáncer de mi madre, mi experiencia como madre soltera, la depresión por el cambio de vida tan grande al venir a este país y recientemente, la enfermedad de Covid-19 de dos de mis hermanas.

Hacer los Ejercicios Espirituales significó reafirmar una vez más el amor tan grande y la misericordia de Dios en mi vida. Fue confirmar que El me ha acogido en sus brazos y siempre ha estado conmigo para ayudarme y levantarme, para sanarme, para curarme a mí y a mi familia.

Tomar el tiempo para reflexionar y escribir en mi diario mis experiencias, fue un tiempo para entregar todo a Jesús, un tiempo para agradecer y perdonar a quienes me han hecho daño y orar por ellos. Me siento afortunada por Leticia, mi acompañante, una señora de México quien a través de WhatsApp me apoyó mucho. Me agradó su forma de explicar, nuestras conversaciones, la confianza que me brindó, tan sincera que al final surgió una linda amistad entre nosotras. Todo fue una bendición.

Kenia Madrigal

Soy feligresa de la parroquia de San Antonio en Tigard y al inicio de mi retiro espiritual tenía miedo, dudas de mí misma de no poder establecer un encuentro íntimo con Dios en la oración. Sin embargo, al conversar con mi acompañante mi inseguridad disminuyó. Ella, Alicia Gómez, caminó conmigo y me apoyó para guiarme.

Mi recámara se convirtió en mi refugio, allí frente a mi altar, una vela y mi preparación personal con oración pidiendo al Espíritu Santo que me guiara.

Con Los Ejercicios Espirituales, encontré a Dios conmigo, reflexionar sobre quien soy yo y hacia donde voy me ratificó el deseo de seguir caminando con El, confirmar que El me ama y me amará toda la vida.

Experimenté sentimientos pasados desde mi niñez, en los cuales pude ver SU presencia, reconocí que le fallé a Dios por mi ignorancia al no ser consciente del amor infinito que El me tiene.

Fue un darme cuenta de que Dios siempre ha estado a mi lado para sanar mis heridas, sanar mis pies, limpiar el polvo de mi caminar sin preguntar. El siempre me perdona porque me ama. Me invita a darme vida nueva y ser completa para El. Sé que Dios está conmigo para romper mi viejo andar, El quiere que recupere mi confianza, mi fe, mi esperanza. El quiere que vuelva a la vida porque tiene una misión para mí.

Entendí que el perdón existe para mí, descubrí que la consolación es recibir, es poder amar, es decidir. También que la desolación es el efecto de dejarse llevar por emociones sin sentido, basadas en el egoísmo que nos ciega y nos separa de Dios. En mis oraciones entendí que solo de Dios viene la consolación con agradecimiento, aprendizaje y humildad.

Aprendí a orar, a meditar, a contemplar una escena de la vida de Cristo juntos para conocerlo y amarle. Aprendí a contemplar a Dios sobre todas las cosas, ver que El nunca me desampara, que siempre está conmigo, que lo que soy se lo debo a El porque me dio todos los dones. Aprendí a distinguir el camino del mal, el espíritu que nos propone cosas terrenales mientras que el camino de Jesu´s nos propone un camino de Vida Eterna.

No siempre tendré dulces en la oración, pero el señor siempre estará esperándome, su misericordia es infinita y eterna.

Reconocí mi falta de fe, de cuan ciega yo estaba al no mirar las cosas maravillosas que Dios tiene para mí.

Mi acompañante me propuso que escribiera un magníficat personal y le pedí al Espíritu Santo que guiara mi mente y mi corazón y esto fue lo que me inspiró:

“Todo mi ser y mi espíritu se llenan de gozo con Dios mi protector, sin yo merecerlo. Su mirada amorosa está puesta sobre mí. La misericordia de Dios hace cosas grandes para mí y soy testigo del gran amor que me tiene Dios".

Después, mi acompañante me sugirió hacer una especie de rosario personal con lo que se quedara en mi corazón cada día después de mi oración:Día 1: Señor siempre estás aquí

Día 2: Vivo contigo el presente señor

Día 3: Siempre te amaré, no temas

Día 4: Siempre estaré esperándote

Día 5: Señor, ayúdame a vivir

Día 6: Ya me di cuenta Señor

Día 7: Vivo contigo una vida nueva Señor

Día 8: Ya estoy aquí Señor

Día 9: Ahora sí te escucho Señor

Día 10: Vivo junto a una rosa

Día 11: Dios está vivo

Día 12: Aquí estoy señor, aquí estás

Día 13: Así es, así puede ser

Día 14: Dame sabiduría Señor

Día 15: Siempre me ama, siempre está conmigo.

Los Ejercicios Espirituales podrían aliviar la salud 

Un reporte reciente publicado por la agencia de noticias ACI Prensa, informó que los Ejercicios Espirituales podrían generar “cambios significativos” en el cerebro, suscitando mejoras en la salud de acuerdo con científicos de Estados Unidos.

Los investigadores del Instituto Marcus de Salud Integrada de la Universidad Thomas Jefferson analizaron las respuestas cerebrales de los participantes de un retiro espiritual, y publicaron los resultados en el documento "Religion, Brain and Behaviour" (Religión, Cerebro y Comportamiento).

El Dr. Andrew Newberg, director de la investigación, dijo que “dado que la serotonina y la dopamina son parte de la recompensa y sistemas emocionales del cerebro, nos ayuda a entender por qué estas prácticas resultan en experiencias emocionales poderosas y positivas”.

“Nuestro estudio mostró cambios significativos en los transportadores de dopamina y serotonina luego del retiro de siete días, lo que podría ayudar a los participantes en las experiencias espirituales que describieron”, indicó.

Los resultados del estudio fueron divulgados en marzo de 2017, y la investigación fue financiada por el Instituto Fetzer, que incluyó a 14 participantes de entre 24 y 76 años.

La dopamina es conocida como el “químico del placer”, pero está involucrada en una amplia gama de funciones cerebrales, desde el control de la atención hasta el movimiento.

Por su parte, a la serotonina se le llama a menudo la “hormona para sentirse bien” y está involucrada en la regulación emocional y el estado de ánimo.

Las observaciones posteriores al retiro revelaron disminuciones en el transportador de dopamina y en el enlace del transportador de serotonina, lo que podría generar que más neurotransmisores estuvieran disponibles para el cerebro.

Después de la Misa de la mañana, las personas que participaron en el retiro pasaron la mayor parte del día en silencio, orando y reflexionando, además de reunirse a diario con un director espiritual.

A su regreso a la vida cotidiana, los sujetos de estudio también completaron una serie de encuestas que mostraron mejoras notables en su percepción de la salud física, la tensión y la fatiga.

También informaron sobre una mayor sensación de auto-trascendencia, la cual se relaciona con el cambio de la dopamina vinculante. 

El Dr. Newberg dijo que de alguna manera “el estudio plantea más preguntas de las que responde”.

“Nuestro equipo tiene curiosidad acerca de qué aspectos del retiro causaron los cambios en los sistemas de neurotransmisores y si diferentes retiros producirían resultados diferentes. Esperemos que los estudios futuros puedan responder a estas preguntas”, concluyó el especialista.

patriciam@ocp.org