El doctor Daniel Slowey, médico de OHSU, especializado en medicina familiar integral, abordó el tema de la importancia de la salud mental y cómo cuidar de ella, en el marco del taller organizado por el Círculo de Mujeres para la Justicia en la parroquia St. Anthony, en Tigard, el 17 de noviembre de 2021.

 

Slowey afirmó que la pandemia de Covid-19 ha demostrado que todas las personas son vulnerables a las enfermedades mentales y por esta razón, invitó a los aproximadamente 30 feligreses a trabajar en favor de promover un cambio en el sistema de la salud mental.

 

“El sistema de la salud mental tiene que cambiar y será difícil cambiarlo, pero nosotros podemos ayudar a que eso suceda”, enfatizó Slowey.

 

El profesional explicó que la salud mental es un estado de bienestar en el que las personas son conscientes de sus propias capacidades; tanto en el bienestar emocional, en lo que pensamos y como actuamos.

 

Los trastornos por depresión y ansiedad son problemas habituales de salud mental con un alto impacto en la vida de las personas, su capacidad de trabajar y su productividad.

 

Jessica, feligresa de San Antonio, contó a El Centinela que por varios años ha experimentado una sensación persistente de tristeza y deseo de llorar, sin embargo, siempre se sintió avergonzada de expresarlo. “Es una lucha constante conmigo misma”, dijo.

 

Jessica explicó que factores como la migración, el estar lejos de su familia, el diagnóstico de cáncer, el tratamiento de quimioterapia y últimamente la muerte reciente de su madre sin haberla visto en los últimos 18 años, han impactado su salud emocional tremendamente.

 

Jessica dijo que el taller le brindó información valiosa que ella desconocía y a desarrollar conciencia de la importancia de la salud mental.

 

La pandemia de Covid ha exacerbado las necesidades de salud mental no solo con los efectos de la incertidumbre y el aislamiento físico y social sino también en las personas que se han contagiado con la enfermedad.

 

Ese es el caso de Olga, feligresa de San Antonio, quien trabaja como asistente dental y no está segura cómo se infectó con Covid-19 en el mes de agosto del 2021.

 

Por sus conocimientos de enfermería, Olga, de 35 años, madre de dos hijos menores y responsable de sus padres, era consciente que necesitaba cuidar su salud y lo hacía rigurosamente.  

 

Olga ya se había vacunado y se sentía segura de saber manejar sus síntomas, así que se aisló en su habitación para hacer la cuarentena y descansar.  

 

Aunque en dos semanas se recuperó de Covid-19 y regresó a trabajar, su seguridad de sentirse bien se fue desvaneciendo. Los efectos por las secuelas comenzaron a aparecer y han sido tan devastadores que después de tres meses aún no se recupera del todo.

 

Dolor muscular, fatiga, cansancio, dificultad para respirar, coágulos en la sangre, efectos en los pulmones, fiebres extremas, entre otros son algunos del sinnúmero de complicaciones surgidas después de Covid.

 

Olga explicó que lo más difícil ha sido explicar a sus colegas y amigos por qué aún no se recupera. “Hay mucha desinformación y falta de empatía en la gente”, dijo.

 

“Emocionalmente me ha afectado mucho y he requerido de bastante ayuda profesional”, añadió. “Pero el estigma está ahí y te hace sentir deprimida, ansiosa, llega el momento en que pierdes la esperanza por completo”.  

 

Olga asiste a terapia ocupacional, cognitiva, terapia del habla, consejería y dijo que ha encontrado mucho apoyo en un grupo con personas que comparten sus experiencias como enfermos de Covid-19 a largo plazo.

 

Olga explicó que muchas de las personas en el grupo hablan del malestar físico, pero también expresan el deterioro en la salud mental.

 

Se siente agradecida por el taller sobre salud mental al que calificó como necesario e enriquecedor. Olga también expresó agradecimientos a sus padres por ayudarle a fortalecer su fe. 

 

Mónica Vallejos, coordinadora del Círculo de Mujeres, manifestó que “nuestra salud mental es la espina dorsal de nuestro bienestar emocional, psicológico, social y físico y debemos ser conscientes de su importancia”.

 

El impacto de la pandemia en la salud mental

 

Investigaciones de la organización Kaiser Family Foundation durante la pandemia señalan la preocupación sobre la mala salud mental y el bienestar de los niños y sus padres, particularmente las madres, ya que muchos están experimentando desafíos con el cierre de escuelas y la falta de cuidado infantil.

 

Las mujeres con hijos son más propensas a reportar síntomas de ansiedad y/o trastorno depresivo que los hombres con hijos (49% vs. 40%).

 

En general, tanto antes como durante la pandemia, las mujeres han reportado tasas más altas de ansiedad y depresión en comparación con los hombres.

 

Un informe de Kaiser Family Foundation de febrero del 2021 afirma que pandemia ha afectado desproporcionadamente la salud de las comunidades de color.

 

Los adultos negros no hispanos (48%) y los adultos hispanos o latinos (46%) tienen más probabilidades de reportar síntomas de ansiedad y/o trastorno depresivo que los adultos blancos no hispanos (41%). Históricamente, estas comunidades de color han enfrentado desafíos para acceder a la atención de salud mental.

 

La investigación también muestra que muchos trabajadores esenciales continúan enfrentando una serie de desafíos, incluido un mayor riesgo de contraer el coronavirus que otros trabajadores.

 

En comparación con los trabajadores no esenciales, los trabajadores esenciales son más propensos a reportar síntomas de ansiedad o trastorno depresivo (42% vs. 30%), comenzar o aumentar el uso de sustancias (25% vs. 11%) y pensamientos suicidas (22% vs. 8%) durante la pandemia.

 

Cómo cuidar la salud mental

 

El doctor Slowey exhortó a que los padres tengan una mejor comunicación con sus hijos, implementando buenos hábitos como dialogar cuando se esta cenando.

 

También trabajar en desarrollar mas confianza entre padres e hijos y viceversa para que se pueda detectar pronto cualquier problema y buscar la intervención si fuera el caso.

 

“Nuestras sociedades, su ritmo de vida, sus tecnologías cada vez más veloces, favorecen la depresión y el síndrome de agotamiento y estrés llamado ‘burnout’. La pandemia ha agravado el sufrimiento de muchos”, dijo el papa Francisco.

 

El papa Francisco nos pide rezar y estar cerca de los que sufren agotamiento extremo, mental, emocional y físico.

 

El Santo Padre nos recuerda que las palabras de Jesús también ayudan, ofrecen consuelo y cuidado: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso”.

 

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