El Papa Francisco recordó la necesidad de que los cristianos dejen espacio a la acción del Espíritu Santo en la vida de fe, porque una vida cristiana sin presencia del Espíritu “es una vida pagana disfrazada de cristiana”.

En su homilía de la Misa celebrada este martes 30 de abril en Casa Santa Marta, el Santo Padre subrayó que para renacer de “nuestra existencia pecadora” es necesaria la ayuda de Dios, para lo cual “nos ha enviado al Espíritu Santo”.

“Nosotros no podemos hacer nada sin el Espíritu. Es el Espíritu el que nos hace resurgir de nuestros límites, de nuestras muertes, porque nosotros tenemos muchas necrosis en nuestra vida, en el alma”, señaló Francisco.

El Santo Padre centró su enseñanza en la conversación entre Jesús y Nicodemo presente en el fragmento evangélico de hoy. En Él, el Señor habla de “renacer de lo alto”. El Pontífice señaló que “el mensaje de la resurrección es el que comunica Jesús a Nicodemo: es necesario renacer”.

“Pero, ¿cómo no le voy a dejar espacio al Espíritu? Una vida cristiana, que se dice cristiana, que no deja espacio al Espíritu y no se deja llevar adelante por el Espíritu es una vida pagana disfrazada de cristiana”.

Más bien, “el Espíritu es el protagonista de la vida cristiana, el Espíritu Santo, que está con nosotros, nos acompaña, nos transforma, vence con nosotros. Nadie ha subido nunca al cielo su no es con Aquel que ha bajado del cielo, es decir, Jesús. Él bajó del cielo y Él, en el momento de la resurrección, nos dijo: ‘Recibid el Espíritu Santo’, será el compañero de la vida, de la vida cristiana”.