Monseñor Gerard O’Connor le dijo a la audiencia que el proceso de implementar las reformas litúrgicas del Segundo Concilio Vaticano no se detuvo en los años 1970s sino que todavía continúa. “Por supuesto que la liturgia ahora es hermosa y reverente; sólo queremos que sea aún mejor” dijo. “Siempre seguimos luchamos y nunca pensamos que hemos triunfado”. (Ed Langlois/Catholic Sentinel)
Monseñor Gerard O’Connor le dijo a la audiencia que el proceso de implementar las reformas litúrgicas del Segundo Concilio Vaticano no se detuvo en los años 1970s sino que todavía continúa. “Por supuesto que la liturgia ahora es hermosa y reverente; sólo queremos que sea aún mejor” dijo. “Siempre seguimos luchamos y nunca pensamos que hemos triunfado”. (Ed Langlois/Catholic Sentinel)

KEIZER — Monseñor Gerard O’Connor cree que si los Católicos del Oeste de Oregón aumentan la devoción y la reverencia en la Misa, el entusiasmo en general regresará a la iglesia local.

“Esto puede cambiar las cosas”, dijo Monseñor O’Connor el 16 de Marzo durante el entrenamiento litúrgico llevado a cabo en la parroquia de St. Edward. Más de 50 personas asistieron a la sesión que se enfocó en el Manual Litúrgico de la Arquidiócesis. El documento de 358 páginas no solo ofrece orientación, sino una teología que invita a una liturgia con cantos adicionales, más silencio, una distinción clara entre sacerdote y laicado, y un reconocimiento profundo de los eventos místicos que ocurren en cada celebración de la Eucaristía.

“Queremos que la liturgia entusiasme a todos, no sólo a los que están obsesionados con ella”, dijo Monseñor O’Connor, director de la Oficina de Alabanza Divina de la Arquidiócesis de Portland. “Por supuesto que la liturgia ahora es hermosa y reverente; sólo queremos que sea aún mejor. Siempre seguimos luchando y nunca pensamos que hemos triunfado”.

Muchos de los asistentes a la sesión de tres horas, están de acuerdo con la opinión de Monseñor de que algunos cambios a la liturgia en los años 70 y 80s tomaron caminos que los artífices del Segundo Concilio Vaticano no previeron, y ese entendimiento de las enseñanzas continúa progresando. Nadie en el entrenamiento, incluyendo a Monseñor, pidió que se regrese a 1950. Sin embargo, muchos quieren ver un balance entre la reverencia y la relevancia, un movimiento que ha surgido en las últimas dos décadas.

“Es un hecho que no podemos corregir tantos errores”, dijo Nancy Larson, miembro de la Parroquia St. Paul en Silverton. Ella citó Misas con payasos y en las que la congregación caminaba en círculos alrededor del altar durante la oración de la Eucaristía.

“Ahora estamos regresando al centro, lo cual es bueno”, dijo Eric Wunderlich, miembro de la Parroquia Queen of Peace en Salem cuyo hijo está en el Seminario Mount Angel. El señor Wunderlich recuerda su infancia, cuando su familia se alejó de la iglesia. Eso pasó después de que las parroquias empezaron a experimentar con las implementaciones de las enseñanzas del II Concilio Vaticano que ocurrió de 1962 a 1965. El concilio realmente quería regresar a formas de alabanza más antiguas que la época medieval, pero algunos católicos dicen que muchas diócesis y parroquias diseñaron el cambio de tal forma que abandonaron siglos de valiosas tradiciones. “Todos tomaron una licencia poética” recuerda Wunderlich. “Nos alejamos del punto central de la Eucaristía”.

Mela Cooper, miembro de la Iglesia St. Joseph en Salem apoya el movimiento para incrementar la belleza y reverencia en la Misa. “Puede ayudar a que la gente regrese”, dijo Cooper después del taller. Ella alabó a Monseñor O’Connor y al Arzobispo Alexander Sample por rehusarse a forzar lo “que se puede y lo que no se puede hacer” y en cambio, “decir amorosa y gentilmente ‘queremos llevarte ante la presencia del Señor’. Eso enternece mi corazón”.

Monseñor O’Connor, autor principal del manual, dijo que no habrá vigilancia o castigo para las parroquias que no sigan este lineamiento. No obstante, dijo que él y el Arzobispo esperan que todos consideren el manual en oración y con toda la seriedad. No todos los asistentes están contentos con el manual. Un católico de Salem que prefiere no ser nombrado, dijo que más Latín además de medidas que diferencien a los laicos de los sacerdotes, presentan una división que no es buena para la iglesia y que no está de acuerdo con la preferencia que tenía Jesús por la gente común y los pecadores sobre los líderes religiosos. “Nos excluye” dijo. Monseñor O’Connor, quien está en la mitad de un periodo de préstamo de 3 años por la Diócesis de Fall River en Massachusetts, reportó que ha recibido cartas de objeción al manual y a la reciente carta del Arzobispo a cerca de la música sagrada.

Las respuestas de Monseñor varían sobre el mismo tema: no hay nada nuevo en el manual; la archidiócesis está ofreciendo lo que ve como la mente de la iglesia; la liturgia no es acerca de nosotros, y no es nuestro trabajo, sino que realmente es el trabajo de Cristo y su iglesia.

“La gente dice ‘Esta es la forma en que hacemos las cosas en nuestra parroquia’. Pues, no. Somos Católico Romanos”, dijo Monseñor, quien tiene un doctorado en liturgia sagrada de la Pontificia Universidad Benedictina de Athenaeum de San Anselmo en Roma.

Él dice que la noción popular de que la liturgia es el “trabajo del pueblo” fue malinterpretada como que la gente debe poder hacer lo que quiere en alabanza y puede empezar a crear y a entretener.

“De repente, los sacerdotes pensaron que tenían que ser como Robin Williams”, dijo Monseñor O’Connor. “No se trata de lo que nos gusta, sino de alabar a Dios Todopoderoso”.

Además de la teología y los lineamientos de la alabanza, el manual ofrece información acerca de quién puede ser padrino de bautizo o confirmación. El documento exhorta a las iglesias a tener una mente abierta para la adoración en la Eucaristía.

Todos pueden descargar una copia del archivo de PDF de forma gratuita en archdpdx.org/divine-worship. Amazon ofrece una versión para Kindle por $9.99 y copias impresas por $25.00 (blanco y negro) y $50.00 (a color).