El padre Arturo Romero, pastor de la Iglesia San Patricio en Canby, bendice a los feligreses quienes desfilaron en sus vehículos por el estacionamiento de la iglesia, el domingo 19 de abril del 2020, Día de la Misericordia. Una niña, desde el vehículo, sostiene una imagen de Nuestro Señor de la Misericordia para ser bendecida. (Cortesía Ricardo Hernández).
El padre Arturo Romero, pastor de la Iglesia San Patricio en Canby, bendice a los feligreses quienes desfilaron en sus vehículos por el estacionamiento de la iglesia, el domingo 19 de abril del 2020, Día de la Misericordia. Una niña, desde el vehículo, sostiene una imagen de Nuestro Señor de la Misericordia para ser bendecida. (Cortesía Ricardo Hernández).
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“Físicamente estamos separados pero estamos unidos, somos una  iglesia, seguimos siendo una comunidad con una iglesia en cada hogar”, 
" Padre Arturo Romero, Pastor Iglesia San Patricio, en Canby

En el marco del confinamiento domiciliario por el coronavirus, el padre Arturo Romero, pastor de la iglesia San Patricio, en Canby, el domingo 19 de abril, Día de la Divina Misericordia, atendió el clamor de decenas de feligreses, quienes le solicitaron su bendición, informó Ricardo Hernández, director de música del ministerio hispano de la parroquia.

Más de cincuenta vehículos con familias, desfilaron por el estacionamiento de la parroquia para recibir la bendición del sacerdote, agregó Hernández.

“La petición surgió de un grupo de familias hispanas con las que nos reunimos en Zoom diariamente para rezar y hacer una reflexión. Rezamos el Rosario y una novena al Señor de la Misericordia y con motivo del día de la Misericordia, le pedimos al padre una bendición”, dijo.

“El domingo, a las tres de la tarde, rezamos la Coronilla de la Divina Misericordia”, continuó. “La oración ha ayudado a las familias a fortalecerse espiritualmente y encontrar consuelo en el amor de Dios”, manifestó Hernández.

“La pandemia nos ha presentado grandes desafíos”, continuó. “Al comienzo, empecé a recibir llamadas de la gente desempleada. Muchos de ellos tienen miedo de pedir ayuda por no tener documentos”. “Mi esposa y yo pudimos asistir a algunas familias, especialmente madres solteras, pero pensé que la mejor forma de ayudar era fortaleciendo su fe y es así como decidí crear el grupo “Orando en comunidad”, explicó Ricardo.

“Ha sido una prueba de paciencia para mí al tener que guiar paso a paso a cada familia y enseñarles a usar la tecnología, pero es una bendición al mismo tiempo ser un instrumento de Dios para ayudar a los demás”, añadió.

“Dios me guía por medio del Espíritu Santo para demostrar su amor ayudando al prójimo. Todos somos una iglesia, somos un cuerpo en Cristo”, afirmó.

Oliva Nolasco, feligresa de la parroquia dijo a El Centinela que la bendición “fue un momento grandioso”. “Realmente me sentía decaída después de tanto tiempo de no ir a la iglesia”, dijo. “La bendición del sacerdote me levantó el ánimo, me renovó. Ver al padre en persona fue muy reconfortante”, expresó Nolasco, quien dijo que hace dos meses, perdió su trabajo como camarera en un hotel debido a la pandemia.

Wendy Tapia, feligresa y voluntaria de la parroquia dijo "recibir la bendición fue un recordatorio de que Dios está conmigo”. “Estamos viviendo una época difícil con una carga emocional pesada y la oración nos ayuda a fortalecer la fe".  "Cada día oramos y le pedimos a Dios misericordia, que nos conceda la gracia de orar e interceder por el fin de tanto sufrimiento”, manifestó.

Nelsy Guevara, feligresa de San Patricio, dijo que estar cerca de la presencia del sacerdote y recibir la bendición fue muy gratificante. “Siento que “volví a la vida”, manifestó emocionada. 

Además, “Este domingo fui invitada como lectora en la misa y sentí una emoción inmensa”, manifestó Tapia. “Me afectó ver la iglesia vacía, pero recibir la Eucaristía y la bendición del padre fue grandioso. Sentí mucha paz y mi corazón lleno con el amor de Dios, expresó Wendy con voz entrecortada. “Es difícil explicar con palabras lo que sentí. Fue una alegría inmensa y mucha paz en mi corazón al regresar a la iglesia. Fui invitada como lectora. Recibir la Sagrada Eucaristía fue mi mayor bendición”, agregó.

Mary Barajas, otra parroquiana entrevistada por El Centinela dijo ser católica por herencia. “Honestamente, no acostumbraba a rezar tanto”, dijo. Pero, “a raíz de la pandemia, me uní al grupo “Orando en comunidad” y la oración me ha fortalecido tanto, que “siento que la pandemia es algo secundario”, dijo. “La incertidumbre nos tiene de cabeza”, añadió. “Lo único que necesitamos es fortalecernos espiritualmente, rezar con mucha fe y confiar en la misericordia de Dios”, indicó.

El padre Arturo Romero dijo a El Centinela sentirse alegre y emocionado de ver a sus feligreses y saber que se encuentran bien en medio de tanta dificultad. “El sentimiento es indescriptible” manifestó emocionado el religioso.

“Sé que la gente tiene mucho temor e incertidumbre, pero “como sacerdote me anima darme cuenta de que están valorando más su vida espiritual y cristiana. Es motivante ser guía de su vida espiritual”, afirmó.

El padre Arturo, al iniciar el domingo la celebración de la misa de la Divina Misericordia, ofreció una explicación acerca de la revelación que Jesús, en 1931, hizo a la religiosa polaca Santa Faustina Kowalska y cómo surgió la devoción a la Divina Misericordia, de acuerdo con registros encontrados en los diarios de la religiosa, dijo.

El presbítero afirmó que Jesús manifestó a la religiosa que “La humanidad no tendrá paz hasta que se vuelva con confianza a mi misericordia”. 

El padre Arturo sugirió cinco maneras en que los católicos pueden practicar la devoción: Primera, a través de la imagen sagrada de la Divina Misericordia.

Segunda, con la celebración del domingo de la Divina Misericordia. Jesús le pide a sor Faustina que promueva la devoción con la celebración cada año. Por esto, la iglesia adoptó esta solemnidad”, agregó el padre.

Tercera, mediante el rezo de la Coronilla de la Divina Misericordia. Este es un regalo de Jesús a la iglesia, dijo el padre.

Cuarta, honrando el momento y la hora de la muerte de Jesús. El murió un viernes a las 3:00 de la tarde. Es un momento muy especial y sagrado para la iglesia cuando Cristo entregó su vida por nosotros y la quinta, a través de la promoción de esta devoción.

El sacerdote invitó a la comunidad a reflexionar y fomentar la devoción.

“Físicamente estamos separados pero estamos unidos, somos una iglesia, seguimos siendo comunidad con una iglesia en cada hogar”, dijo el padre.

“La iglesia cristiana inició en los hogares, en cada casa con las familias reunidas para rezar”, dijo. “En este tiempo, Dios quiere que volvamos a nuestra iglesia doméstica, en donde Dios es esencial y central en nuestras vidas”, concluyó el religioso.

patriciam@ocp.org