Kim Nguyen/El Centinela 
 El detenernos a orar, reflexionar sobre el perdón de los pecados y reconciliarnos es un proceso personal.
Kim Nguyen/El Centinela
El detenernos a orar, reflexionar sobre el perdón de los pecados y reconciliarnos es un proceso personal.

Llega el nuevo año y con el inicio del año, las prioridades espirituales muchas veces se dejan a un lado. Se piensa primero en la parte económica, el logro laboral, el deseo material, pero no nos detenemos a ver dónde estamos como personas, nuestras relaciones con el otro y sobre todo en nuestro espacio espiritual. “Uno es perdonado para poder perdonar. La misericordia del Padre se demuestra potente en el renovar a las personas y volverlas capaces de ofrecer a los otros la experiencia viva de este mismo don”.

Es esto en síntesis el corazón del mensaje que el santo padre Francisco ha enviado al presidente del Centro de Acción Litúrgica, y que tiene gran relevancia en estos momentos que iniciamos el año. “La liturgia lugar de la misericordia. Reconcíliate para reconciliar”, lema que toma importancia si miramos hacia dónde vamos cómo católicos, como inmigrantes católicos que buscamos salir adelante en medio de tantos retos.

El Papa ha exhortado a vivir el rito de la penitencia sacramental “como expresión de una ‘Iglesia en salida’, como ‘puerta’, no solamente para volver a entrar después de haberse alejado, sino también como ‘umbral’ abierto hacia las diversas periferias de la humanidad siempre más necesitada de compasión”.

Es en el sacramento de la Penitencia o reconciliación que de hecho “resplandece de manera toda particular” el don de la misericordia; en este sacramento “se cumple el encuentro con la misericordia recreadora de Dios de la cual salen hombres y mujeres nuevos para anunciar la vida buena del evangelio a través de una existencia reconciliada y reconciliadora”.

Citando las palabras de San León Magno, dice: “Lo que era visible y tangible en nuestro Redentor ha pasado a los sacramentos”. Esta idea, asegura el Papa Francisco, “nos ayuda a percibir toda la liturgia como un lugar donde se encuentra la misericordia para ser acogida y para ser donada, lugar en el que el gran misterio de la reconciliación se vuelve presente, anunciado, celebrado y comunicado”.
En estos momentos en que iniciamos el año, nada mejor que tener conciencia del poder del perdón de cómo integrarlo a nuestra vida diaria, sobre todo ahora que pronto iniciaremos el tiempo de Cuaresma.



                     RocioR@ocp.org