El sacerdote Julio Torres, vicario de la iglesia San Enrique, se dirige a los asistentes en inglés y en español. “Más que nunca, los feligreses deben permanecer unidos”, dijo.
El sacerdote Julio Torres, vicario de la iglesia San Enrique, se dirige a los asistentes en inglés y en español. “Más que nunca, los feligreses deben permanecer unidos”, dijo.

GRESHAM — A pesar de la pandemia y la recesión, la iglesia San Enrique en Gresham comenzó las obras para construir un centro de bienvenida de un costo aproximado de 4 millones, con el objetivo de mejorar la vida de la comunidad y llegar a más personas.

El edificio de 6.000 pies cuadrados era un proyecto de largo tiempo atrás. El plano de diseño estaba desde 1963 cuando la parroquia construyó la nueva iglesia, pero los fondos se quedaron cortos.

La idea resurgió en 2013, y la recaudación de fondos comenzó en 2017. Una vez más el objetivo era impreciso.

El Padre Charles Zach, pastor desde 2009, revivió la idea recientemente y esta vez la gente tomó la determinación. 

En un rito de colocación de la primera piedra celebrado el 16 de agosto, el Padre Zach dijo que quería presentar a algunos dignatarios. 

Señaló con gratitud a docenas de feligreses que observaban de pie sobre el césped, ubicados manteniendo la distancia física de forma segura y escondiéndose del calor ardiente bajo la sombra.

“Somos colegas de Dios”, dijo el entusiasta sacerdote. “Ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios”. 

Haciendo uso de su sentido de humor picaresco, el padre Zach añadió: “Si alguno cae postrado ante el sol, yo tengo los santos oleos”. 

Kathy Thompson, una feligresa que ayudó a liderar el proyecto, dijo que una encuesta identificó que un centro de bienvenida y una plaza atractiva serían fundamentales para atraer a más personas y ayudar a la iglesia a crecer.

“Necesitamos recordar que la iglesia no es un edificio”, dijo Thompson.

“Nuestro trabajo como iglesia apenas está comenzando. Una vez el centro de bienvenida esté terminado, lo que suceda en su interior es lo que amplificará nuestra misión pastoral, la cual es atender las necesidades espirituales y humanas de nuestra familia parroquial y de la comunidad que nos rodea”.

El edificio se llamará Centro Madona San Enrique, ya que estará dedicado a la Santísima Madre. Un punto de atracción del diseño será la escultura de María y el niño Jesús, tallada en bajo relieve que fue donada a la parroquia por las Hermanas Franciscanas de la Eucaristía de Bridal Veil en Oregon.

La Virgen María fue el tema de la homilía del sacerdote Zach, en la misa oficiada antes del rito de iniciación de obra el 16 de agosto.

María, dijo el sacerdote, era una persona poco probable para ser la madre del Señor del universo, una pobre adolescente del campo. Pero de su boca sale la gran declaración, el Magníficat, que cambia el mundo y redirige la humanidad hacia los caminos de Dios.

El Padre Zach comparó a María con un paraguas que nos protege de las luces incandescentes del mundo que nos distraen de Dios.

“La Virgen María es nuestra guía”, dijo el padre Zach.

Los feligreses esperan que la nueva construcción ayude a guiar a las personas hacia Jesús y al catolicismo, en sentido literal y figurado. Un sendero que conduce desde el estacionamiento hacia la plaza y el centro de bienvenida exhibirá las enseñanzas claves de Jesús —las bienaventuranzas.

La campana de la iglesia sonó mientras el Padre Julio Torres, vicario parroquial, recorrió el sitio y lo roció con agua bendita. También recibió la bendición con agua la escultura en bajorrelieve de la Virgen María y el Niño.

“Estamos contentos porque sabemos que es un paso orientado hacia el futuro”, dijo el Padre Torres. “Es un legado para aquellos que vendrán después de nosotros”.

Más que nunca, dijo el Padre Torres en inglés y español, los feligreses deben permanecer unidos.

“Hablen unos a otros. apóyense unos a otros”, dijo el sacerdote. “Al honrar a nuestro Dios con este edificio, también honramos a Dios en la forma en que nos tratamos los unos a los otros”.

El arquitecto es Soderstrom, y el contratista es R.A. Gray.

A.J. Michaud de R.A. Gray dijo que sabe lo importante que es el edificio para la parroquia. "También es un proyecto muy significativo para nosotros", dijo Michaud.

“Vamos a prestarle mucha atención, dedicar mucho tiempo. Gracias por permitirnos ser parte de su iglesia durante los próximos meses”.

Bob Gray, fundador de la firma, admitió que es divertido construir edificios.

"Es especialmente divertido cuando una congregación trabaja tan duro como ustedes lo han hecho".

David Mastroeni, el director del proyecto contratado por la parroquia también reconoció a los fieles por su diligencia y paciencia. 

“El cimiento de cada parroquia, junto con nuestro amor por el Señor, es la comunidad, por lo que hoy comenzamos la construcción del espacio que nos unirá mediante el cual podremos mejorar nuestro espíritu comunitario, construir relaciones sólidas entre nosotros y, en última instancia, acercarnos más a Jesús”.

edl@catholicsentinel.org