Dejar de pensar en la iglesia como una institución y recordar que es una comunión interpersonal con el Dios Trino. Ese fue el mensaje principal del retiro para el personal de la Arquidiócesis de Portland en el Centro Pastoral, el 16 de abril.

 

La comunión entre Cristo y la iglesia es similar a la relación de un esposo y una esposa, con la santidad como objetivo, dijo el teólogo Douglas Bushman al grupo de participantes presentes y en línea.

 

El arzobispo Alexander Sample dio apertura a la conferencia diciendo que no quiere ser el “jefe” del personal del centro pastoral, sino un padre espiritual que ayuda a los ministros de la iglesia a crecer en fe, esperanza y amor.

 

La capacitación ofrecida por Bushman tendrá implicaciones para toda la arquidiócesis debido al sentido de identidad y misión que los empleados pasarán a los líderes parroquiales y luego a los feligreses.

 

Bushman, experto en el Concilio Vaticano II, estableció un programa de estudios católicos de la Universidad de Dallas antes de pasar a la Universidad Ave María en Florida y ahora al Instituto Agustiniano con sede en Denver, que la arquidiócesis utiliza para los recursos de formación.

 

“La iglesia está estructurada para la santidad de sus miembros”, dijo Bushman, describiendo la santidad como auto entrega total, igual a la modelada por Jesús.

 

Bushman piensa que en las décadas posteriores al Concilio Vaticano II, muchos líderes eclesiásticos se centraron tanto en reformar la institución que descuidaron transmitir las realidades místicas de la iglesia.

 

Un sínodo de obispos en la década de 1980 dijo lo mismo. La lección aprendida, explicó Bushman, es que la iglesia debe hablar menos de sí misma y más de Cristo.

 

Si los cristianos hablan de sí mismos, deberían mirar a María como el modelo de cómo hacerlo, dijo Bushman al personal arquidiocesano.

 

María dijo: “Él Señor ha hecho cosas grandiosas en mi”, y la gente de la iglesia debería decir lo mismo, mostrándose al mundo principalmente como receptores de la gracia divina y la misericordia, dijo Bushman.

 

Entre los líderes de la iglesia, agregó, la administración debe estar al servicio de la santidad. Dijo al personal que es importante recordar que el Concilio Vaticano II se convocó para liberar energías reprimidas en la era moderna y dirigirlas hacia la voluntad de Dios, no hacia los designios humanos.



Bushman ofreció la comprensión de la noción de acompañamiento del Papa Francisco, diciendo que el objetivo final es acompañar a las personas a formar mejor sus conciencias donde Dios pueda entonces tocar sus vidas.

 

A veces, dijo Bushman, ese será un viaje difícil en el que el cristiano debe proclamar la verdad acerca de para que fuimos creados los seres humanos y señalar la necesidad de conversión.

 

Para la iglesia, dijo, el acompañamiento y el amor no significan aprobar todo lo que los demás piensan y hacen.

 

“Nunca podemos amar fuera de la verdad", explicó, y agregó que cuando los críticos dicen que la iglesia está “fuera de contacto” eso realmente significa que la iglesia no es relativista.

 

Usando una metáfora deportiva, Bushman pidió más silencio en la sociedad, postulando que el silencio da “ventaja de campo” a Dios y que el ruido y el estímulo constantes le dan la ventaja a Satanás. El silencio, dijo Bushman, es donde Dios nos espera.

 

Aquellos que pueden ser testigos del gran atributo de Dios, su misericordia, son aquellos que la han experimentado, dijo Bushman, recordando al personal que la iglesia tiene el sacramento de la penitencia y la reconciliación, la gran respuesta a la devastadora culpa no resuelta.

 

Bushman concluyó citando al Papa Benedicto XVI, quien una vez dijo que Cristo, no la doctrina, es el material de la predicación.